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Temen pescadores de la Costa más ataques de cocodrilos

Foto(s): Cortesía
Redacción

SAN JOSÉ YUTATUYAA, San Pedro Jicayán, Pinotepa Nacional, Oaxaca.- La melodía lastimera de un violín inunda el interior de una humilde morada, edificada con adobe, pilares de cemento, láminas y tejas. Para acceder, es necesario atravesar 100 metros de un agreste y angosto camino, que apenas sobrevive en medio del barbecho, de donde ya no se le permite el paso a extraños.


“Respeten nuestro dolor, por favor”, dicen la madrina y familiares; el padre no habla, sigue en shock, apenas puede hilar palabra; acompaña su dolor con mezcal y cerveza. Al fondo, en el interior de la casa, velan los restos del pequeño Nicasio Merino Martínez, de 10 años de edad, que el miércoles pasado fue devorado por un lagarto de tres metros de largo.


Niegan el acceso


Familiares que fueron testigos, son advertidos de que dos extraños pretenden irrumpir en el sepelio y bombardear de preguntas sobre el incidente que impactó a nivel nacional por la brutalidad de los hechos; mientras cavan la sepultura de Nicasio, envalentonados, salen al encuentro de los visitantes; “retírense por favor, no queremos que tomen fotos ni nada, sólo van a sacar la noticia y la van a vender y a nosotros nadie nos va a ayudar”.


La impotencia, el coraje y el dolor, son expulsados. Es comprensible, un enorme lagarto devoró a su pequeño, del cual sólo recuperaron parte del tronco y la cabeza. Los ánimos se tranquilizan. “Mire, yo soy su tío, compréndanos, apenas y pudimos rescatar parte del cuerpecito de mi sobrino, estamos muy dolidos, no culpamos a nadie, fue un accidente”, explica.


La tragedia  


El miércoles 7 de septiembre, Nicasio Merino, sus cuatro hijos, esposa y familiares, rentaron una camioneta de pasaje, partieron hacia La Noria, agencia de 100 habitantes, y en la que se encuentra una laguna de por lo menos 20 kilómetros; al llegar al puente decidieron pescar.


“El niñito estaba nadando con otro primito, en una parte de la laguna, pero el lagarto se escondió a metros de él, debajo de unos manglarcitos, entonces lo arrastró”, cuenta don Adolfo Ávila, pescador nativo de La Noria.


La narración continúa; Nicasio gritó, un primo intentó auxiliarlo; al percatarse, pensó que se ahogaba, lo jaló de una mano, pero una fuerza mayor sumergió el pequeño cuerpo del niño; en el desconcierto, el reptil arrastró a Nicasio a un lugar menos profundo. “Ahí está”, gritaron. “El niño aún manoteaba, entoces lo sacaron del agua, pero al descubierto quedaron las fauces del enorme lagarto; no tuvieron otra opción que soltarlo, sus vísceras ya estaban al descubierto”.


Después de eso, todo fue confusión. Un día y medio duró el rescate; biólogos de la Universidad del Mar (Umar) y personal de Protección Civil de Pinotepa Nacional realizaron la búsqueda sin éxito.


El rescate


Don Adolfo narra que las autoridades de La Noria les pidieron ayuda a todos los pescadores de la región para recuperar el cuerpo. “Yo dije, vamos al chisme y con otro pescador de Collantes nos subimos a una panga y recorrimos la zona”. Casi al oscurecer encontraron, a 2 kilómetros, los restos de Nicasio.


“Nos acercamos, se veía un lagarto grande, pero al vernos dejó ahí el cuerpecito; tuve que quedarme a cuidarlo, porque ahí andaban merodeando los animales”, recuerda acongojado, la triste escena.


Un problema "de vida o muerte"


Los lugareños que en su mayoría viven de la pesca, cuentan que antes del huracán Paulina no se veían reptiles, pero después comenzaron a pulular enormes lagartos color negro e incluso cocodrilos, que acechan a los animales que se acercan a beber agua.


Martha Pérez es viuda y se dedica a la pesca de camarón desde que recuerda. “Esos de la Semarnat no permiten que los matemos, pero tampoco hacen nada para controlarlos, deberían de venir y cazarlos para que se los lleven a un refugio, porque aquí andan esos animales”, recalca.


Creen que por las lluvias y la crecida de la laguna en los últimos días, el lagarto se escapó de la laguna de Chacahua, porque durante mucho tiempo nunca había sucedido un incidente de ese tipo.


El avistamiento


Don Bernardino Ávila es nativo de la comunidad del Jícaro, pero formó su familia en La Noria; mientras nos cuenta y nos guía, se percata: “Miren, ahí está un lagarto, es negro y de tres metros como el que se llevó al niño”.


Mientras los pescadores lanzan sus atarrayas al agua, las mujeres, apresuradas, salen del agua. “Ahí está el desgraciado animal, tengan cuidado porque andan bravos”.


El imponente reptil se asoma, un par de minutos después se sumerge. “Como ya probó, si se da cuenta, escucha el chacoteo del agua y de inmediato se acerca”, dice uno de los pescadores.


Ubicación


La Noria se encuentra ubicada en el municipio de Pinotepa Nacional, en la Costa Chica de Oaxaca; aquí viven aproximadamente 100 habitantes de origen afroamericano.


San José Yutatuyaa está situado en el municipio de San Pedro Jicayán (en el estado de Oaxaca). Tiene 484 habitantes.


¡Cuidado con los lagartos!


En la región se tienen registrados al menos 5 casos de ataques de cocodrilos contra humanos.


Los lugareños han avistado al menos 100 lagartos y un cocodrilo de 4 metros.

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