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Tras ocho meses de pandemia, muchas lavanderías en Oaxaca tuvieron que cerrar

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Pues unos días sí tuvimos que cerrar, otros trabajábamos a puerta cerrada y otros con restricción de horario. Cuando estábamos a puerta cerrada, pues venía gente pero se iba porque veía abajo la cortina; tuvimos que poner el anuncio ahí de ‘toque usted’, pero sí, estuvo duro. Ya ahorita ahí va”, comentó Adrián, propietario de una tintorería en Santa Lucía del Camino respecto a cómo la pasó con su negocio durante la pandemia por coronavirus (COVID-19).



Y es que cuando en Oaxaca las autoridades lanzaron la recomendación de cerrar cualquier negocio que no fuera considerado esencial, el pasado mes de marzo, así como de que la sociedad en general se sometiera a confinamiento para evitar un mayor número de contagios y la propagación del virus, ningún empresario se imaginaba un escenario siquiera parecido al que se presentó a causa de la contingencia sanitaria.


“Dijimos ‘bueno, son 40 días nada más’, como vacaciones… pero mira, pasó abril, luego que se extendió a mayo y cuando dijeron que hasta julio dijimos ‘no, nos vamos a ir a la quiebra’; entonces, pues comenzamos a trabajar así como te digo. Y fue un tiro porque pues no había gente, no había trabajo… estuvo crítico”, añadió el pequeño empresario.




Periodo complicado


El comprendido entre marzo y julio, fue un periodo complicado para los establecimientos que fueron incluidos en la lista de no esenciales; casi como decreto oficial, muchos de ellos suspendieron actividades, lo cual les representó un duro golpe a sus bolsillos al no poder generar ingresos ni solventar gastos.


“Ahí se vino la recia cuando vimos que era lo de la luz, luego pues nuestras máquinas muchas de ellas trabajan con luz, principalmente; el agua, que ese es otro rollo porque aquí pues la renta del local no nos incluye agua, hay que comprar la pipa y pues sale cara. El gas, tenemos dos máquinas que son de gas, entonces pues sí, se juntó todo”, aseguró Adrián.



Respecto a las pérdidas de recursos o la no generación de estos a causa del cierre del negocio, el propietario de la tintorería declaró que si bien nada se le echó a perder, tampoco pudo sacar las ganancias esperadas y la inversión hecha a principios de año, en febrero, no generó el rendimiento esperado.


“Pues como todo ¿no?, yo creo que muchos piensan, o pensamos, ‘año nuevo, hay que invertir, empezar bien’ y pues nadie piensa que pueden pasar estas cosas, jamás se había visto algo así. Entonces pues todo eso que se invirtió en el planchafácil, en detergente, en suavizante, en polvos, en la misma agua y demás, pues ahí está parado, sin generar. Aquí, pues, no es que hayamos perdido, más bien no generamos. Yo creo que sí, de marzo a julio, que fue que según empezó la nueva normalidad y ya todos pudimos salir, el trabajo bajó hasta en 70, 80 por ciento”, precisó.


Cabe señalar que muchos negocios se vieron afectados por la pandemia, al grado de tener que cerrar de manera definitiva, pues fue imposible el pago de una renta, de una nómina o de inversión en insumos, material y equipo.



También las lavanderías


Otro de los negocios del sector de la limpieza doméstica que resultó afectado fue el de las lavanderías. Son espacios cerrados y en los que se registra una considerable afluencia de gente; esas fueron razones suficientes para ser consideradas como posibles focos de contagio, por lo que muchos negocios, como el de la señora Alicia, tuvieron que cerrar.


“Pues estuvo muy difícil, muy difícil, porque aquí pues tenemos las máquinas, son 18 máquinas entre secadoras y lavadoras, entonces pues se junta la gente y no hay lo que ahora se le dice ‘sana distancia’. Entonces pues para evitar que nos clausuraran o una sanción, pues decidimos recibir de tres en tres personas. Y claro, también el servicio de entrega-recepción, que por ese no hay riesgo, pero pues sí, también tuvimos que hacer una inversión en gel, en cloro, desinfectante, el tapete, los cubrebocas, las caretas, todo”, narró.



Y aunque se podría pensar que todo fue negativo, la propietaria de la lavandería destacó la enseñanza que le dejó una situación como la vivida a causa de la contingencia sanitaria.


“Sí, estuvo difícil, pero hay que agradecer que tenemos salud, que aunque había esto del virus, pues seguimos trabajando. Sí, no fue como era antes, que podías abarcar mucho campo, pero el trabajo o el dinero como sea los recuperas más adelante, pero la salud… esa ya no vuelve. Y mira, sin salud pues simplemente no trabajas y pues obviamente no generas, entonces hay que ser agradecidos de que a pesar de que estuvo difícil, aquí seguimos”, concluyó.


80 %


aproximadamente llegó a bajar el trabajo en algunas tintorerías


18


máquinas en promedio alberga una lavandería



 

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