SANTA ANA DEL VALLE, Oaxaca.- Ante el reciente triunfo electoral del candidato republicano, Donald Trump, esta comunidad zapoteca teme que sus hijos o nietos sean deportados y sus familias queden separadas, porque algunos cuentan con la ciudadanía estadunidense.
Y es que no es un asunto nada menor, pues en este pueblo del Valle de Tlacolula, casi todas las familias tienen a uno, dos o más de sus integrantes en alguna ciudad de California y como consecuencia, las remesas son su principal fuente de ingresos.
Tan grande ha sido el éxodo iniciado a mediados de la década de los 70, que según un censo municipal, dos mil 200 habitantes residen en el pueblo, mientras que alrededor de mil 500 hombres y mujeres han migrado.
Una viejecita quedó sola ante la partida de todos sus hijos.
Mayor expulsor de migrantes
De hecho, el Consejo Nacional de Población (Conapo) ha catalogado a Santa Ana del Valle como el municipio de mayor índice de intensidad migratoria a nivel nacional.
Para el presidente municipal, Rubén Bautista Morales, quien migró en tres ocasiones, el triunfo del candidato republicano representa sin duda un gran riesgo para sus paisanos que laboran en los Estados Unidos, porque la deportación de migrantes fue uno de sus compromisos de campaña.
“Es un gran riesgo; nos afectaría mucho porque hay muchos paisanos en Los Ángeles, Santa María, Fresno, Salinas y en otros lugares, especialmente porque nuestra comunidad es una de las más pobres de Oaxaca”, asentó.
El bello templo de Santa Ana del Valle.
Remesas, en riesgo
Explicó que la economía de las familias, los comercios, las carnicerías y el mercado municipal dependen grandemente de las remesas enviadas por los migrantes.
“Ese es el problema; el dinero que ganan lo mandan para acá a sus papás y eso permite mantener la economía. Con eso, compran sus cosas en las tiendas y en el mercado; y ese dinero ayuda a que haya circulante”, asentó.
Aunque, subrayó que algunos migrantes de la comunidad no han corrido con tanta suerte y han sido deportados, después de ser detenidos por la policía en su trayecto al trabajo.
De este modo –anotó–, dos de ellos, Prisciliano Martínez Cruz y Felipe García Antonio, debieron regresar obligadamente antes de cristalizar el llamado sueño americano.
Personas de la tercera edad integran el mayor número de habitantes.
Tres veces migrante
En su caso, el munícipe dijo que migró en tres ocasiones hacia los Estados Unidos, donde trabajó lavando platos de un restaurante de comida china en Santa María y Los Ángeles, California, para poder dar atención a su familia.
“Ahora me dedico al campo; pude hacer mi casa y por lo menos tengo un ahorro. Con el trabajo por allá, pude sacar adelante a mi familia; a mis hijos les di estudios”, terminó.
“Tengo dos hijos en los Estados Unidos; mi hija Cinthia se fue a los 16 años, ahora tiene 34, está casada y tiene cuatro hijas que son ciudadanas estadunidenses. Mi hijo, Alberto, se fue cuando tenía 17 años porque teníamos que pagar una gran deuda porque enviudé; su papá murió en un accidente y las autoridades me cobraron mucho. La deuda fue de 84 mil pesos; entonces mi hijo se tuvo que ir allá a trabajar, aunque también nos hicimos de otra deuda de tres mil 500 dólares para el paso.
Afortunadamente, se pudo pagar la deuda. Mi hija no ha regresado, él vino hace ocho años, pero se fue otra vez porque todavía no ha ahorrado lo suficiente; trabaja como lavaplatos y ayudante de cocinero. Me da mucha tristeza lo que dice el señor Trump porque los migrantes han colaborado para que Estados Unidos sea el país más rico del mundo; su mano de obra, aunque no la pagan como debería de ser, ha ayudado a eso. A mí, me preocupa que deporten a mis dos hijos, pero sobre todo, que mis nietas se queden solas porque ellas ya son estadunidenses”.
Doña Lidia García se muestra preocupada por sus hijos y nietas.
Lidia García García madre de migrantes
“Yo también fui migrante; la primera ocasión que estuve allá fue en 1974, trabajé en la floricultura en California y algo pude hacer. Después, en 1990, se fue mi hijo Fabián, cuando tenía 16 años; cinco años después, se fue el otro, Armando, cuando acababa de cumplir 18 años; los dos trabajan en Fontana, California. Ya están casados y tienen dos hijos cada uno. He oído lo que ha dicho Donald Trump y me entristece porque los migrantes hemos ayudado a que sea lo que es Estados Unidos, entonces ¿qué podemos hacer contra él, que es el presidente del país más rico y poderoso del mundo? Creo que poco o nada; lo que me preocupa es que si deportan a mis hijos, se quedarían solos y sin padres mis nietos. En eso debería pensar ese señor”.
Don Ricardo y el recuerdo de sus hijos.
Ricardo Gutiérrez Sánchez padre de migrantes
Santa Ana
Se sabe que fue una de las villas propiedad del Marqués del Valle. Según el estudioso Manuel Martínez Gracida, el pueblo tiene un nombre en zapoteco, Guia Guiche, que quiere decir “Piedra del metate”. Se localiza a 39 kilómetros de la capital oaxaqueña.
