IXTLÁN DE JUÁREZ, Oaxaca.- Las amenazas del presidente estadunidense Donald Trump también han empezado a afligir a los parientes de los migrantes, así como a las autoridades municipales y comunales de esta cabecera y de comunidades de la región.
Pues, una deportación masiva, la construcción de un nuevo muro y la confiscación de las remesas para su financiamiento, ocasionaría la separación de muchas familias y sobre todo, mayor pobreza porque muchos de quienes se quedaron aquí, dependen directamente de los 150 o 200 dólares enviados cada mes desde alguna ciudad de los Estados Unidos.
Por eso, cada lunes, durante el día de plaza, habitantes no solamente de la cabecera municipal y de sus agencias municipales y de policía, así como Santiago Xiacuí, San Juan Atepec, San Juan Evangelista Analco, San Miguel Amatlán, Santa Catarina Lachatao, San Pablo Macuiltianguis, Santa María Jaltianguis, Santa Catarina Lachatao, Nuevo Zoquiapan, Teococuilco de Marcos Pérez y San Juan Chicomezúchil, los principales municipios expulsores de migrantes hacia los Estados Unidos, se concentran en el banco o las casas de cambio, para convertir sus dólares en pesos.
Aunque se ha reducido el éxodo en los últimos años en este municipio, han salido cientos de indígenas zapotecos a los Estados Unidos, para tratar de revertir su historia de pobreza.
Los negocios, abiertos por quienes migraron a los Estados Unidos.
Unos ya regresaron y han llegado a vivir a las casas que pudieron construir con el billete verde ganado –algunas de estilo californiano–, unos más han abierto negocios, entre café internet, restaurantes, pizzerías, papelerías y taquerías. Otros más, siguen por allá porque carecen de documentos y porque aún, según sus cuentas, no han podido percibir el dinero suficiente, y otros debido a que ya cuentan con la ciudadanía e hijos estadunidenses.
De hecho, los migrantes, la mayoría asentados en Nueva Jersey, hasta integraron una organización, Ixtlecos Radicados en la Unión Americana, para promover la solidaridad, la defensa de sus derechos, el rescate de las tradiciones culturales, la participación comunitaria y el compromiso social.
Incluso, algunos de quienes han ocupado la presidencia municipal o alguna regiduría, han sido migrantes.
“Tengo cuatro hermanos en los Estados Unidos, José, Mario, Juan y Antonio; tres trabajan en Los Ángeles, el otro no sé dónde. Se fueron hace 10, 6, 4 y 2 años; trabajan en la limpieza de hoteles y restaurantes. Me preocupa bastante que los vayan a sacar porque no tienen papeles, a pesar de que hacen el trabajo que no hacen los gringos. Por el trabajo de los mexicanos es que ha subido ese país; colaboran en su economía. Lo que siento mucho es que si los regresan, qué van a hacer aquí, no hay trabajo, no hay nada. Por eso se fueron, porque aquí no había trabajo, no de viaje de turistas”.
Juana González Vásquez, Comerciante
Empresas comunitarias, generadoras de empleos
"Ixtlán no está preparado para una deportación": Adrián Santiago Cruz, tesorero del Comisariado de Bienes Comunales.
El tesorero del Comisariado de Bienes Comunales, Adrián Santiago Cruz dijo que si bien la migración de habitantes de esta municipalidad fue grande entre la década de los 80 y los 90, ha decrecido ante la apertura del surgimiento y la consolidación de las empresas comunitarias.
“Ahora, ya es poca la migración y en eso tienen que ver mucho las empresas comunitarias, como la gasolinera, el abastecimiento y procesamiento de madera, así como la productora de muebles y el ecoturismo”, asentó.
Subrayó que las empresas comunitarias han generado varios empleos y como consecuencia, se han quedado y se han arraigado en la comunidad.
“(Las empresas comunitarias), han crecido económicamente y se han generado los empleos, aunque todavía no se puede dar empleo a todos”, asentó.
No obstante, destacó que ni el pueblo ni las empresas comunitarias están preparadas para recibir a un gran número de migrantes deportados de los Estados Unidos.
Detalló que la procesadora de muebles, con una capacidad para 100 trabajadores en doble turno, labora apenas con 35 empleados ante la falta de mercado, especialmente la falta de respaldo gubernamental.
Mencionó que la procesadora de muebles vendía mesabancos, mesas y sillas para profesores al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), pero a un valor inferior al real y mejor decidió suspender el suministro.
“Finalmente se determinó dejar de vender porque la mesa para profesores la vendíamos a 600 pesos, cuando el valor real es de mil pesos”, señaló.
De esta manera, dijo que la procesadora de muebles necesita el reconocimiento de su trabajo y el valor de sus productos, para poder reactivar su factoría y en un momento dado, ofrecer empleo a quienes eventualmente serían deportados.
“Aunque nuestra comunidad es chica, tenemos varios paisanos en los Estados Unidos. Ahora, hay como 25 por allá, trabajando duro para mejorar las condiciones de sus familias porque por aquí no hay mucho qué hacer. De por sí, no hay mucha tierra qué trabajar por el terreno montañoso y ahora, casi ya no llueve para poder dedicarse al campo. La población se ha dedicado mejor al comercio, a abrir restaurantes, a envasar fruta en almíbar o a otras cosas, ya que no hay otra opción. Entonces, si deportan a los paisanos, no van a tener qué hacer aquí. Sería una difícil situación en la comunidad”.
Sergio Rodolfo Virgilio, Agente municipal de El Punto
