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Un nuevo retablo para el templo de Santo Domingo en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

La tradición ebanista bourgetiana y la experiencia que implicó la rehabilitación del retablo de la virgen de Guadalupe, del templo de Santo Domingo de Guzmán, son algunos de las cartas de presentación del carpintero, Ignacio Juan Agüero Cruz, oaxaqueño de 71 años, a quien le han entregado la encomienda de realizar el Jesús Muerto y Resucitado, nuevo retablo de la joya arquitectónica e histórica de Oaxaca:


El taller Agüero se encuentra en la colonia Itandehui, en la agencia municipal de San Martín Mexicápam, aquí se da forma al nuevo retablo y el oficio de la carpintería lo practican más de diez trabajadores e hijos de don Nachito; para la elaboración de la obra escultórica, seis ebanistas tallan, tornean y forman los ángeles y apóstoles que descansan en el cuerpo de la madera de cedro.


"Comenzamos en abril de 2017 con el proyecto y hasta la fecha tenemos un 60 por ciento de progreso; esta labor es importante, el arte sacro es de admirarse en las esculturas, pintura y retablos; a la fecha sigo aprendiendo, día con día aprendo simplemente con ver un retablo del siglo XVI, XVII o XVIII", comentó don Nachito sobre la evangelización y el papel cultural de las estructuras.


Agüero Cruz destacó que su padre fue uno los maestros que marcó sus inicios en la carpintería, cuando el nobel artesano apenas rondaba los cinco años.



A sus 71 años, don Ignacio Juan Agüero Cruz ha sido carpintero 66 años de su vida. FOTO: Javier Jacinto

Los inicios


El encargado del retablo reconoció que también lo marcó su trayectoria como aprendiz del restaurador y carpintero Emilio Bourget, oriundo de Ocotlán de Morelos, condecorado por Gobierno del Estado como "oaxaqueño ilustre" -que entre 1956 y 1959 ayudó a la elaboración del retablo mayor del templo de Santo Domingo de Guzmán.


Además del aporte del carpintero septuagenario, Carlos Ignacio Agüero Vásquez y sus hijos Jesús Ignacio Agüero Morales, Rubén Rodrigo, Julio Agüero y Juan Carlos Agüero Morales, también son pilares del proyecto.


"Este proyecto surge de la inquietud del padre Javier Zugasti Landa para complementar el arte expuesto en Santo Domingo, después de varios años se retomó el proyecto de destacar la importancia a los frailes dominicos y el papel que jugaron en México y Oaxaca", mencionó Juan Carlos Agüero Morales.



Más de seis personas trabajan arduamente para finalizar el proyecto.

Frayles dominicos


El ebanista mencionó que cuatro de los principales frailes dominicios son los atlantes de la estructura: Fray Pedro de Córdova, Fray Gonzalo Lucero, Fray Bernadino Deminaya y Fray Jordán de Santa Catarina (este último fue quien dejó la imagen de la virgen de Juquila en Oaxaca).


"El retablo una creación colectiva, mi padre se encarga de la parte estructural y los adornos, mi hermano (Jesús Agüero) en la aplicación del cálculo de la sección áurea y el diseño, un servidor realiza las ideas a mano alzada y la idea general, mientras que el padre aporta los estudios filosóficos y los significados que tendrá el retablo", destacó Juan Carlos Agüero.


Los ebanistas destacaron que en seis meses concluirá primera etapa de elaboración, pero que el dorado tardaría entre dos y tres años según el recurso económico que disponga el templo de Santo Domingo de Guzmán.



San Martín de Porres estará colocado en la casa principal inferior del retablo.

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