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Tapan un hoyo, ¡abren otro!

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

Durante muchos años los habitantes de la calle Benito Juárez, de la colonia Ejidal de la agencia municipal de San Martín Mexicapan, del municipio de Oaxaca de Juárez, pugnaron porque las autoridades pavimentarán su camino de tierra. Un día finalmente atendieron su ruego, pero entonces descubrieron que les habían armado un lago artificial, porque en cada lluvia el agua se anega e invade las casas.


En medio de dos arroyos naturales que bajan de la parte alta, cada aguacero obliga a sus habitantes a colocar costalillas o, de plano, levantar pequeñas bardas para impedir que el agua sucia ingrese a sus domicilios.


Incluso el pavimento luce cubierto de arena, que arrastran las aguas pluviales y depositan en el lugar.


Así que los vecinos no saben si agradecer la obra pública o solicitar ahora que el concreto sea retirado para que el agua se litre en la arena y ya no afecte sus propiedades y bienes familiares.


“TODA EL AGUA ENTRA”


Una mujer que se dedica a la venta de tortillas, en la esquina de la calle Benito Juárez, comenta que la obra forma un embalse que retiene el agua pluvial. “Cuando se desborda el arroyo, -que se localiza apenas cruzando una calle-, toda el agua entra, pero además se retiene aquí, porque no está pareja la calle, como que tiene un desnivel en el centro”.


Mientras dirige su mirada al arroyo, manifiesta que hace pocos días trabajadores del municipio capitalino fueron a excavar el lecho para evitar alguna desgracia, pero aún así se desborda.


Tal vez porque el riachuelo no tiene más de un metro de profundidad y la tierra que se le extrajo fue amontonada en su orilla, sin mayor labor para que sirva de contención cuando las aguas bajen en la ya cada vez más cercana temporada de lluvias.



Los vecinos tratan por todos los medios de impedir que el agua ingrese a sus casas

Daños por el agua acumulada


La larga hilera de tablas que forman la cerca de la propiedad de la vendedora de tortillas, es muestra evidente del daño que produce el agua a su propiedad. Carcomida y húmeda, la madera se pudre inexorablemente.


Añade que sin embargo el problema es doble, porque del extremo norte también les llega una cantidad enorme de agua de otro arroyo, que baja por la calle Francisco I. Madero, por lo que ellos quedan en medio de ambas corrientes.


“Ese es el problema, nosotros estamos en medio de dos canales de agua y cada que llueve nos afecta mucho”.


El canal


Aunque también la irresponsabilidad contribuye al riesgo, porque en el arroyo que se ubica frente a la calle Benito Juárez se construyeron casas habitación a escasos metros del afluente. Una casa de dos pisos, con diseño arquitectónico, sobresale por la forma en que sus propietarios intenta evitar las periódicas inundaciones.


Bajo la puerta, a la que se accede por un puente de madera en mal estado, unos costales rellenos de arena esperan las primeras lluvias de esta temporada; pero además se han colocado algunos tramos de pequeñas bardas. Aunque es evidente que todo resulta vano, pues las muestras de agua están por todos lados.


Las bardas de los vecinos no es algo mejor, ya que se ubican muy cerca del arroyo y una corriente fuerte de agua las puede hacer caer. Algo de tierra que extrajeron para desazolvar el cauce se ha amontonado sobre los tabiques, pero no resultará de mucha ayuda si un aguacero azota la zona.


Por si esto fuera poco, en medio del arroyo se levanta una olla de drenaje que obstaculiza la corriente del agua.


EL AGUA DEL LADO NORTE


Doña María señala que el problema lo genera el agua que baja por la calle Francisco I. Madero, -en realidad un arroyo sin pavimentar que algunos utilizan como vía de comunicación con otras calles de la colonia-, “pues cuando llueva baja mucha el agua, ese es el problema”.


"Cuando llueve ese arroyo viene llenísimo, además más agua baja de la calle Artículo 100, por lo que son dos corrientes que llegan a acá y se estanca, por eso nos afecta a todos los que habitamos aquí”.


Dice que por eso ellos y sus vecinos han tenido que colocar costalillas o proteger sus viviendas con ladrillos y cemento.


Agrega que hace apenas unos días llovió en la zona y la laguna permaneció unos días, “ahora imagínense lo que sucederá en esta temporada de lluvias; nuestra situaciòn es difìcil”.

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