"!De a 4 por 10, de a 4 por 10!", grita una vendedora de tacos de canasta que encontró un espacio de sombra, a orillas del camellón en el crucero que conduce al aeropuerto.
Al mismo tiempo, vendedores de raspados y palomitas ofertan sus productos; el lugar es un mercado. En dirección a la ciudad, mototaxistas del Sitio San Agustín Obispo improvisaron una base y tras pedir a los pasajeros una cuota de cinco pesos, parten a toda velocidad hacia la ciudad, para dejar atrás a los integrantes de la Sección 22 que desquician la zona con el segundo día consecutivo de bloqueo.
Son aproximadamente 500 trabajadores de la educación quienes desde su llegada instalaron lonas y volvieron a bajar propaganda política para resguardarse del intenso sol. Momentos después, la vialidad quedó bloqueada en ambos sentidos por tráileres de doble remolque atravesados a lo ancho de la carretera.
Mientras con gestos de desaprobación, los ciudadanos caminan a paso lento por la carpeta asfáltica.
Los profesores descansan en áreas verdes y espacios donde hay sombra, comiendo, platicando, durmiendo una siesta. El caos no los invade, ese, es problema de otros.
Es el tercer día de paro y mientras la dirigencia magisterial insiste en declarar la guerra al gobierno para conseguir una negociación, miles de oaxaqueños padecen los daños colaterales de la disputa por el control de la educación.
El tiempo transcurre lento entre pequeños grupos de maestros que asistieron a la actividad programada para este miércoles. A lo lejos se observa la larga fila de mujeres que espera para entrar al baño de la gasolinera y unos pasos más adelante, maestras aprovechan para unirse a las nutridas files de las ventas por catálogo.
Ninguna consigna se escucha. Un insistente murmullo se combina con cláxons y la música de reguetón que a todo volumen escuchan choferes de taxis, que invitan a la gente a subir a autos repletos como convertidos en latas de sardinas. Transportistas y vendedores contribuyen al caos, mientras los profesores anuncian que al término del bloqueo marcharán y acordarán el menú de protestas que afectará a los oaxaqueños, una vez más.
