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Penal de Miahuatlán: historias de vida entre el bien y el mal

Foto(s): Cortesía
Redacción

MIAHUATLÁN DE PORFIRIO DÍAZ, Oaxaca.- En la cárcel también hay hombres buenos… aunque su pasado criminal los torture, los persiga y los marque de por vida.


Dos de muchos ejemplos: uno que cometió un homicidio hace unas dos décadas, durante un motín en el reclusorio ubicado en Santa María Ixcotel, ahora dedicado al mantenimiento menor en el penal de este lugar, distante a unos 100 kilómetros de la capital.
Otro, está acusado de matar a por lo menos dos personal durante una noche de copas en un bar de Miahuatlán; a la espera de sus procesos y sentencia, apoya tareas de alfabetización; con paciencia, ayuda a sus compañeros a aprender las letras.


Pero no todo es positivo aún. En este penal, con más de 500 internos y con una calificación, según la CNDH, de 5.59 puntos de un máximo de 10, ligeramente superior a la media estatal, continúa con problemas de tráfico de estupefacientes.


“Es difícil frenar esta situación; a pesar de que tenemos todos los filtros, ocurre. Muchas veces no podemos hacer revisiones exhaustivas, sobre todo a las mujeres, porque de inmediato se quejan de que se violan los derechos humnaos”, dice el director.



 

Problemática latente


El Centro de Readaptación Social (Cereso) ubicado en este municipio y cabecera distrital de la Sierra Sur cuneta con una infraestructura relativamente nueva, aunque al paso de los años, no ha recibido el mantenimiento adecuado.
Se ubica en la colonia Porfirio Díaz, cerca de la carretera federal 175, y es el segundo más grande de la entidad, después del ubicado en la agencia de Santa María Ixcotel, colindante con la capital.


Su actual director, José Jarquín López, tomó posesión del cargo apenas el 12 de mayo, tras haberse desempeñado como responsable del penal de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco y posteriormente del situado en San Juan Bautista Tuxtepec.


“Vamos a desterrar todos los vicios; no estamos ocultando nada, pero no vamos a tolerar más irregularidades; de ninguna manera hay ni habrá relajamiento de la seguridad en este penal”, dice.


Acepta que persiste la problemática, al igual que en la mayoría de los penales del país, pero en términos generales hay presos trabajando en diversas actividades productivas.


Con una capacidad para 600 internos, actualmente tiene 504; unos 100 serían trasladados al nuevo reclusorio de Tanivet.


“A mi llegada se efectuaron operativos, en el más reciente encontramos droga, dos teléfonos celulares; estamos atacando la introducción de este tipo de sustancias y artefactos prohibidos, se nos dificulta la revisión por parte del personal en la aduana porque algunas mujeres trasladan los estupefacientes vía vaginal o anal.


“Entonces no podemos hacer una revisión a fondo porque tendríamos que tener la certeza de que efectivamente están metiendo por esa vía la droga, porque requerimos personal especializado, y porque de inmediato hay quejas ante derechos humanos por lo que consideran violación a su privacidad”, explica.


Añade que tras su llegada se refuerza la seguridad interior, con 22 celadores, dos de ellos mujeres, además de binomios caninos y capacitación del personal; se realizan también algunas mejoras en las instalaciones.
 


Actividad productiva


“Quejas siempre hay, los internos están en esa dinámica e incluso sus mismos abogados les dicen que se quejen de todo, como si eso pudiera ayudar en su salida, a veces es por estrategia”, dice.
Guía por un recorrido en el interior del reclusorio, donde se efectúa el pase de lista del mediodía para después reintegrar a reclusos a las actividades productivas en una enorme nave en que se concentran talabarteros, artesanos, carpinteros, entre otros.


El penal cuenta con amplias instalaciones, que permite contar con toda clase de talleres e incluso un gimnasio para ejercitarse con pesas.


Un salón también acondicionado como centro de cómputo para alfabetizar a los internos que deseen concluir su primaria o la secundaria. Ahí están inscritas más de 180 personas que tienen el anhelo de superarse, aún tras las rejas.


La supervisora proviene del Instituto Estatal de Educación para Adultos y el instructor es un joven graduado del Colegio Militar, originario del estado de Campeche y enviado a Oaxaca a labores militares.



 


Hasta el año 2012 tenía el grado de subteniente y estaba asignado a la 44 Zona Militar, con sede en Miahuatlán.


Un día de agosto de ese año a Luis se le ocurrió ir a tomar unas copas en un bar de la ciudad, pero presuntamente la disputa por una mujer le hizo desenfundar el arma y disparó contra ella y su acompañante. Fue detenido y encarcelado.
Luis es instructor hoy. Dice que debe buscar la forma de mantener a sus hijos, radicados en la Ciudad de México; no menciona los delitos por los cuales está tras las rejas:


“Hago lo posible por ayudar a mis semejantes; aquí le echo ganas a la enseñanza. Mi proceso judicial sigue, está en juzgados de Veracruz, y espero que pronto termine esto”, dice.



 

Buena conducta


Otro caso es el de don Andrés, quien purga una pena de 40 años en prisión. Un día de marzo de 1997 ocurrió el mayor motín en la historia de Oaxaca, que dejó como saldo preliminar siete muertos y más de 60 heridos.


Él estuvo ahí, cuando purgaba una condena, a la que al final le sumaron, tras la sentencia por haber participado en los hechos, otras cuatro décadas.


Estuvo un tiempo en el penal de Juquila, en Cuicatlán y de ahí lo trasladaron a Miahuatlán; paulatinamente y de manera voluntaria comenzó a hacer algunas reparaciones menores en pisos, techos, sanitarios, de todo.


Con el tiempo también se ha ganado el cariño de sus compañeros y el respeto de las autoridades, que le encargan diversos trabajos; hoy mismo realiza trabajos de mejora en el área de visitas conyugales, con la reposición de llaves, lavabos, inodoros, entre otros.


“Pues cuando menos me gano unos pesos; al mes tengo que mandar mil 500, dos mil pesos, según se pueda, para mis hijos que están estudiando”, dice el originario de Tierra Blanca, Veracruz.
“Yo trabajo, ellos (las autoridades) han visto que observo buena conducta; ya llevo 19 años pero espero que me reduzcan la condena y pueda salir a disfrutar a mi familia”, dice esperanzador.



 


Las calificaciones en 2015


Promedio estatal: 5.63


Femenil de Tanivet: 6.24


Tehuantepec: 5.7


Miahuatlán: 5.59


Ixcotel: 5.0


Las condiciones


Capacidad: 600
Cupo actual: 504


Los puntos positivos:


* Ausencia de cuotas


* Actividades productivas y acciones para beneficio de la libertad anticipada


* Atención a indígenas


Los puntos negativos:


* Insuficientes programas de prevención


* Carencias en materia de salud


* Atención a internos en condiciones de aislamiento


* Condiciones materiales e higiénicas en área médica y cocina


* Normatividad interna, entre otros


* Insuficiencia en programas para la prevención de adicciones y de desintoxicación voluntaria, entre otros.


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