Un muerto dejan los fuertes enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes, durante la huelga de 48 horas convocada por la oposición venezolana para obligar al presidente Nicolás Maduro a suspender la elección de su Asamblea Constituyente.
El gobierno de Maduro enfrentaba, además de las violentas protestas, una creciente presión internacional: Estados Unidos anunció sanciones contra 13 de sus funcionarios, bajo la advertencia de que quien se sume a la Constituyente quedará "expuesto a potenciales sanciones".
Entre los sancionados está la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, y varios candidatos e impulsores de la Constituyente, acusados por Washington de "quebrantar la democracia".
A cuatro días de la votación, la convulsión en las calles era mayor: Militares y policías lanzaban andanadas de perdigones y bombas lacrimógenas contra manifestantes, muchos encapuchados, que los enfrentaban con piedras y cócteles molotov Caracas y otras ciudades del país.
En Ejido, en el occidental estado Mérida, un hombre de 30 murió durante una manifestación, con lo que suman 104 los muertes durante las protestas que iniciaron hace cuatro meses para exigir la salida de Maduro. Miles también resultaron heridos y cientos detenidos.
La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) convocó para el viernes una gran marcha en Caracas y amenazó con "boicotear" la elección, el domingo, de los 545 asambleístas de la Constituyente, con la que temen se instaure el comunismo en Venezuela.
Trece países contra asamblea
Trece países miembro de la OEA, entre ellos México, exhortaron al Presidente venezolano, Nicolás Maduro, a suspender el proceso para crear una Asamblea Nacional Constituyente.
Esto, por considerar que la redacción de una nueva Constitución en los términos que lo busca Maduro equivaldría a un desmantelamiento definitivo de la institucionalidad democrática.
En tanto, Sara Lambertini, segunda Secretaria de la misión de Venezuela en el organismo, anunció que su país denunciará con todos los canales diplomáticos a Estados Unidos, Colombia y México por presuntamente conspirar para derrocar al Presidente Nicolás Maduro y lograr una transición en la nación petrolera.
Esto, pese a que México y Colombia ya han negado estar trabajando con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para sacar a Maduro del poder.
En una declaración de cinco párrafos presentada durante un Consejo Permanente del organismo, las 13 naciones expresan preocupación por lo que consideran una grave alteración del orden democrático, la agudización de la crisis y el aumento de la violencia.
