La falta de una planeación que facilite visitar los once municipios que la conforman, la ausencia de operadoras que ofrezcan recorridos completos y la escasa promoción oficial, hacen imposible que una sola persona complete la Ruta Mágica de las Artesanías, que va de Santa María Atzompa hasta Santa Catarina Minas.
San Martín Tilcajete (ubicado a 23 kilómetros de la ciudad de Oaxaca) y San Bartolo Coyotepec (a 13 kilómetros) son los dos municipios más visitados por la particularidad de su oferta artesanal, pero prácticamente en cada uno de los once municipios se organizan ferias asociadas a la temporada vacacional de Guelaguetza.
Poco conocida
A pesar de ser oaxaqueño, Ramiro Hernández no había escuchado de la existencia de esta ruta.
Si llevó a sus amigos Fabiola Albores y Jorge Mendoza, originarios de Chiapas, a conocer San Martín Tilcajete (ubicada a 23 kilómetros de la ciudad de Oaxaca), fue porque vieron las piezas en la Guelaguetza.
Además de los talleres familiares que se pueden visitar en Tilcajete, en la cancha municipal está montada una feria artesanal que se puede visitar hasta el próximo 4 de agosto.
Si las autoridades federales y estatales “tomaran en serio” la Ruta Mágica, para el presidente de su comité municipal en Tilcajete, Florencio Fuentes, más personas sabrían de su existencia y la afluencia turística aumentaría.
“Sabemos que hay mucha difusión, pero necesitamos que se tome en cuenta una promoción en particular de la ruta con los diez municipios que la conformamos y el otro que invitamos (Santa Catarina Minas)”, asegura.
La falta de señalética impide un recorrido óptimo por la ruta
Vivir de la artesanía
Esa seriedad que espera en la promoción de la Ruta Mágica de las Artesanías incluye “una promoción continua” y una mejor señalización en las carreteras que comunica a los municipios, porque “la artesanía existe todo el año, porque de eso vivimos las comunidades”.
Si una persona carece de automóvil propio para intentar recorrer la Ruta Mágica de las Artesanías, las opciones de recorridos pagados son pocas. Un viaje de 10:00 a 14:30 horas de los que salen de algunos hoteles del centro de la ciudad tiene un costo de 600 pesos por adulto, pero sólo implica visitar San Bartolo Coyotepec, San Martín Tilcajete, Santo Domingo Jalietza y Ocotlán de Morelos,
Si el recorrido se siguiera tal cual, se tendría que iniciar en Santa María Atzompa (a siete kilómetros de la ciudad de Oaxaca), para después recorrer 19.3 kilómetros y llegar a San Bartolo Coyotepec, por la carretera federal 175.
Una vez en Coyotepec, se pueden recorrer otros 20 kilómetros sobre la misma carretera 175 e ir visitando San Martín Tilcajete, Santo Tomás Jalietza, San Antonino Castillo y Ocotlán de Morelos.
De Ocotlán de Morelos la ruta de las artesanías se corta y para retomarla el visitante debe volver sobre la carretera federal 175 y en San Bartolo Coyotepec desviarse a Zaachila después de incorporarse a la carretera federal 131.
Después de ese punto se puede ir a Cuilápam de Guerrero y cerrar en San Antonio Arrazola, a menos que se quiera optar por el municipio invitado de Santa Catarina Minas.
A mayor promoción, más visitantes.
Sin completar recorrido
Martha Graciela Mateo García, tesorera del Comité Regional de la Ruta Mágica de las Artesanías, reconoce que la cantidad de municipios es tal que el recorrido no puede hacerse en un mismo día y muchas veces no se completa.
Tan sólo en Coyotepec, de donde ella es originaria, existen tres opciones artesanales a visitar: la exposición de los artesanos independientes, la del mercadito en el parque municipal y la plaza artesanal donde 107 alfareros expenden todo el año.
“Es la publicidad o promoción la que no hemos tenido”, dice con desencanto una mujer que como el 70 por ciento de la población de Coyotepec se dedica a las artesanías.
Son las familias de las y los maestros artesanos quienes resienten la falta de esa promoción, una ruta mejor planeada y opciones viables para recorrerla.
