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¡Tarda el estreno del Centro de Salud 1!

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

Después de tres años de una rehabilitación que se anunció duraría meses y 15 millones de pesos más del presupuesto original, el Centro de Salud Urbano Número 1 “Doctor Manuel Martínez Soto” está casi listo para volver a prestar servicio a los habitantes de la capital del estado, agencias municipales y municipios conurbados. Pero es casi, porque aún se realizan trabajos en la sustitución del cableado eléctrico, entre otros detalles.


El edificio remozado presenta ya una nueva fachada, con el nombre en letras de aluminio, cristales nuevos en los principales accesos, piso recién colocado y consultorios rehabilitados para la mejor prestación del servicio; pero aún, una malla de plástico de color naranja impide el acceso al inmueble.


La clínica que atendía en promedio a 250 personas en consultas médicas y un número similar en análisis clínicos diariamente, reparte sus funciones en dos lugares alternos: el Centro de Salud Urbano Número 1 Unidad de Atención Comunitaria, localizado en la calle de Díaz Ordaz número 607, donde brindan consultas médicas, vacunas y laboratorio; y el edificio de oficinas administrativas que se localiza en la esquina que forman las calles de Manuel Doblado y el Boulevard Eduardo Mata.


Todo esto mientras los trabajadores sindicalizados se mantienen en asamblea permanente; es decir, no acuden a laborar, en demanda de que se mejoren sus condiciones de trabajo, lo que implica terminar la rehabilitación de la clínica.


“Venga a las 7 de la mañana”


En la esquina que forman las calles de Mina y Díaz Ordaz, una mujer con su hija, quien lleva una niño en brazos, observa la clínica cerrada sin saber qué hacer. Con una hoja tamaño carta doblada en dos, pregunta a su hija qué hacer, a quién preguntar sobre la prestación del servicio médico.


Medio desorientadas avanzan sobre la calle Díaz Ordaz, donde observan a un policía estatal resguardando una pequeña puerta, que da acceso a la clínica.


-¿Disculpe, están dando servicio médico?- cuestiona la señora.


-¿Qué clase de servicio?


-Es que queríamos que le hicieran a mi hija unos análisis de laboratorio para…


-Uffff, no. Para eso tiene que venir temprano, muy temprano, porque luego se hace una cola enorme, para sacar ficha. Se están dando 17 fichas únicamente para análisis.


-¿Entonces, hasta mañana?


-Sí y tempranito, porque si no, no alcanza ficha.


La mujer vuelve a interrogar a su hija, que carga a la bebé, con un gesto, y después se alejan rumbo al sur de la ciudad, cuesta abajo, desesperanzadas.


Policías, incapaces de "orientar"


El guardia permanece atento a la puerta y no cambia de actitud cuando se le cuestiona dónde se puede recibir una consulta médica, si la clínica aún permanece cerrada y sin personal.


-¿Consulta para qué?


-Médica.


-Ah, mi compañero que está más adelante, le puede dar información. Allá están dando consulta, pero vaya a que le informen.


En el acceso al Centro de Salud Urbano Número 1 Unidad de Atención Comunitaria, todos los espacios están ocupados. Personas van y vienen con carpetas en las manos, otras buscan ser atendidas, pero no hay un pequeño espacio en el lugar.


-¿Disculpe, se encuentra el director de la clínica uno?


-No, pero el compañero le puede decir dónde encontrarlo; pase con él.


La persona mencionada apenas si cabe en el escritorio que le han asignado, en el pasillo de acceso del local. Cuando se le pregunta por el director de la clínica, Luis Eduardo Paz Méndez, informa que el médico tiene su oficina en el edificio de Manuel Doblado y el Boulevard Eduardo Mata. “Ahí despacha, él se encuentra ahí”.


“No viene para acá”


Al inicio de las obras de rehabilitación del Centro de Salud número 1, en abril de 2015, la Secretaría de Salud rentó el edificio de Manuel Doblado para prestar el servicio médico en ese lugar. También se trasladaron para allá las oficinas administrativas, por lo que el inmueble resultó insuficiente para todas las actividades.


Entonces, la base trabajadora tomó la decisión de no presentarse a trabajar hasta que las condiciones laborales fueran adecuadas y hasta ahora no han regresado a sus puestos de trabajo.


Hoy, la puerta de este edificio permanece todo el tiempo cerrada y solo personal de contrato o confianza entra y sale del lugar.


Cuando se pregunta por el director Paz Méndez, responden que no despacha en esas oficinas, que es más, “casi ni viene”.


-¿Pero me dijeron que aquí lo podría encontrar?


-La verdad ni viene, acá no está.


Tal vez -es día laborable, son las 10:30 horas-, el doctor Paz Méndez también se encuentre en asamblea permanente y por eso no acuda a laborar. Quizás demande también una oficina digna para trabajar, después de tres años de peregrinar por diversos lugares.

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