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Sánchez Pascuas, el mercado de medio día

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- A sus 44 años de antigüedad, al mercado Sánchez Pascuas le duele todo; pero aún así, sus comerciantes siguen en pie; el trato amable, una sonrisa y productos de calidad, son los bastones en que se sostienen sus ganas de vivir.


El rechinar de las cortinas de metal se empieza a escuchar alrededor de las 7:00 horas; las mantas sobre otros puestos se guardan; el sonido de las cacerolas animan el área de comedores; todos se alistan para un nuevo día, a sabiendas que los paseantes ya no atiborrarán el lugar.


Después del mediodía, casi todo es silencio. Conforme avanza el reloj, las cortinas se empiezan a bajar, mientras que en otros casos -desde hace varios meses- ya no abren, pues la crisis económica les ha dado un golpe del que se esfuerzan para reponerse.


Se fueron los buenos tiempos



 


Hace más de 40 años, el mercado Sánchez Pascuas -uno de los más visitados por el turismo extranjero- era indispensable para la vida de los capitalinos.


Comerciantes cuentan que el horario era desde las 6:00 hasta las 20:00 horas.


Todo el día transitaba la gente; la fiesta era toda la semana. Pero los buenos tiempos se quedaron en la memoria de los mercaderes, quienes con ansias esperan que vuelvan, pues para eso ya están listos.


"Autoridades no dan ni los buenos días”


Seguir en el mercado es vivir con el dolor de una larga lista de deudas, pues no hay otra forma de echar a andar el negocio.


La ilusión para Pedro y Socorro Hernández se acabó pronto. Con apenas seis años de haber iniciado su negocio en venta de verduras, ya forman parte de quienes sobreviven a la ausencia de las pocas ventas.


“Antes vendíamos más bonito; desde hace cuatro años para acá vamos para abajo”, comenta la mujer.


La falta de turismo les afecta, apunta. Cocinas económicas del propio mercado les hacían el gasto, al igual que los restaurantes de la zona, que eran sus principales compradores. “Los que nos compraban de a cinco kilos o más, ahora vienen nada más que por uno o dos kilos de algo. Todo va en cadena, lo que a uno le afecta, al otro también”, dice el comerciante.


El secretario general de la Unión de Expendedores del lugar, Marcos Calvo Gómez, señala que por lo menos desde hace un año la vida del mercado empezó a decaer. Pero ha sido en el transcurso de éste cuando varias cortinas se cerraron hasta nuevo aviso.


"Aquí aguantamos debiendo, no hay de otra... a nosotros, desde el 2006, los gobiernos no nos dan ni los buenos días, porque no somos de las organizaciones que le llevan chismes ni les vamos a llorar”, asegura el comerciante.


Los comerciantes también se han vuelto presa fácil de los prestadores de dinero, quienes les cobran intereses al 20 por ciento.


Mientras que la administración del lugar, dice el dirigente, se inventó un nuevo impuesto: cobrar 10 pesos a los proveedores que llegan a descargar.


Golpeados por la inseguridad



 


Por si no les bastara, la falta de seguridad se convirtió en el dolor de cabeza para los mercaderes.


En menos de una semana, al menos tres vehículos han sido cristaleados en el estacionamiento del mercado, mientras que elementos de la Policía Municipal sólo aparecen de vez en cuando.


Los locatarios apuntan que dentro del mercado, a quien se atreve a robar a los clientes le va mal; lo siguen, lo atrapan y lo tunden. Sin embargo, en el exterior y por las noches, las condiciones cambian.


El secretario general del mercado, Marcos Calvo, detalla que hace algunos días, cerca de las cuatro de la tarde, cuando el lugar está prácticamente solo, entraron a saquear a una tienda de frutas, llevándose las rejas de aguacate.


Ante la inseguridad, los propios comerciantes contrataron a dos vigilantes para poder hacer frente a esta nueva situación.


El señor Mario Agüero señala que los comerciantes accedieron ante las autoridades municipales a liberar la calle de Tinoco y Palacios que utilizaban como estacionamiento, con la promesa de mantener a un agente de la policía sobre la calle de Porfirio Díaz, pero no se ha cumplido.


También a media luz


Los amplios pasillos de este mercado, el orden impecable que mantienen los comerciantes y las delicias que ofertan, se ven opacadas entre la oscuridad en la que se encuentran los mercaderes.


El alumbrado público, en el interior de este espacio, no existe; los vendedores realizan sus actividades sólo con la ayuda de la poca luz del sol que se filtra de las viejas láminas del techo.


“Nos turnamos los clientes”



 


La impaciencia de don Emiliano García por recibir clientela se nota en el movimiento de sus manos, mientras se recarga de pie sobre el respaldo de una silla.


Para don Emiliano, propietario de uno de los comedores en el mercado, dos personas han sido sus comensales en más de medio día que ha transcurrido.


“Todos los días está tranquilo, ni los domingos se levanta. Ya todos los días están iguales y no queda más que turnarnos a los clientes”, relata el hombre.


El comerciante recalca que la situación está por los suelos, lo cual no sucede con el gasto de la luz, el gas y los insumos que deben cubrir día a día para mantener abierto su negocio.


“Somos cien por ciento tradicional"


Don Mario Agüero se siente orgulloso se pertenecer a este mercado, porque asegura que es cien por ciento tradicional.


“Este mercado es el último que subsiste respetando lo realmente tradicional, es real; somos gente que le echamos ganas a lo que hacemos y no nos ponemos a llorar; no pedimos migajas al gobierno, porque de todas formas no van a llegar”, asienta el hombre.


Luego de presumir que en esta plaza popular la verdura es fresca, las carnes son del día; que la comida es deliciosa y su gente es la más cálida, el comerciante invitó a los oaxaqueños a no dejar de visitarlos y tenderse la mano como ciudadanos, pues por desgracia y con tristeza han notado que en Oaxaca se ha perdido el amor por los mercados.


“Nosotros aquí le luchamos, mientras que los comerciantes del primer cuadro de la ciudad ven en cada conflicto un negocio”, expresa el hombre.


Un sueño, la remodelación



 


A tres meses de que la administración municipal actual concluya, los mercaderes del Sánchez Pascuas ven lejana la posibilidad de que la rehabilitación o remodelación del lugar se pueda llevar a cabo como se los dijeron.


Los comerciantes esperan sentados a que las autoridades les den fecha para poder realizar los trabajos y formar parte de la lista de beneficiados por esta administración.


Promoción, seguridad y mejores instalaciones para dar un mejor servicio, es lo que más desean los locatarios.


El apunte


220 locatarios


70 están activos


7:00 horas abre el mercado


15:00 horas, un desierto


19 de septiembre de 1972 abrió sus puertas


Las tarifas


cobro por caseta: 3 pesos el día


cobro de venta en pasillo: 2 pesos

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