“Viene difícil la situación, ahorita está así con muertos, estuvo así igual en el 15 de septiembre… pues, la verdad, no está como para emocionarse ¿no?, porque como dicen, ‘uno pone y Dios dispone’, entonces pues nada más hay que esperar porque a la mera hora todo puede pasar”.
Ese es el testimonio de Carlos Martínez, encargado de una juguetería, respecto a la situación que enfrenta por el hecho de que a la vuelta de la esquina se encuentra una fecha que en años anteriores era considerada "fuerte" por las altas ventas que registraban los negocios como el suyo. Este 2020, la Navidad, el Año Nuevo y el Día de Reyes 2021 pueden ser diferentes.
“Pues mira, no te voy a mentir, nos fue más o menos el Día del Niño y de ahí párale de contar. Ni el fin de año escolar, ni ahora en vacaciones hubo mucho venta, súmale que pues nos dijeron que cerráramos porque pues no somos ‘esenciales’, productos esenciales durante esta pandemia; estuvimos cerrados dos meses y medio, casi tres y no se vendió nada”, platicó.
Y es que al escuchar su testimonio, es el mismo que el de muchos otros comerciantes que atravesaron por la misma situación durante el periodo comprendido entre los meses de marzo y julio, cuando la pandemia encontró su punto álgido en Oaxaca, al grado de que muchos negocios quebraron y cerraron definitivamente.
Grandes pérdidas
Fue en marzo, por allá del 17, cuando la contingencia sanitaria por coronavirus (COVID-19) llevó a las autoridades a implementar estrictas medidas para evitar cualquier contagio o propagación de la enfermedad. El cierre de negocios en los que se ofrecieran productos o servicios que eran considerados no esenciales, era una obligación.
“Sí nos vino a dar en la torre fíjate, porque pues de entrada nuestra segunda fecha fuerte, por así decirlo, la del Día del Niño, nos agarró con el local cerrado, entonces pues de ahí en julio, mediados más o menos volvimos a abrir ya con todo esto del gel, el tapete y el cubrebocas, pero ya no fue lo mismo, no hubo mucha venta”, narró.
Respecto a una cifra exacta de lo no generado a causa del cierre del negocio por la pandemia, Carlos asegura que sí fue grande. “Qué será, un 50, 60 por ciento yo creo de que no vendimos nada; el otro chavo que teníamos aquí chambeando pues se fue a descansar, ya nomás quedo yo porque sí, para qué tienes gente si no hay venta y por lo mismo no hay trabajo”, lamentó.
Cabe señalar que durante la pandemia, muchos negocios cambiaron su forma de operar y mutaron totalmente, encontrando en el internet, en las redes sociales principalmente, su principal ventana para concretar ventas con los clientes y con clientes nuevos. Por la naturaleza del negocio de la venta de juguetes, Martínez asegura que ellos tuvieron una desventaja.
“Pues es que no es que diario compres un juguete o que diario vayas a regalar uno, la verdad. Las farmacias, las tiendas, las verdulerías, carnicerías… esas sí son cosas vendibles, pues, cosas de primera mano que se necesitan todo el tiempo, tortillerías. Pero un juguete… ahora pues, en el face, pues no buscamos porque pues no estamos muy metidos en eso”, explicó.
Nueva normalidad, nueva realidad
A pesar de que las ventas no han sido las mejores desde que se reanudaran las actividades el pasado mes de julio y de que el panorama para el futuro inmediato tampoco es alentador, las anécdotas sobre la venta de juguetes son curiosas y dignas de contar.
“Pues como ves, tenemos lo típico, pelotas, muñecas, carros de control remoto, tiros al blanco, trompos, baleros, pistas y ahí otros juguetes, pero ahorita nos llama la atención que se están vendiendo bien los juegos de mesa. En enero sí, se vendió lo de siempre, las pelotas, las muñecas… pero ahorita quién sabe por qué vienen y se llevan los jengas, los tableros de canicas, los turistas mundial, puro de mesa”, contó Carlos.
Ya sea porque la pandemia todavía no pasa y la nueva normalidad ha llevado a la gente a cambiar también sus formas de diversión y de convivencia, los juegos de mesa están cobrando relevancia nuevamente. Esta situación abre una posibilidad para los comerciantes, quienes esperan que el nuevo auge de los juegos de mesa sea una buena señal.
“Sí, pues ojalá que la cosa mejore y pues lo que sea, juegos de mesa, de madera, carritos… el chiste es que haya venta”, concluyó Martínez.
