CHRISTCHURCH, Nueva Zelanda.- Nueva Zelanda tomó las primeras medidas representativas tras el peor atentado de su historia.
El país presentó ayer cargos de asesinato contra el autor de la masacre de esta localidad y anunció una reforma de su ley de armas.
Brenton Tarrant, australiano de 28 años, es el presunto responsable de los ataques a la mezquita de Al Noor, cerca el Jardín Botánico, y a la aledaña Linwood, que dejaron 50 muertos y casi medio centenar de heridos, entre ellos menores.
El sospechoso, quien al entrar al tribunal del distrito de Christchurch fuertemente custodiado, juntó los dedos pulgar e índice, un gesto característico de los grupos supremacistas blancos.
Tarrant deberá comparecer el próximo 5 de abril ante el Tribunal Superior.
Tarrant, quien retransmitió en vivo durante 17 minutos el brutal ataque, es uno de los tres presuntos implicados en estos ataques islamófobos.
Los otros dos sospechosos siguen bajo custodia mientras la policía investiga su implicación en el caso.
El principal sospechoso, quien había obtenido una licencia de armas en noviembre de 2017, tenía en su poder cinco armas, entre ellas dos semiautomáticas de estilo militar, con los que habría perpetrado los ataques.
La tragedia abrió una batalla divisoria sobre el control de armas en el país.
La Primera Ministra prometió el viernes cambios en las leyes de control de armas. El Fiscal General, David Parker, fue ayer más allá y aseguró que es necesario prohibir algunas prácticas.
Bajo la ley de Nueva Zelanda, cualquier persona mayor de 16 años puede solicitar una licencia de armas de fuego y, a partir de los 18 años, pueden poseer un arma semiautomática de estilo militar.
Según una encuesta de 2017, hay más de 1.2 millones de armas de fuego en una población de 4.6 millones.
