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´Paso Ancho: el megaproyecto que no fue

Foto(s): Cortesía
Redacción

SAN JOSÉ OBRERO PASO ANCHO, Sola de Vega.- Cruces y flores en el camino de pobladores asesinados, casas dispersas, pobreza; largo y sinuoso camino de terracería, falta de servicios básicos y nula atención gubernamental, es el rostro del olvido y las promesas del gobierno en esta localidad de la Sierra Sur de Oaxaca.


Hace cuatro años, los funcionarios federales y estatales llegaron cargados de palabras de progreso y desarrollo con tal de que esta agencia de policía les autorizará la construcción de uno de los megaproyectos estratégicos, la presa Paso Ancho, con lo cual resolverían por medio siglo el problema de desabasto de agua potable en la capital y su zona conurbada. Ni uno ni otro.


La obra del enorme embalse para detener las aguas del río Atoyac atravesó una serie de inconvenientes, además de ser suspendida temporalmente por dañar flora y fauna, así como problemas por el conflicto agrario en la zona, y terminó por ser cancelada desde el año pasado. En el área, desolación, y constante tiroteo.


El otro asunto que tiene preocupado a Paso Ancho es el miedo a las balas. Sus vecinos de San Vicente Coatlán, con quien colindan, los tiene a tiro de piedra y a cada rato suenan las balas. Apenas este año fueron heridos dos policías y, a finales del año pasado, asesinadas cuatro personas.


Tan crítica la situación que los campesinos ya no bajan a laborar sus tierras, mientras que una partida de la Policía Estatal debe vivir en esa comunidad, desde enero pasado.


Abandonados por todos


Paso Ancho es una de las más de 100 localidades que tiene el municipio de Villa Sola de Vega; se localiza a unos 42 kilómetros de la cabecera, 32 de los cuales son de una terracería en pésimas condiciones.


El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) le reconoce únicamente 81 ciudadanos, sin embargo, aseguran los pobladores que son más de 200; esa cifra les ha impedido alcanzar recursos del erario.


Desde hace cuatro años les terminaron de construir el palacio municipal y después de ello no han tenido ningún beneficio del edil municipal, Maurilio Barragán Rojas, quien este año, para congraciarse, únicamente les entregó una camioneta para traslados de personas.


De no ser ese vehículo, no hay otra forma de llegar hasta el pueblo, ubicado entre las altas montañas de la Sierra Sur y a unos metros del afluente, zona de disputa con sus vecinos de Coatlán.


“Apenas unas cinco familias tienen energía eléctrica; ni soñar que haya pavimento, y mucho menos drenaje. No hay otra clase de apoyos, al presidente municipal le hemos pedido ayuda pero no nos hace caso; y tampoco podemos hacer trámites de manera directa con las dependencias del gobierno porque nos dice que nuestro sello sólo vale para el municipio”, dice la autoridad auxiliar, Apolinar Argüelles Díaz.


Sueño guajiro


La presa Paso Ancho es una obra que fue anunciada e iniciada en el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con quien incluso en ese entonces firmó un convenio de colaboración para los trabajos.


Fue retomada por la administración de Gabino Cué Monteaguado, que lo aglutinó en uno de los 12 mega proyectos del Plan Territorial para las Infraestructuras de Oaxaca (Platino).


Tras la licitación, que ganó la compañía Tradeco S.A. de C.V., en octubre del año 2012 iniciaron los trabajos, con la apertura de caminos a partir de San Vicente Coatlán, Ejutla.


Presuntamente requeriría una inversión total de cuatro mil millones de pesos; se concluiría en el 2016; abastecería de agua a unos 500 mil habitantes de la capital y 22 municipios conurbados mediante tubería a lo largo de 104 kilómetros, según informó en ese entonces la Secretaría de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial Sustentable.


Para iniciar, el 28 de noviembre del 2011 la dependencia entregó el 30 por ciento del presupuesto preliminar, de 180 millones de pesos, para los trabajos previos.


Sin embargo, el primer tropiezo ocurrió el 8 de abril de 2013, cuando la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aplicó la suspensión de la apertura de caminos hacia la zona, debido a que no había autorización de impacto ambiental y para el cambio de uso de suelo.


Apenas comenzaba a reanudarse los trabajos cuando reiniciaron las hostilidades entre Sola de Vega y San Vicente Coatlán, por la disputa de predios limítrofes, lo que al final derivó en la cancelación total de los trabajos.


Falsas promesas


Alfredo Argüelles García era secretario de la agencia en el año 2012, cuando los funcionarios estatales y federales llegaron a la localidad a fin de que les autorizaran la realización de la obra, a cambio de varios beneficios.


En entrevista, explica que para otorgar el permiso de construir en su zona, el gobierno les prometió concluir la introducción del servicio de agua potable, que hoy sólo tienen unas cuantas casas, del total 50 viviendas.


Así también, la construcción de una cancha de usos múltiples, la gestión de una antena de telefonía satelital, la construcción de ollas de agua para retener lluvias; la ampliación del servicio de energía eléctrica y el mejoramiento del camino de terracería.


Hoy nada de eso hay; existen únicamente dos escuelas primarias, en precarias condiciones, una a cargo del Conafe; la casa de salud es un cuarto de madera sin puertas; los jóvenes juegan básquetbol en una cancha de tierra.


“Lo único seguro que tenemos es vigilancia policiaca; desde enero del año pasado ahora sí están de manera permanente, porque los ataques son constantes, hasta a ellos les han disparado”, dices desconsolado el agente Alfredo Argüelles, mientras lo observan elementos de la patrulla 1898.


El miedo de Paso Ancho


Son incontables los heridos y los muertos a causa de enfrentamientos y/o ataques por parte de sus vecinos de San Vicente Coatlán. Divididos por el río Atoyac, desde el cerro de enfrente se apostan día y noche los presuntos francotiradores.


Apenas el sábado 25 de junio, dos elementos de la Policía Estatal fueron atacados a balazos en la zona, cuando realizaban un recorrido de vigilancia en la colindancia.


El 27 de diciembre, una camioneta donde viajaba una familia fue emboscada, lo que dejó como saldo cuatro personas fallecidas, y dos heridas; el suceso ocurrió en el paraje La Pihua, del camino entre Paso Ancho y la agencia de San Agustín.


Del sueño a la quimera


$4,000 mdp


La inversión requerida


104 km


De tubería para llegar a la capital


60 millones de litros cúbicos


Habría almacenado


1,200 a 1,500 lps


Habría proporcionado

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