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Zócalo de Oaxaca...entre protesta fantasma y campamento de indigentes

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- "Probablemente ya, de mí te has olvidado y sin embargo yo te seguiré esperando, no me he querido ir... ", entonaba el trío de ebrios hombres sentados desde las jardineras del zócalo de la capital.


El amanacer los sorprendió sobre la calle de Guerrero, debajo de algunas carpas que el magisterio aún mantiene en esta vía y en la calle de Armenta y López, frente al edificio de la Sección 22 de Sindicato Nacional de Trabajadores de La Educación (SNTE).


El frío de la mañana se despidió en cada sorbo de alcohol.


Animados, caminaron hasta una de las jardineras de la Plaza de la Constitución, en donde se concentraron con varios compañeros de copas más.


El ambiente fiestero poco a poco se apoderó de ellos, lo que provocó molestia para algunos visitantes del zócalo.


Este tipo de escenas son cotidianas, aseguran empleados del primer cuadro de la ciudad.


En más de una ocasión comerciantes han manifestado su queja por la permanencia del plantón de la Sección 22, en donde la presencia de sinducalizados la han sustituido indigentes y algunos integrantes del conocido "escuadrón de la muerte".


Desde mayo, las calles de Bustamante a un costado del Palacio de Gobierno, la primera y segunda calle de Guerrero, así como dos cuadras de la arteria de Armenta y López han permanecido cerradas.


Una reducida, silenciosa y casi fantasma protesta magisterial que se nutre de vendedores informales se ha convertido en la dueño de estas calles.


La presencia de los profesores es errática, y no supera las 30 personas, Mantas, cartulinas, casas de campaña solitarias y carpas que hacen sombra, es lo que pertenece día y noche.


El paso vehícular sigue restringido, lo que ha provocado disminución de clientes en los comercios cercanos a este plantón.


A petición de los comerciantes, en un par de ocasiones cuerpos policíacos han intentado intervenir para retirar de la zona a los indigentes que provocan problemas, sin embargo los esfuerzos no han dado resultados, pues la presencia de estos grupos de personas es diaria.


La comerciante Gisela Vivanco se quejó ante gobernador del estado, Alejandro Murat, de este escenario con el que han vivido más de siete meses.


La petición para que se liberen las calles fue respaldado por más propietarios de negocios del Centro Histórico durante un encuentro oficial, en el que no hubo compromisos definidos para liberar las calles y el zócalo capitalino.

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