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Se suman al veto de productos desechables en Jalieza, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

SANTO TOMÁS JALIEZA, Oaxaca.- A temprana hora, desde altavoces de la presidencia municipal, la recomendación es firme: “A los ciudadanos de Jalieza, se les recuerda que al ir a comprar lleven su morral o canasta para evitar la bolsa de plástico”.


Y aunque les ha costado, poco a poco los pobladores han ido rompiendo la costumbre de ocupar bolsas desechables y unicel; “no es por nosotros, es por nuestro bien, por un mejor ambiente”, dice Virginia Meléndez, que acata la disposición y lleva su morral al mandado.


Santo Tomás Jalieza, conocido como la "ciudad de cinturones", no se quiso quedar atrás. Como ocurre en otras localidades, entre ellas Lachatao y San Bartolo Coyotepec, los ciudadanos decidieron vetar el uso de productos desechables y unicel.


Prohíben los plásticos



En el centro de acopio  se realiza la separación de los desechos reciclables para su venta. FOTO: Emilio Morales

Conscientes de la necesidad de tomar acciones en beneficio de su comunidad y del medioambiente, en asamblea comunitaria, luego de la iniciativa de alumnos de la escuela primaria, de colocar carteles para concientizar sobre la separación de la basura, se autoimpusieron la prohibición de uso de plásticos y reducir con ello la basura.


El municipio, considerado dentro de la Ruta de las Artesanías, que recibe a visitantes nacionales y extranjeros, decidió  proyectar una mejor cara al turismo, dejando de tirar basura en sus calles y a la par separarla para un mejor aprovechamiento.


Y así lo vienen haciendo; desde el camino de acceso a la localidad, ubicada a escasos 40 minutos de la capital oaxaqueña, luce despejada de desechos; “es porque los ciudadanos hacemos tequio, vamos todos y levantamos la basura del camino”, explica Armando Gómez Mendoza, suplente del regidor de Salud y Ecología.


Detalla que esta iniciativa tiene poco más de cinco años; todo por los niños de sexto grado de la primaria que exhortaron a los habitantes a no ser “cochinos”; después, la asamblea lo aprobó y con ello recibieron el apoyo del ayuntamiento.


También se determinaron multas de 10 salarios mínimos para aquel ciudadano reincidente en la quema de basura o que tire basura en las calles; “se les hace una invitación, después se les reitera dos veces más y si no entienden, va la multa”.


¿Cuánto tiempo tardan en degradarse?

50 años: Las bolsas de plásticos, por causa de su mínimo espesor, pueden transformarse más rápido que una botella de ese material. Las bolsitas en realidad, están hechas de polietileno de baja densidad. La naturaleza suele entablar una batalla dura contra ese elemento. Y por lo general pierde.

100 a 1,000 años: Las “botellas de plástico” son las más rebeldes a la hora de transformarse. Al aire libre pierden su tonicidad, se fragmentan y se dispersan. Enterradas duran más.

1,000 años: “Pilas”; sus componentes son altamente contaminantes y no se degradan.

4,000 años: La “botella de vidrio” en cualquiera de sus formatos, es un objeto muy resistente.


 


En fiestas, no más desechables


A la par, compraron un stock de cucharas, platos, vasos, tazones, que pusieron a disposición de los habitantes para que en sus fiestas como bodas, XV años e infantiles, así como en la mayordomía de la población, se recurra al municipio y con ello no compren utensilios de unicel.


“Esto está a disponible para los ciudadanos, es completamente gratuito; no se cobra un solo peso, sólo pedimos que se cuide”.


Gómez Mendoza detalla que estas acciones tienen efectos notables, pues se han reducido considerablemente los residuos que se producen y lo que sale se recicla. “Casi un 15 %, porque en realidad somos un municipio pequeño”.


Para ello, cuentan con la instalación de un centro de acopio donde clasifican la basura: pet, tetrapack, latas, vidrio y demás; mientras que la basura inorgánica la aprovechan para hacer composta.



Como ocurre en otras localidades, también cuentan con un stock de loza para prestar en fiestas y evitar el uso de unicel. FOTO: Emilio Morales

Los pobladores también han aprendido a separar sus desechos desde casa y eso les facilita el trabajo a los empleados de limpia del municipio.


“Sí, la gente ya empieza a entender; hay todavía mentes necias, pero aquí los ayudamos terminando de separar la basura”, dice Gonzalo Santos, trabajador de limpia del ayuntamiento.


Tienditas no dan bolsas


Para comprar un queso, huevos y chocolate, en la miscelánea “Del Centro”, de las más populares, las personas lo saben: hay que llevar su tupper o bolsa que no se pueda tirar tan fácilmente a la basura.


Concepción Mendoza, dueña del establecimiento, menciona que hay personas que les reclaman no dar bolsa; “nos preguntan que si nos duele darles una bolsita; pero no es eso es porque tenemos un acuerdo, y cuando la damos se cobra a ver si la gente entiende”


Dice que los habitantes tratan de reutilizar varias veces sus bolsas para no tirarlas, pero la idea es que en corto plazo, los desechables puedan quedar totalmente desplazados de la comunidad.



En las tienditas, los clientes, sobre todo amas de casa, llevan bolsas de mandado para evitar el plástico. FOTO: Emilio Morales

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