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Valdés, el Hidalgo oaxaqueño

Foto(s): Cortesía
Redacción

El Hidalgo oaxaqueño, así califica Guillermo Rangel Rojas, director de la Biblioteca Pública del Estado, a Don Antonio Valdés o Antonio de Valdés, según los registros históricos de Tataltepec, lugar que lo vió nacer en la Costa oaxaqueña, personaje que dio el primer grito de insurrección en los pueblos de Jamiltepec, Pinotepa del Rey y Jicayán.


“Valdés estuvo en contra del sistema que privilegiaba a los europeos. Con su amigo Chavarría, y algunos indios nativos, fueron a las casas y ranchos de la región a invitar a la población a reunirse en la plaza de Tataltepec (hoy de Valdés), ahí les contó de los cientos de mexicanos que estaban luchando y muriendo por una causa: la libertad”, comenta Rangel Rojas.


El general realista, Juan Caldelas, sería el comisionado para enfrentar a Valdés, mientras los curas de la región levantaban a los negros en contra del patriota. El enfrentamiento fue cruento, en la batalla de Los Hornos de Cal, el ejército realista derrota al de Valdés y lo persigue hasta la laguna de Chacahua; ahí decide, contra la opinión prevaleciente, el prócer decide refugiarse en el Cerro de Chacahua, de origen volcánico, donde junto con sus hombres muere tras la explosión de varios barriles de pólvora que estallan en el enfrentamiento de su captura.


Guadalupe Victoria...“Va mi espada, voy por ella”


“Va mi espada en prenda, voy por ella”... José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix (Guadalupe Victoria), demostró su valor e impaciencia por tomar Oaxaca en su acompañamiento al generalísimo Morelos.


El 12 de noviembre de 1812, al enfrentar el terrible ataque de los realistas y ver los titubeos de su tropa, Victoria pone el ejemplo, arroja su espada al enemigo y profiere la famosa frase, lo que motiva a sus soldados y tras ello los rebeldes se adueñan de la plaza enemiga.


Trujano, su amor a la patria y a su hijo


Valerio Trujano, el arriero que vendió sus bienes para unirse a las filas de José María Morelos y Pavón en 1811, en su trayecto cosechó algunos triunfos. Por instrucción del Siervo de la Patria se apoderó de la Mixteca junto con Miguel Bravo.


Trujano fue sitiado el 5 de abril de 1812 en Huajuápam, en una batalla memorable contra los realistas. El 13 de julio de ese mismo año el ejército de Morelos llegó en su auxilio y se erigen victoriosos tras combatir a los opositores.


El arriero, convertido para ese momento ya en coronel, obtuvo el mando de su propio regimiento con el que vigiló mixteca, Tehuacán y Puebla, para allanar la toma de Oaxaca por Morelos. Entre las acciones de defensa en la zona se registró la batalla de Tepeaca, el 5 de octubre de 1812, donde fue atacado por milicias superiores a la suya.


En el intento por escapar, su hijo mayor no había logrado el objetivo, el inmenso amor de padre del coronel Valerio Trujano lo obligó a regresar a buscarlo y murió en el intento.


Antonio de León, Benemérito de Oaxaca


Fue el 19 de junio de 1821, en Tezoatlán de Segura y Luna, en la mixteca oaxaqueña cuando Antonio de León  anuncia la independencia. Rescata Huajuápam y el Fuerte de Yanhuitlán del ejército imperial, en la época de la Resistencia. El 31 de julio de 1821, el comandante del Ejército de las Tres Garantías, Antonio de León, entra a la capital de Oaxaca.


El 24 de febrero de 1822, instalado el Congreso Constituyente, es diputado por Oaxaca. Como comandante del Valle de México en la guerra contra los Estados Unidos, Antonio de León muere en septiembre de 1847 en la batalla del Molino del Rey como un gran héroe, Don Benito Juárez que era gobernador, lo nombró Benemérito de Oaxaca.


Vicente Guerrero muere en Oaxaca


“La patria es primero”, fue la frase que emitió este héroe de la independencia cuando el Virrey Juan Ruiz de Apodaca le ofreció el indulto, en noviembre de 1819. Apoyado por los integrantes de la masonería yorkina, Guerrero se convierte en presidente de México el 1 de abril de 1829, contra la voluntad de la élite española.


Una traición de su vicepresidente, Anastasio Bustamante, aliado de los conservadores y del marino genovés Francisco Picaluga provocó la detención y el canje por 50 mil pesos en oro del Benemérito de la Patria, quien a bordo del Colombo fue trasladado a Huatulco desde Acapulco y de ahí a la capital oaxaqueña, para luego ser encarcelado en Cuilápam donde fue fusilado el 14 de febrero de 1831.

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