Aunque con escasa participación de sus bases, la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) bloquearon ayer por segundo día consecutivo los accesos a la terminal de autobuses de primera clase y al aeropuerto internacional Benito Juárez de Oaxaca, como parte de su boicot a la Guelaguetza, organizada por el gobierno estatal.
En la central camionera, el cierre se extendió a la calzada Héroes de Chapultepec, causando un gran congestionamiento vial, mientras que en la terminal aérea, también incluyó la carretera de acceso.
Además, la gremial mantuvo su plantón en el zócalo y en calles colindantes, pero igualmente con reducida presencia.
El secretario de Prensa y Propaganda de la Sección 22 del SNTE, dijo que la “jornada de lucha emergente” convenida por la Asamblea Estatal, continuó ante “el desinterés” del gobierno estatal de llamar a nueva mesa de diálogo, pero de alto nivel, para resolver sus reclamos.
“No hubo ninguna convocatoria al diálogo; por eso, se siguieron con las actividades”, señaló.
Marcha por Emeterio Marino
Por la tarde, la Sección 22 del SNTE, junto con organizaciones sociales y pobladores, participó en la calenda de la décima segunda Guelaguetza Magisterial y Popular, que después de salir de la Plazuela del Carmen Alto y recorrer los principales barrios de la ciudad, terminó en el zócalo.
Por la mañana, profesores de la región de Valles Centrales y militantes de organizaciones sociales, marcharon del crucero del Cerro del Fortín al zócalo, para conmemorar el décimo aniversario de la represión policial durante el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz y demandar castigo a los responsables.
El 16 de agosto del 2007, una protesta de unos 10 mil profesores y simpatizantes de la APPO, que pretendía llegar al auditorio del Cerro del Fortín, fue disuelta con gases lacrimógenos por policías locales que resguardaban sus alrededores.
Los manifestantes, respondieron con piedras y así se generó un enfrentamiento por más de tres horas, que dejó aproximadamente 27 detenidos y más de 40 heridos de ambos bandos.
Entre los heridos, se contabilizó el appista Emeterio Marino Cruz, quien quedó con secuelas neurológicas por la golpiza y la tortura.
