De los 202 mil 295 casos de Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), que se notificaron ante el sector salud entre 1983 y este año, Oaxaca ha aportado 6 mil 796 al cuadro, de los cuales, cinco mil 356 afectan a varones y mil 440 a mujeres.
Recientemente, la directora del Consejo Estatal para la Prevención del Sida (Coesida), Gabriela Velásquez Rosas, informó que este año en Oaxaca se han detectado poco más de 500 casos.
Los registros oficiales determinan que el mayor número de detecciones se da en personas que van de los 15 a 39 años de edad, es decir, entre la gente joven.
Juventud irresponsable
El calificativo se lo pusieron solos, reflexionar acerca del tema es un ejercicio no cotidiano entre las y los jóvenes oaxaqueños. El SIDA y el virus que lo provoca son tan indiferentes para muchos de ellos, que ni siquiera saben que este 1 de diciembre se conmemoró -como desde 1988- el Día Internacional de Lucha contra ese mal.
Itandehui Vásquez, estudiante de 19 años, reconoció que a pesar de la información que existe del VIH y su prevención, los jóvenes de ahora no se interesan por conocerla.
“Algo pasa con los de nuestra generación, que tomamos las cosas a la ligera; quizá es porque creemos muy lejana la posibilidad de que nos suceda a nosotros. Yo considero que no todos los jóvenes tenemos la madurez ni consciencia suficiente para iniciar una vida sexual a temprana edad que nos ponga en riesgo”, dijo.
Lizeth Cruz consideró que las actuales generaciones se han confundido entre la libertad y el libertinaje, por lo que no solamente ignoran las advertencias respecto a los riesgos que provoca la vida sexual temprana, sino incluso, muchos se sienten agredidos en sus derechos.
“Me parece que nos falta conciencia y responsabilidad, tenemos que reconocerlo; somos una generación irresponsable y eso se nota no solo en el crecimiento de casos de SIDA, sino en la cantidad de embarazos en niñas, que apenas rascan los 15 años”, expresó.
A pesar de las pruebas gratuitas, no hay interés
Salvador Navarrete tiene 21 años, estudia Sociología Política y dice que recientemente hubo un programa de pruebas gratuitas para detectar el VIH en la institución en la que estudia; sin embargo, refiere que aunque varios jóvenes asistieron, no todos se interesaron en ello.
“A mí me parece irresponsable cuando sé que algún chavo que tiene relaciones sexuales no usa protección o ni siquiera tienen idea de con quién se meten; la verdad es que en medio del relajo y el alcohol, muchos se condenan a enfrentar problemas de salud como es el SIDA, pero no les importa”, señaló.
A su voz se sumó la de Adán, quien consideró como un grave error de los jóvenes no atender las advertencias que se hacen sobre el virus del SIDA.
“Debemos crear consciencia de que nuestro cuerpo es valioso y por ello, es importante protegernos; las instituciones deberían incentivar más la participación de la gente joven en las capacitaciones”, expuso.
Sin embargo, Teresa de Jesús, también estudiante de Sociología, difirió de ellos, pues aseguró que el problema proviene de la naturalización a la conducta de los jóvenes en torno al tema de las relaciones sexuales.
Sin orientación familiar
“Ahora se ve con mucha naturalidad el tema de las relaciones sexuales; los padres, en muchos casos desatendieron la comunicación y formación de sus hijos; en los medios y en las redes sociales se ven sin ningún tapujo imágenes con alto contenido sexual y nadie advierte que desde muy pequeños comenzamos a vincularnos con el tema sin orientación”, manifestó.
Y sí, en estudiantes de secundaria y preparatoria la situación es distinta; la mayoría de los entrevistados manifestó conocer del tema por la escuela, pero no han tenido orientación familiar ni vigilancia al respecto.
Karime y Juan Carlos tienen 14 años de edad, cursan el segundo de secundaria, son novios y ya tienen relaciones sexuales; sus padres no lo saben, no toman ningún tipo de precaución y del SIDA solo saben que es una enfermedad que hace mucho causó varias muertes.
Ejemplos como estos sobran en Oaxaca, donde desafortunadamente los números crecen debido a conductas de riesgo como las que asume la joven pareja, lo que complica la erradicación de la enfermedad.
