Oaxaca.- Entre sus antiguas calles se tejen y se forjan historias, sueños y tradiciones. Las sabias manos de sus artesanos textileros y de la hojalatería han encontrado el camino para permanecer vigentes en el mercado a pesar del tiempo.
Los maestros, esos viejos del arte de uno de los barrios más antiguos de la capital, ya lograron recorrer el mundo con sus piezas, obtener reconocimientos y transformarse en empresarios. Ellos advierten a las nuevas generaciones que tienen una ardua tarea para superar los retos en el ámbito de las artesanías.
El secreto para permanecer y sobresalir de entre una gran cantidad de artesano es la originalidad en cada una de sus piezas, aconsejan los nativos de este barrio.
Fin de la época de oro
“Ni de moda ni en la ruta del rescate, nos mantenemos como cada uno puede”, indica Miguel Ángel Agüero Pacheco, artesano de la hojalata, respecto a la situación comercial de las artesanías en Oaxaca.
Hasta antes del año 2006 en el Barrio de Xochimilco los talleres artesanales rompían con el silencio de las calles con el sonido de más de una treintena de telares, que trabajaban arduamente desde la mañana hasta la caída del sol. Pero la afonía también se interrumpía con el golpe de los cinceles sobre la hojalata.
Con este danzante el artesano concursó en el IOA.
Hace una década todo aquello se perdió, más de una decena de talleres familiares cerraron luego de la tragedia del conflicto magisterial y popular, así lo detalla don Miguel en su taller en el corazón de este barrio.
A este representativo asentamiento aún le sobreviven cerca de 35 talleres artesanales que luchan para mantener vivos estos oficios que hace más de 50 años mantenía ocupada al 90 por ciento de la población en Xochimilco.
Creatividad, modelo de negocio
Con el paso de los años en los talleres artesanas se han perdido la capacidad de diseñar y crear piezas únicas, lo cual puede llegar a sepultar un futuro próspero, coinciden los artesanos Aarón Velasco Pacheco, Miguel Ángel Agüero Pacheco; cada uno desde su taller en Xochimilco.
Don Aarón Velasco, de 77 años de edad, llama a las nuevas generaciones de artesanos a desempolvar la creatividad para forjar cada pieza, sea del material que sea, pues será eso lo que les dará identidad y un valor extra a sus piezas.
Don Aarón Velasco es un maestro artesano oriundo del Barrio de Xochimilco
Copiar piezas es, para el maestro de la hojalata y la alpaca, un acto irrespetuoso del trabajo de quien ha invertido su tiempo en buscar nuevas formas de conquistar al mercado, así lo apunta mientras que, a través de diversos diseños, muestra que su imaginación no tiene límites para formar nuevas piezas de colección.
Don Miguel Agüero, con cerca de 70 años forjando piezas, subrayó que mantener un comercio repleto de piezas iguales es uno de los motivos que también acaba con la artesanía.
El artesano puntualiza: “En figuras planas, de la hojalatería, los pequeños artesanos, pese a su gran capacidad para realizar piezas, sólo están a la espera de lo que los grandes talleres sacan al mercado para copiarlo”.
“Nos despedazamos entre nosotros, vayas a la tienda que vayas encuentras lo mismo”, sostiene con un gesto de molesta y tristeza.
La fama de don Miguel posiblemente se hubiera truncado de no haber descubierto que otro compañero pretendía exponer en el extranjero con una de sus piezas.
Tiempo, valiosa inversión
Como sus homólogos, José Leyva García, artesano dedicado el textil en telares de manera por más de 70 años, subraya que se puede vivir de las artesanías, siempre y cuando éstas se hagan por amor, pues obtener ganancias por sus esfuerzos requiere de varios años de trabajo.
Desde niños, por herencia familiar, los tres comenzaron a tejer y forjar maravillosas piezas sin tener en mente amasar fortunas por su labor; incluso, aún después de haber obtenido reconocimientos nacionales e internacionales.
Arriesgarse a lo nuevo
El reconocimiento de los maestros comenzó después de casi 40 años de trabajo, sin embargo fueron piezas con diseños únicos los que los hizo resaltar de entre el universo de artesanos en Oaxaca, México y el resto del mundo.
Arriesgarse a lo nuevo fue lo que colocó a don Aarón en una posición diferente en el mundo de las artesanías de hojalata; realizar piezas en miniaturas lo llevó a obtener el primer lugar en un concurso nacional a finales de la década de 1990.
Hermoso detalle del Danzante de la Pluma.
Velasco Pacheco ha pasado cientos de horas sentado en una humilde mesa, en una vieja banca, forjando sus piezas, las que sin temor ha llevado a Europa y Estados Unidos, aunque las ganancias en su momento no sean las esperadas.
El tiempo para don Aarón, en cuestión de trabajo, no existe. Ahora su objetivo es crear diseños que por años ha guardado, e incluso piezas que su madre también artesana no logró crear.
En tanto, don Miguel, también de padres artesanos y quien colocó los marcos de los espejos en los Pinos en el sexenio de Felipe Calderón, logró fama de forma casual pero con trabajo arduo.
La empresa familiar
Los maestros artesanos de Xochimilco lograron establecer pequeñas empresas. Cada uno con un promedio de una decena de trabajadores.
Hoy don Aarón trabaja solo, pero don Miguel y José cuentan con la mano de obra de sus hijos.
Agüero Pacheco se dio de alta como empresario ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), pero después del 2006 dejó de contribuir; “Hoy no salen ni 60 mil pesos al año”, detalla.
El secreto que una empresa de artesanos se mantenga, apunta, es el orden familiar, pues debido a que los ingresos no son constantes poder pagar a un empleado en estos tiempos es casi imposible.
De no ser así se corre el riesgo de desaparecer, advierte.
José Leyva, conocido como “don chepe”, se mantiene como el pilar de la tercera y la cuarta generaciones de artesanos de textiles en telares de madera. De abuelos y padres artesanos, ahora él es el maestro de sus 10 hijos, a quienes ha heredado en vida este oficio.
“Puede ser mejor la vida de un profesionista, pero sin duda se puede comer de las artesanías”, apunta el señor de 90 años.
A diferencia de sus vecinos, don José se ha mantenido como un artesano de casa, pero eso no ha limitado conseguir clientes de varias partes de la entidad, el país y del extranjero. “El trabajo de calidad es lo que nos recomienda a cada uno y eso les inculco a mis hijos”, expresa.
Proyecto para el rescate
Miguel Ángel Agüero Pacheco ha diseñado un plan para rescatar las artesanías en Oaxaca, pues desde su perspectiva el oficio ya no es redituable y está en vías de que se pierdan las grandes técnicas.
Sin éxito, el artesano ha presentado su proyecto a diferentes gobiernos estatales. Don Miguel ha diseñado un corredor turístico artesanal en el que cada fin de semana los maestros artesanos en diferentes materiales ofrezcan tequio con talleres a los niños y que durante la semana sea un espacio de expo-venta.
En este proyecto se incluye el compromiso de las autoridades estatales de conseguir un mercado directo para los artesanos para que no estén sólo esperanzados para cada mes de julio o diciembre para saber si habrá vetas; fenómeno que dice de originó después del 2006.
Dar clases en las escuelas secundarias para que los alumnos aprendan de las artesanías, es parte del sueño de este hombre de 70 años.
Xochimilco
1486 año de su construcción
90% de sus habitantes era artesanos
6 talleres de hojalata, 25 de telares, los sobrevivientes
15 cerraron después del 2006
