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Realizan emotiva despedida al ex rector Martínez Soriano

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- Fue hace casi cuatro décadas en que pugnó por una universidad laica, gratuita y sobre todo democrática. Felipe Martínez Soriano sufrió persecusión y encarcelamiento por sus ideales. Hombre íntegro, efímero rector de la Universidad Autónoma "Benito Juárez" de Oaxaca, el primero electo por voto directo.


Y ayer, 39 años después, volvió como los grandes, para recibir un homenaje que nunca tuvo en vida en la institución por la que luchó en la década de los 70.


"¡Soriano vive!, ¡la lucha sigue! ¡Soriano vive y vive!, ¡la lucha sigue y sigue!". El grito emotivo, tras el "Dios nunca muere" de un acto solemne que encabezó el rector Eduardo Bautista Martínez.


Lágrimas, aplausos de pie, arengas al hombre probo, al luchador de izquierda, al médico, al profesor rural que jamás claudicó en sus ideales de izquierda.


Gruesas paredes y columnas de cantera, segundo patio del antiguo Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, hoy Facultad de Derecho, mudos testigos del último adiós a uno de los luchadores sociales reconocido por su congruencia.


Solemne acto


El hombre nacido en San Andrés Zautla, Etla, un 5 de febrero de 1927, falleció el pasado domingo en la capital, víctima de enfermedades naturales.


Y la tarde de este martes realizó su último recorrido de la victoria, que inició alrededor de las 16:00 horas en su domicilio de la colonia Reforma de la capital, siguió con un homenaje en la sede universitaria y terminó con otro reconocimiento popular, en el zócalo capitalino.


En el patio del histórico inmueble en el que se forjaron Benito Juárez García y Porfirio Díaz, llegó el féretro de madera; los seis hijos, tras los restos mortales.


Ahí estaban sus sucesores: Abraham Martínez Alavez, Miguel Ángel Concha Viloria, Leticia Mendoza Toro, Francisco Martínez Neri, Eduardo Martínez Helmes.


A eso de las cinco, el acto oficial, con acompañamiento de la Sinfónica, "Universidad con valor".


Seguir la lucha


Abrió los mensajes Heraclio Bonilla, a nombre de la familia Martínez Martínez. "Durante la larga lucha, a lo largo y ancho del territorio nacional, fue acogido con admiración y respeto, porque en cada uno de esos recintos sabían de su dignidad", habló.


Corto mensaje en que manifestó el deseo de la familia, que el acto fuera para retomar el aliento y continuar con la lucha en defensa de los derechos de todo el pueblo.


"Y en un acto de confrontación con todo lo que signifique injusticias", terminó el abogado. Vino el "Dios nunca muere", con todos de pie en honor al gran hombre.


Bautista Martínez fue también breve:


"El ex rector de la máxima casa de estudios fue una persona de grandes convicciones, militante congruente de izquierda, espléndido ser humano.


"Fue cimiento y pilar en la construcción de una universidad democrática, con vocación popular, con sentido social", dijo el representante de la UABJO.


Cerraba el acto con el "Himno Universitario", cuando...


Improvisado final


Un hombre canoso, decidido, pidió tomar el micrófono. E inició la lectura de largas cuartillas, ante el azoro de algunos.


"¡Compañeros de lucha, de sueños, de ideales, de convicciones, de persecusiones, de torturas, de batallas callejeras!..., gritó Demetrio Saavedra López acerca de Martínez Soriano, quien fue su compañero de batallas.


"Aquí está este loco, este agitador profesional, enemigo de México; así nos decía la prensa, la radio, periodistas de ayer y hoy, que vociferan loas al 'narcobierno' de este país y por cobardes no nos atrevemos a denunciar.


"Sí, aquí está el comunista, el huarachudo, el delincuente al servicio de las potencias extranjeras. Hoy vemos silencio y vemos cobardía. Este es el último momento en que estamos contigo maestro, amigo, compañero, sin duda la UABJO está de luto, como lo está el pueblo de Oaxaca".


Diecisiete minutos de tenso discurso. De silencio, de caras largas y caras alegres. Honra al luchador social, al hombre que no dudó en participar en el movimiento social de 2006.


Caía la tarde. Tímidas gotas de lluvia pretendían deslucir el acto. El féretro retomó su camino hasta llegar al zócalo, donde la dirigencia de la Sección 22 le rindió otro homenaje.


Ahí estuvo otra vez Martínez Soriano, el anarquista, el provocador, el violento, el idealista... Así se fue el hombre íntegro, profesor rural y médico modesto que jamás claudicó en sus ideales. Así se fue, en grande, como los grandes.

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