NUEVA YORK, EU.- Un intento de ataque terrorista que paralizó el corazón del metro más concurrido de Manhattan, fue el arma de Donald Trump para amenazar a la comunidad migrante de Estados Unidos.
El Mandatario se sirvió del atentado realizado por un inmigrante legal para pedir el fin del reagrupamiento familiar y clamar por un endurecimiento legislativo, una vía que ha permitido entrar al país a 9.3 millones personas desde 2005.
Con un explosivo casero atado a su cuerpo, Akayed Ullah, de 27 años y originario de Bangladesh, irrumpió en la Estación Port Authority inspirado en el autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés).
Pero el arma improvisada no pudo detonar por completo, y el mismo atacante fue el único herido de gravedad en la explosión, que se desarrolló justo antes de las 7:20 horas locales. Otras tres personas resultaron con lesiones menores.
El atacante dijo a los investigadores que eligió esa ubicación debido a sus carteles con temas festivos, tras los ataques en Europa contra mercados navideños, por lo que activó una bomba en represalia por los ataques aéreos de Estados Unidos contra objetivos de yihadistas en Siria y otros lugares.
Ingresó en 2011
Ullah, un inmigrante de Bangladesh, llegó a vivir a Brooklyn a través de un programa de visas disponible para personas que tienen familiares que son ciudadanos de Estados Unidos.
Bastó que el Departamento de Seguridad Interior determinase que el atacante había ingresado legalmente en 2011 por esa vía para que empezara el tiroteo.
"El intento de asesinato masivo en Nueva York, el segundo en la ciudad en dos meses, nos alumbra otra vez sobre la necesidad de poner en marcha reformas legislativas que protejan al pueblo estadounidense", clamó Trump en un comunicado.
"Primero y ante todo, como llevo diciendo desde que anuncié mi candidatura presidencial, Estados Unidos tiene que arreglar un sistema migratorio que permite a demasiada gente peligrosa acceder a nuestro país".
"El sospechoso del atentado entró en nuestra patria a través del reagrupamiento familiar que es incompatible con la seguridad nacional", agregó.
A partir de esta constatación, el Presidente estalló.
Sin pararse a distinguir entre inocentes y culpables, pidió al Congreso que prohíba el reagrupamiento familiar, que respalde sus propuestas de mejora de la Seguridad Nacional -entre ellas, la expulsión exprés de prácticamente cualquier indocumentado-, y que otorgue presupuestos para incrementar las fuerzas dedicadas a la vigilancia y detención de los migrantes.
