A pesar de vender frutas y verduras, las cuales fueron consideradas productos prioritarios desde el inicio de la pandemia por la COVID-19, doña Carolina tuvo caídas del 80 por ciento en sus ventas, que ha comenzado a recuperar.
Carolina Solís Méndez, quien lleva tres años vendiendo estos productos en la zona húmeda del Mercado de Abasto en la capital oaxaqueña, afirma que desde hace un par de meses ha comenzado a ver más personas en los pasillos de la zona comercial más importante del estado.
Recuerda que los cierres por limpieza, la declaración de ser una zona de alto peligro de contagio y la escasez de productos, provocaron que los oaxaqueños dejaran de asistir a este centro comercial y en consecuencia hubiera bajas ventas.
Afectados por la pandemia
“Yo dejé de venir un mes por enfermedad, pero cuando regresé a mi lugar vi que la gente ya no venía; muchas veces no sacaba nada de ganancia porque eran pocos los compradores que visitaban el mercado”, comparte.
Al estar justo en la entrada del pasillo 12, doña Carolina tenía que quitar algunos de sus productos, debido a que las puertas se cerraban más temprano como medida sanitaria; no obstante, era un golpe para sus ingresos.
“Varios clientes estaban acostumbrados a venir después del trabajo, es decir, poco después de las 6 o 7 de la tarde, pero con la pandemia ya no encontraban abiertas las puertas y eso comenzó a afectarnos”, lamenta.
Agrega que también el incendio que se suscitó el pasado 27 de mayo de 2020 fue otro detonante para que las personas dejaran de hacer sus compras en este lugar.
Precios altos
Patricia Maya, vendedora de frutas en el tianguis del Mercado de Abasto, comparte que uno de los problemas a los que se enfrentó fue a la escasez de productos que provocó altos precios al surtirse.
“Era difícil conseguir las manzanas y otros productos porque no estaban llegando al estado, pues casi siempre los traen del Estado de México o Puebla y por ello, los pocos vendedores que venían, aumentaban sus precios”, recuerda.
Esto mismo menciona doña Carolina, quien también comparte que el aumento de las verduras y frutas fue otra afectación, tanto para ella como para sus clientes.
“Los precios eran muy altos, pero tampoco podíamos subirle mucho al momento de dárselo a los clientes, porque sabíamos que nadie estaba pasando por un buen momento, por lo que el aumento fue mínimo y no nos permitió tener ganancias”, asegura.
En el caso de doña Patricia, menciona que sus ventas fueron buenas gracias a que sus demás compañeros con giros similares no asistieron a vender, por lo que ella era de las pocas vendedoras.
Sin embargo, admite que fue muy arriesgado haber ido al mercado durante el tiempo que hubo muchos contagios, pero señaló que debía trabajar para comprar los medicamentos de su papá, quien en ese momento se encontraba enfermo.
Mismo lugar con más medidas
Doña Patricia afirma que aunque ya se están observando más personas en los pasillos y el Mercado de Abasto fue a ser “el de antes”, subraya que no es así, pues muchos de sus vecinos vendedores no regresaron y hay más medidas sanitarias.
“Ya no será igual porque ahorita seguimos tomando precaución y así continuará; ya nos estamos adaptando a limpiar las cosas, mantener limpio el lugar y cuidarnos de las enfermedades”, asegura.
Por su parte, doña Carolina relata que desde que se implementaron los filtros sanitarios en las entradas a la zona húmeda, cada vez más personas tienen la confianza de regresar a hacer sus compras en este lugar.
“Nosotros les pagamos a las personas que estarán cuidando el filtro, para que los vendedores podamos atender a los clientes, y también para que tengan la confianza de que es un lugar limpio y no se contagiarán”, subraya.



