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Tarde de astrólogos en el Congreso de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

El economista estadounidense John Kenneth Galbraith aseveró alguna vez que “la única función de la predicción económica es hacer que la astrología parezca algo más respetable” y eso fue exactamente lo que hizo el secretario de Economía, Juan Pablo Guzmán Cobián, durante su comparecencia ante los diputados de la 63 legislatura.


Cuando, sin ambages, desde la palestra camaral enumeró las inversiones que se esperan para Oaxaca en el corto, mediano y largo plazos: 335.2 millones de pesos de empresarios mineros canadienses, que en su bondad hasta construirán un hospital de especialidades en Huatulco; una inversión proyectada de 23 mil 354 millones de pesos en el sector minero, la instalación de una granja solar en San Pablo Huixtepec con una inversión de 40 millones de pesos y el desarrollo integral de la Zona Económica de Salina Cruz con una inversión global de 1.4 billones de dólares. ¡Sí, 1.4 billones de dólares! Así cómo no creer en Amira, Walter Mercado, Mizada Mohamed y hasta Antonio Vázquez, el “Brujo Mayor”.


Para el funcionario estatal, el Oaxaca pobre es una ficción, pues ni una sola vez se refirió a los empleos mal pagados, la informalidad que alcanza a 7 de cada 10 personas, la precariedad del empleo, el último lugar de la entidad en competitividad, la pobreza y miseria en que vive la gente. Peccata minuta (faltas pequeñas) que no merecen mención en el Oaxaca de su proyección.


Ensoñación o embuste


Lo raro fue que solo dos diputados, Fernando Lorenzo Estrada, de Morena, y el priista José Esteban Medina Casanova, sacaran al funcionario estatal de su ensoñación o embuste, según se vea.


“Señor secretario sería relevante saber qué es para usted la economía, porque al parecer manejamos conceptos diferentes, pues los indicadores que presentó difieren mucho de la pobreza que sufren millones de personas que cada día se esfuerzan por conseguir los bienes básicos: comida, transporte y pago de servicios, renta, útiles escolares. Así que en este recinto, donde estamos los que representamos a este pueblo que sufre y trabaja, cuando hablamos de economía nos referimos solo a la búsqueda de cómo lograr que los oaxaqueños vivan en condiciones más dignas y mejores”, dijo, de entrada, Lorenzo Estrada.


Mientras los asesores de Guzmán Cobián intercambiaban miradas y gestos, subrayó que lo que el pueblo demanda a sus gobernante no es tanto, ni es tarea imposible, sino solo crear las condiciones para contar con un empleo bien pagado, que el salario les alcance para una vida digna, sentir la certeza de que sus hijos podrán dedicarse al estudio con zapatos y sin el estómago vacío.


Didáctico, al fin maestro, añadió: Mire usted, si fuera el caso de que su equipo realizará con eficacia su responsabilidad, aquí se lo reconoceríamos; pero no es lo que vemos. Lo que vemos lamentablemente es un estado que sigue entre los más pobres del país, con infraestructura rezagada, ínfimas inversiones nacional y foránea, con un mínimo crecimiento, un fuerte deterioro del nivel de vida de las personas y grave desempleo.


No le alcanzó el tiempo al legislador para describir las diferencias entre la teoría económica y la realidad. Conceptos versus necesidades.


Tan dispares que el mismo Medina Casanova reprochó la falta de creación de empleos, crecimiento e inversión. “Nos preocupa que los recursos de la dependencia se estén utilizando para recorrer otros países sin aparente beneficio a la ciudadanía, por eso le pregunto: ¿cuáles fueron los beneficios de su viaje a Canadá y Alemania?


¿Y qué creen? Los viajes a Canadá y Alemania tuvieron un costo, por tres personas, de 1 millón 101 mil 648 pesos para promesas de inversión de 150 millones de dólares con el Grupo Acerero del Norte, -aquí la pregunta podría ser ¿por qué no se buscó en el país el contacto?- y la granja solar de Huixtepec. Bueno, Amira, Walter Mercado y Mizada Mohamed hubieran traído mejores predicciones.


El priista lanzó otra puya: secretario sería bueno que dejaran de cobrar por cada curso que da el Icapet; me dicen que cobran 90 pesos a cada participante. El asunto es que de acuerdo con los datos del secretario se han capacitado a 63 mil 301 oaxaqueños, lo que representa un total de 5 millones 697 mil 90 pesos, que ese sí no es un vaticinio, sino dinero contante y sonante que seguramente está ayudando a algunos salir de la pobreza, sin predicciones.

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