Para las instituciones de salud pública, el dolor ajeno es eso, totalmente ajeno, afirma José Luis, quien cumple 20 días en espera del medicamento que le otorga el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
“Los trámites que me pidieron los hice en tiempo y forma, yo cumplí, pero ahora me salen con que no los hay porque no los han comprado; yo soy un paciente de cáncer, no es un dolor de muela; tal parece que nosotros ya no somos importantes, piensan que ya vamos a morir y por ello nos menosprecian”, comentó a Noticias Voz e Imagen.
Rebasado el sector salud
El caso de José Luis no es único, en cada hospital o clínica del sector público que hay en la ciudad, cualesquiera que sean las siglas, hay personas que padecen el déficit financiero que impide mejorar las condiciones de atención.
Ya lo señalaba este medio en diciembre de 2018: los Servicios de Salud en Oaxaca, de acuerdo con declaraciones de su titular, Donato Casas Escamilla, requería hasta ese entonces un presupuesto de poco más de cuatro mil millones de pesos para resolver solamente la cobertura presupuestal del personal.
“Ni hablar de los Hospitales Regionales que según construyeron al interior del estado y que abandonaron; puros elefantes blancos; mi hija no tiene prestaciones, podría ir al Hospital de Etla que se quedó a medias. El IMSS y el ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) no se quedan atrás; en Oaxaca nos va muy mal a los enfermos”, puntualiza José Luis.
Pobreza asesina
La familia de Emilia Santiago lleva instalada 10 días a las afueras del Hospital Civil; ella sufrió un derrame cerebral mientras estaba en su casa en San Pedro Quiatoni; la única posibilidad de salvar su vida era trasladándola a la ciudad, un esfuerzo que ya representa mucho para su familia que vive del campo.
Desafortunadamente, su pobreza provocó que no pueda recuperarse del todo.
“Ya volvió del coma, pero los médicos nos dicen que deben operarla de la cabeza para que quede bien y aquí no pueden hacerlo porque no tienen el equipo; tendríamos que llevarla a la Ciudad de México y solo el traslado cuesta 16 mil pesos; nosotros apenas tenemos para vivir, así que mejor la vamos a llevar a la casa para cuidarla hasta que Dios la llame”, dijo Catalina Hernández, su nuera.
A sus 62 años, Emilia esperará -el tiempo necesario- en su casa, hasta que deje de sufrir; ahí la cuidarán, ante la carencia de equipo que hay en el sector salud, para atender casos como el suyo.
Esperar por atención
Rosalba, aunque enfrenta una situación aparentemente menos complicada, también padece las carencias que hay en el Hospital Civil; su madre fue dializada después de dos días de espera.
“Además de que tuvimos que comprar el catéter que cuesta alrededor de cuatro mil 500 pesos, porque el Seguro Popular no lo cubre, esperamos por dos días que hubiera cama y quirófano; la verdad, es muy triste ver que tu enfermo está sufriendo y que no hay forma de que lo atiendan rápidamente, desafortunadamente es nuestra realidad”, expuso.
Trato inhumano e irresponsable
Diálisis, medicamento, trato inhumano, son parte de las quejas que se presentan contra los hospitales y clínicas regionales. Es el caso de Martha Delfina, que tuvo que acudir hasta el Hospital Regional del IMSS, debido a que en el Rural de Tlacolula recibió una mala atención.
“Inicié hace tres días labor de parto y no me dieron la atención correcta en el Hospital Rural de Tlacolula del IMSS, tuve que venir hasta aquí por temor de perder a mi bebé; de inmediato iniciaron el procedimiento. Creo que la situación y la actitud con que se desempeñan en otras clínicas de esta institución, provoca que acá se sature y por eso no se dan abasto”, manifestó.
Y del ISSSTE, ni hablar
De su lado, Jocabed Pérez aseveró que el trato que ofrecen trabajadoras sociales y personal de seguridad a familiares que tienen enfermos en el ISSSTE es inhumano.
“Y ni me pregunte de medicamentos, citas médicas y estudios, este servicio está terrible; y eso que por años hemos pagado nuestras aportaciones, de verdad no sé a dónde se va todo ese dinero, pero lo que sí sé es que ya no es posible seguir así”, puntualizó.
