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Sin estrenarse hospital de Tlacolula, Oaxaca; nació enfermo

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

TLACOLULA DE MATAMOROS.- Si antes de un año no se reanudan las obras del hospital, que hace 9 años se inició en este municipio, el efecto será a la inversa.


Antes de culminarlo se requerirá rehabilitarlo. Esa advertencia la hace el representante de la empresa Calpala, Luis Ignacio Pérez Cruz, quien en febrero de 2015 retomó la obra hospitalaria que sólo llegó a un 80 por ciento de avance, por la falta de ocho millones de pesos para concluirla y equiparla.


Después de una recesión de contrato a la anterior empresa, Calpala recibió más de 7.3 millones de pesos para continuar con los trabajos, pero los recursos no alcanzaron para concluirlo.


“Retomamos la obra cuando tenía apenas un 15 por ciento de avance. La mayoría de instalaciones aéreas que ya se habían puesto no las tenía, habían saqueado toda la tubería hidráulica y de gases medicinales, cortaron todas las preparaciones que ya existirían”, recuerda.


Si bien esa rapiña no elevó los costos, sí redujo metas hasta en un diez por ciento.


“No alcanzó para comprar lámparas o muebles de baño o realizar en las paredes el acabado antibacterial chissa glass en las paredes”.



Faltan acabados

Piden retomar la obra


Esa urgencia de retomar la obra la entiende la regidora de Desarrollo Social, Floriberta López Luis, sobre todo porque desde su opinión es poco lo que se requiere, sobre todo equipamiento y contratación del personal.


“Esta obra ya no necesita mucho, ya casi se tiene todo; si no se usa se va a deteriorar más”, analiza como si estuviera atrapada en la vorágine de la desesperanza e impotencia de tocar puertas oficiales sin obtener una respuesta.


“El edificio no está cumpliendo con la función para el que fue creado. Solicitamos  al gobernador Alejandro Murat que mire esta obra inconclusa, que canalice una inversión y nos ayude a que cumpla su cometido, sobre todo para evitar muertes maternas, la clínica de IMSS Prospera es insuficiente”, dice controlando la desesperanza.


La petición, la ha planteado dos veces por escrito al mandatario, hasta el momento no ha conseguido una respuesta.


Lo mismo ha hecho con legisladores locales, pero ninguno ha aceptado intervenir, sus gestiones no se han materializado.


Bajo resguardo


A diferencia de otras obras iniciadas por el ex gobernador Ruiz Ortiz en otros municipios, este hospital está cerrado y es vigilado de manera constante, tanto por las autoridades locales como por la empresa que ejecutó la segunda etapa.


Ambos comparten la misma preocupación: que cables, tubería e instalaciones, como el tablero de aislamiento de la sala de expulsión sean robados, “que no vengan a sacar cables o cobre para venderlo como material viejo”.


Pero algo que no se puede evitar es el daño que hacen murciélagos y aves que ingresan por los ductos del aire acondicionado, pues la preparación ya se realizó desde la azotea.


“Los plafones se pueden echar a perder, es material caro, eso nos preocupa porque es dinero que se va a la basura si no se le da el mantenimiento, ni los cuidados, si no tiene los equipos de aire acondicionados es nido de aves”, advierte Pérez Cruz.


Si hay huecos en los plafones es porque falta colocar las lamparas que quedaron fuera del presupuesto, junto con los muebles de baño.



Equipo de alto costo, como el tablero de aislamiento de la sala de expulsión y quirófano, un riesgo ante la rapiña

“Hubo muchas modificaciones al proyecto, por cuestiones técnicas al retomar la obra que ya estaba vandalizada, se habían robado la tubería de la instalación hidráulica y gases medicinales”, explica.


El edificio principal se construyó en un espacio de 50 por 50 metros, son aproximadamente dos mil 500 metros cuadrados de construcción que están al 75 por ciento.


Salvo el aula de enseñanza donde “faltan contactos, lámparas y pintura”, el edificio lateral donde se encuentran los servicios generales es el más atrasado, si acaso tiene un 15 por ciento de avance, “está en obra gris”, faltan pisos.


Lo preocupante es la falta de mantenimiento, que atraería problemas en próximas fechas, como con la techumbre.


Si en un año la obra no se termina, hacerlo después implicaría destinar un 10 o 12 por ciento  de recursos para rehabilitación, calcula el responsable de Calpala.


Para la regidora de Desarrollo Social, la falta de presupuesto es lo que ha detenido la conclusión de la obra, pero en realidad hay un problema anterior, la mala de planeación

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