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Van 35 años de ciclos escolares incompletos en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- En un clima de zozobra, en medio de la que podría ser la peor crisis en materia de educación en el estado, este lunes un millón 300 mil alumnos esperan regresar a clases en las 13 mil escuelas de todo el estado, de las cuales más del 90 por ciento son comandadas por la disidencia de la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE).


Hasta el último minuto de este lunes, el inicio de este ciclo escolar 2016-2017 se resistirá a no ser un fracaso, tras la constante amenaza de los docentes de no regresar a las aulas hasta conseguir la abrogación de la reforma educativa y la liberación total de los que calilfican como presos políticos.


Especialistas en materia de educación e investigadores de la organización civil México Evalúa consideran que, en Oaxaca, este 2016 de turbulencia en materia de educación se compara con 2006, cuando el conflicto político social dejó sin clases a la niñez oaxaqueña por casi cinco meses.


Además de que los niños egresados de estas generaciones no cuentan con las herramientas necesarias para enfrentarse en un futuro a una vida laboral.


400 días sin clases


Datos del propio Gobierno del estado contabilizan que de 2006 a 2014, en los periodos gubernamentales de Ulises Ruiz Ortiz y hasta el cuarto año de ejercicio de Gabino Cué Monteagudo, los maestros pararon labores el tiempo equivalente a dos ciclos escolares completos; es decir 400 días sin clases, tomando en cuenta que el calendario escolar de la Secretaría de Educación Pública (SEP) contempla 200 días laborales.


Pero el daño es mayor, Organizaciones como México Evalúa y Mexicanos Primero, señalan que han pasado 35 años sin que los maestros cumplan con un ciclo escolar completo. De 1994 a la fecha, los niños de Oaxaca han perdido –al menos– 634 días de clase, es decir, más de tres años de escuela.


Las consecuencias se ven reflejadas en los bajos índices en materia de educación, que colocan a la entidad con el menor desarrollo escolar del país. El promedio de escolaridad es de 6.9 años, el equivalente al sexto grado de primaria, además el 90 por de los jóvenes de 15 años reprueban o pasan “de panzazo” al concluir la educación básica, según el Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea).


Ni de panzazo


La prueba PISA 2009, reveló que ocho de cada 10 jóvenes de 15 años en la entidad oaxaqueña no cuentan con los conocimientos y habilidades básicas al concluir la educación básica, por ello sólo dos de cada mil alumnos tienen resultados destacados.


Esas cifras se comparan con las manejadas con la evaluación Planea del año pasado, que arrojó que seis de cada 10 jóvenes no alcanzan el mínimo de conocimientos aceptables al terminar el bachillerato.


Datos del Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI) del 2013, elaborado por Mexicanos Primero, ubican a Oaxaca en el lugar 32 de 32 estados, en los rubros de aprendizaje, eficacia, permanencia en las aulas, profesionalización docente, supervisión y participación en las aulas, cifras que demuestran que en el estado se incumple la promesa de la escuela pública de calidad.


El profesor de la escuela de gobierno y de México Evalúa, Marco Fernández, asegura que con los resultados que presenta Oaxaca, cada vez es más complicado que el estado transforme el sistema educativo. Esto es una sentencia al subdesarrollo de la población.


Docencia, que lastima


Para México Evalúa, otro grave factor que lacera al sistema educativo de Oaxaca es el deficiente desempeño y el desorden en el que se encuentran los docentes en el estado.


En el reporte En la calle no en las aulas, la organización crítica la amnesia selectiva de quienes se oponen a la reforma educativa y que deja sin espacio para reconocer que, hasta 2013, no se tenía una idea de cuántos docentes existían en el país porque bajo una mala descentralización parcial en 1992, los estados asumieron a medias responsabilidades educativas en los que también inflaron la nómina magisterial para pagar, a partir de transferencias federales educativas, rubros ajenos al propósito educativo que incluyeron hasta el financiamiento de campañas electorales.


En este contexto, a pesar de movilizaciones magisteriales importantes, el Congreso aprobó, en diciembre de 2012 y durante el 2013, una serie de cambios constitucionales y legales para cambiar paulatinamente el sistema educativo. Sin embargo, en su aplicación se registran errores que ponen en peligro su viabilidad.


“Las marchas, plantones y demás acciones disruptivas son el viejo instrumento del magisterio para extraer concesiones de la autoridad, ya que desde hace tiempo aprendieron que es en las calles –y no en el aula, como buenos docentes– como se pueden lograr privilegios, canonjías y mejores prestaciones laborales”, precisa el documento.


Fue así como lograron que diversos gobernadores les autorizaran aguinaldos que en promedio ascienden a 45 días, aunque hay secciones sindicales que tienen hasta 120 días.


El reporte Prof. Recomendaciones sobre formación inicial y continua de maestros en México señala que la política actual de formación docente no vincula el aprendizaje de los profesores con el de sus colegas y mucho menos con el de sus alumnos.


El estudio dice que ocho de cada 10 maestros reciben un complemento salarial por acumulación de cursos en carrera magisterial, sin que ello se traduzca en mayor aprendizaje de los alumnos. Ni siquiera está certificado uno de cada 10 programas de formación inicial para maestros


Privatización rebasa por la derecha


Por todo ello, y ante un esfuerzo extra de los padres de familia para ofrecer a sus hijos lo que consideran una mejor educación, libre de manifestaciones, la matrícula de las escuelas privadas para el nivel básico creció 144.61 por ciento al ciclo escolar 2014-2015, respecto de 2006, año del conflicto magisterial, en el cual se registró un paro educativo de seis meses. En el periodo, el número de nuevas escuelas privadas también aumentó 74 por ciento.


Datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) revelan que en ese mismo periodo las escuelas públicas controladas por la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) reportaron 7.35% menos alumnos.


Información del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) señala que en el ciclo escolar 2005-2006 había 244 escuelas privadas de nivel básico. Un año después del conflicto, la cifra incrementó a 259, mientras que para el ciclo escolar 2014-2015, uno antes de que nuevamente la situación educativa resultara afectada, ya había 415 planteles privados.


En 2006, las escuelas y colegios particulares tenían una matrícula de 24 mil 279 alumnos, para 2014 era de 35 mil 111, representando un aumentó de 44.4 por ciento.

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