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Talabarteros: otras víctimas de la pandemia en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Cuando la pandemia alcanzó a Oaxaca en marzo de 2020, el impacto más fuerte al interior del sector del comercio lo recibieron aquellos negocios que fueron catalogados por las autoridades como "no esenciales"; la orden para evitar la propagación del virus y un aumento desmedido en el número de contagios, fue cerrarlos.



Joyerías, expendios de mezcal, zapaterías, florerías, dulcerías y negocios de venta de artículos de piel, fueron solo unos cuantos de los que se vieron afectados por la medida. Si bien muchos de los negocios esenciales también padecieron los estragos de la contingencia, fueron los no esenciales los que más difícil situación viven hasta ahora con la pandemia.


“La situación que estamos pasando ahorita desde hace un año, pues la verdad sí es muy difícil; el turismo no ha venido, no ha llegado y pues no hay venta. Vivimos al día, hay días que nos vamos en cero, días en que no tenemos ni para invertir o para pagar los servicios”, comentó la señora Adriana Ramos, talabartera y locataria del mercado Benito Juárez.



Al ser consultada sobre cómo les fue específicamente a negocios de su giro, los cuales tuvieron que cerrar durante poco más de un mes a causa de la pandemia, señaló que ésta les mostró una realidad que, afortunadamente, desconocían, pues pasaron de tener ventas constantes gracias a la afluencia turística –principalmente del extranjero-, a tener que cerrar su local y parar actividades casi por completo.


“Si no nos morimos de COVID, nos morimos del estrés y los pagos, la desesperación”, dijo sobre su reacción al recibir la noticia de que tenía que cerrar su negocio el año pasado, al inicio de la pandemia.



Ahora pagan para trabajar


Por otra parte, ahora trabajando bajo la nueva normalidad, la señora Adriana precisa que para volver a laborar, la situación orilla a los comerciantes a organizarse y aportar cuotas que permitan la operación del mercado Benito Juárez. Por si haber cerrado un tiempo y tener ventas bajas todo un año fuera poco, ahora pagan para poder trabajar.


“Tenemos aquí, con los compañeros caseteros, que dar una cooperación cada semana para tener para que se abran las puertas (del mercado) y entre y salga la gente a hacer sus compras, porque nos estaban diciendo que como no había apoyo ni del municipio ni de una organización que representara al mercado, pues que hiciéramos algo porque si no nos iban a cerrar”, explicó.



Incluso, detalló que al interior del inmueble, entre los locatarios, hubo desánimo ante la poca afluencia de turistas tanto locales como nacionales y extranjeros. “No había mucha gente y sí, se trabajó con dos puertas, una de entrada, una de salida y la verdad pues no llegaba la gente; a pesar de eso pues aquí seguimos, funcionando de a poquito”, narró.


Cinturones, bolsas, sombreros, huaraches, mochilas o monederos son algo de lo que ofrecen los puestos de talabartería ubicados al interior del mercado Benito Juárez. Todo eso, claro, no es algo que fuera considerado esencial o indispensable durante la pandemia, por lo que, asegura la señora Ramos, que la gente, por el miedo a un contagio, prefiere "comprar un cubrebocas que un cinturón".



Buscan otras alternativas


“Con todas las enfermedades y muertes, mucha gente pues ya la verdad mejor prefiere cerrar y pues intentamos los que estamos aquí, los talabarteros, estar un poquito más constantes porque, si bien es un producto que no se echa a perder, no es tan vendible o tan buscado”, añadió.


Finalmente, Adriana aseguró que ante el cierre del mercado, la imposibilidad de vender y lo difícil de la situación, en su negocio optaron por buscar nuevas alternativas para desplazar sus productos elaborados de piel; tarea difícil.



“Ahora sí que como nos cerraron el mercado, los tianguis, pues buscamos de otra manera, ahora sí que ganar para nuestras necesidades, para hacer nuestros pagos. Un poco fue por internet, pero la cuestión fue que ahora sí que nuestros clientes pues también se vieron afectados, gastados por lo de la enfermedad y no tenían dinero para comprar. Pero insistiendo, buscando, fue como les mandamos mercancía y vendíamos aunque sea un sombrero, una bolsa”, concluyó.


30


días aproximadamente estuvo cerrado el mercado Benito Juárez


11


meses de contingencia llevamos en Oaxaca


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