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Tzotziles, migrantes y marginados en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Los cigarros y los dulces de a cinco pesos o los chicles multisabor de 15 y 20 pesos, son los productos que ofrece Ana, joven mujer tzotzil de 18 años de edad, proveniente de San Juan Chamula (Chiapas), que en este año cumplió una década de habitar en la capital oaxaqueña y de dejar su comunidad natal en el estado vecino del sureste; pero al igual que ella, en Oaxaca de Juárez habitan otros tres mil 375 infantes y adolescentes chiapanecos de entre 5 y 17 años de edad.


En el primer cuadro del centro histórico, los triquis ocupan los portales del Palacio de Gobierno como puntos de venta desde hace años; el conflicto armado en San Juan Copala es una de las causas del desplazamiento que hicieron decenas de indígenas; la situación es similar para los tzotziles provenientes de San Juan Chamula, quienes migraron por miedo a los enfrentamientos y al rezago social.


Emigran por necesidad


"Mis papás me trajeron por la pobreza que vivíamos allá; aquí falleció mi papá y ahora vivo con mi hijo y mi esposo que es bolero", comentó en entrevista Ana, mientras tomaba unos minutos para descansar en la sombra del laurel del zócalo, junto a su pequeño de dos años y cinco meses.


La joven tzotzil mencionó que vive a media hora del centro y que su jornada laboral dura de las 8:00 a las 18:00 horas, tiempo en el que acumula un aproximado de 200 pesos para llevarse a casa.


"Tengo 20 años de estar trabajando en el zócalo, vine con mi esposo, pero nos separamos meses después y él se regresó a Chiapas; en Oaxaca crecieron mis hijas, ya hasta tengo permiso por parte del ayuntamiento para vender mis productos y rento un cuarto en la agencia de San Martín Mexicápam", comentó doña Victoria García, quien a sus 42 años reconoció que olvidó la mayoría de la lengua tzotzil que sabía.


En Oaxaca de Juárez hay 56 mil 289 niños trabajando

2,930 son niñas de otro estado (1,451 de Chiapas)

2,888 son niños de otro estado (1,924 de Chiapas)

Fuente: Informe SIDNNA


 


Otro joven proveniente de Chiapas es Rosalindo Juárez, originario de la comunidad Macvilho (ubicada en Chamula); hace diez años él inició su trabajo como vendedor de dulces, cigarros y otros productos en los bares ubicados en la calle Porfirio Díaz, pero a diferencia de las mujeres ya mencionadas, su jornada laboral inicia pasando las 17:00 horas y termina aproximadamente a las cuatro de la madrugada.


"Antes nos cobraban por ofrecer nuestros productos en una calle, zona o bar específico, pero eso sucede con los jóvenes nuevos que llegan de otros estados; yo ya compro mis cosas y obtengo las ganancias totalmente para mí; no quiero vivir toda la vida de esto, tengo planes para ahorrar y comprarme una casa o iniciar un negocio, incluso volver a Chiapas para hacer algo en mi comunidad", comentó Rosalindo sobre sus aspiraciones en la capital: vender un par de años más para iniciar un negocio personal.


Histórica discriminación


Oaxaca ocupa el segundo lugar en el rezago social a nivel nacional; de los 125 municipios de menor índice de desarrollo humano en el país, 59 son oaxaqueños y son pueblos indígenas; además, en 2011, el Módulo de Trabajo Infantil (MTI) de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) calculó un aproximado de 159 mil 287 niñas, niños y adolescentes que trabajan en Oaxaca, la mayoría proveniente de comunidades autóctonas.


"En Oaxaca, como en México, tenemos dobles historias; aquí, en el contexto de la Guelaguetza, todos nos sentimos orgullosos de los pueblos originarios y queremos que vengan a la capital, pero es sólo un periodo en el año; el resto es vivir una discriminación permanente", comentó María Cristina Salazar Acevedo, encargada de despacho de la secretaría ejecutiva del Sistema Local de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (SIDNNA).


Para Salazar Acevedo, la población adulta e infantil indígena tiende a tener una mayor vulneración a sus derechos humanos debido a tres condiciones: vivir en localidades geográficamente dispersas, ser comunidades rurales y ser indígenas.


Trabajo informal


"Tan sólo en Oaxaca, son 15 grupos etnolingüisticos, zapotecos, mixtecos, amuzgos, chontales, triquis, huaves, zoques, ixcatecos, mazatecos, cuicatecos, chinantecos, por mencionar algunos; tenemos la idea presente de que somos un pueblo mestizo con una raíz indígena, pero en la historia del país hubo programas que desprestigiaron las lenguas originarias".


Las condiciones laborales de la población indígena oaxaqueña recaen en el trabajo informal que se realiza en las calles; limpiaparabrisas, vendedores de artesanías, vestimentas típicas o productos varios ofrecidos en una caja, están expuestos diariamente a problemas de salud, como insolación, resfriados y enfermedades gastrointestinales.

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