SAN JUAN BAUTISTA LA RAYA, Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca.- Hace una década, esta comunidad era conocida por ser una de las principales productoras de flor de cempasúchil de los Valles Centrales, para las festividades de Todos los Santos y el Día de Muertos.
Sin embargo, la superficie de cultivo ha descendido en los últimos años, por el exceso de agua a causa de torrenciales lluvias o en su caso, debido a la falta de agua por las sequías recurrentes.
Aunque el ingreso de flor de cempasúchil procedente de otros estados, también ha sido una de las causas del decaimiento de la producción.
Esa es la razón de que muchos campesinos hayan decidido abandonar la tierra y buscar mejor un empleo en la cercana ciudad de Oaxaca de Juárez.
Escasez de lluvias
“Antes se sembraban más de 10 hectáreas, ahora no más de tres y eso, eso es mucho”, afirmó uno de los pocos productores de flor de cempasúchil que quedan en la localidad, Gerónimo Díaz Avendaño.
Quienes aún apuestan por la tierra, sembraron la flor de cempasúchil el 15 de agosto pasado, para cosechar a fines de este mes y principios de noviembre próximo.
“A pesar de todo, sembramos otra vez, porque no tenemos otro trabajo, porque solamente dependemos del campo”, señaló.
Sin embargo, la escasez de lluvias durante los últimos días de la canícula en agosto y después en septiembre, ha originado que la germinación de la planta se haya retardado.
“El año ha sido muy crítico por la falta de lluvia; además, los pozos ya no tienen mucha agua para andar regando”, apuntó.
De esta manera, ni la producción, ni el beneficio económico serán los esperados por los campesinos.
“Ya no es negocio, se siembra para no tener el terreno baldío y también para mantener la tradición de las fiestas de Todos Santos y Día de Muertos”, añadió.
Competencia desleal
Con esto, seguramente los campesinos no podrán recuperar algo de la inversión, ni mucho menos obtener alguna ganancia.
“A ver cómo nos va, no tenemos mucha flor para vender, como para sacar lo de la inversión”, refirió.
No obstante, el mayor enemigo de los campesinos de esta comunidad, serán los productores que llegan de Puebla, Morelos y de la zona rural de la Ciudad de México, a vender su cosecha en el Mercado de Abasto Margarita Maza, de la ciudad de Oaxaca de Juárez.
“La maleta (manojo), la vendemos entre 120 a 150 pesos, pero llegan los poblanos o de otros lugares y la venden en 60 o 50 pesos. Eso nos pasa a fregar, porque la gente prefiere lo barato, a pesar de que la flor está fea y maltratada”, terminó.
“Con la falta de lluvia, no queda otra más que regar las plantas con agua de pozo, porque de lo contrario no dará producción y se secará. Aunque el riego con agua rodada sale caro, porque se gasta mucha luz. Al mes se paga entre 800 y mil 200 pesos y es bastante para quien se dedica al campo y no tiene un salario seguro. Pero es lo que hay, a esto nos dedicamos y ni modos, a seguir trabajando, a seguir luchando, porque de la tierra dependemos”.
Originaria de México
Nativa de México, la flor de cempasúchil (Tagetes erecta), “flor de veinte pétalos”, es una planta anual de 60 centímetros a un metro de altura; habita en climas cálido, semicálido, seco y templado. Adaptada a distintos hábitats, cultivada en huertos, crece en milpas o zonas urbanas, asociada a distintos tipos de vegetación como bosques tropicales caducifolio y subcaducifolio, matorral xerófilo y bosques espinoso, mesófilo de montaña, de encino, de pino y mixto de pino-encino.
La flor de cempasúchil es junto al pan de muerto y las calaveritas de azúcar, uno de los elementos más tradicionales dentro de la festividad mexicana del Día de Muertos, que se utiliza para adornar los altares dedicados a los fieles difuntos.
Se tienen registros de que la flor de cempasúchil era utilizada por los mexicas, durante la época prehispánica; la eligieron para tupir con cientos de ejemplares los altares, ofrendas y entierros dedicados a sus muertos, tradición que sigue vigente hasta nuestros días.
La flor de cempasúchil, es además de una bella flor que enmarca el Día de Muertos, una planta que, según algunas investigaciones, goza de las siguientes propiedades medicinales: antioxidante, analgésica, antiinflamatoria, antibacteriana, antifúngica, antidepresiva y hepatoprotectora.
En la actualidad, se usa también en la fabricación de pastas para sopas, fármacos, medicina tradicional, margarina, bebidas y en el consumo de las aves, para pigmentar los huevos con el objeto de que se vean más atractivos.
Asimismo, el aceite de flor de cempasúchil se puede utilizar como bioplaguicida para proteger diversos cultivos del campo mexicano.
Además de Puebla, otras entidades donde se produce el cempasúchil son la Ciudad de México, Oaxaca, Estado de México, Morelos, Guerrero, Hidalgo, Coahuila, San Luis Potosí, Tlaxcala y Michoacán.
