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Pueblo Nuevo, rehén de delincuentes

Foto(s): Cortesía
Redacción

Es Pueblo Nuevo un asentamiento de las viejas demandas sociales, todas sin respuesta gubernamental. La sordera oficial ofende y lacera a los habitantes de la parte alta de ésta, una de las 13 agencias municipales de Oaxaca de Juárez.


"Cada tres años fincamos esperanzas en las nuevas autoridades municipales de Oaxaca de Juárez, pero el desarrollo no llega", dice Ana María Santiago Ruiz.


Intenta abundar, pero sus compañeras Herminia Osorio Hernández, María Pérez Gutiérrez y Dionisia Ramírez Santiago, todas madres de familia, le arrebatan la palabra.
"Aquí, en la parte alta de Pueblo Nuevo, estamos postrados. Nos pega la escasez de agua entubada y los pésimos servicios de alumbrado y recolección de basura".


 




Son los habitantes de la parte alta de Pueblo Nuevo. Tan cerca de Dios y tan lejos del desarrollo.

 


Adela Victoria Palacios interviene: "Aquí salimos limpios y regresamos a casa forrados de polvo, porque nuestras calles son polvorientas y en época de lluvias se convierten en lodazales terribles. El polvo constituye un problema permanente de insalubridad.
Otras vialidades como la Vicente Guerrero, que están en pendiente, lucen agrietadas porque en cada periodo de lluvia se convierten en ríos, añade.
 


Con las manos en alto


Pero lo peor: "Somos rehenes de la delincuencia", expone Ana María Santiago Ruiz.
"A mí me han robado tres veces en mi casa", dice Flora Bautista Santiago, quien vive en la intransitable calle de Vicente Guerrero.


"La primera vez, los delincuentes entraron  y se llevaron mis pocas alhajas, y  en las siguientes se llevaron aparatos electrodomésticos, artículos personales y lo que hallaron a su paso".


"A mí me han robado dos veces", expone Álvaro Martínez Martínez. "Yo vivo en la misma calle", explica. Recuerda que los delincuentes se llevaron toda la tubería de cobre que tenía almacenada en su casa.
 


Una patrulla para todos


Jesús Paz Damián y Ana Osorio explican que Pueblo Nuevo dispone de un módulo de policía estatal, pero todo su personal se reduce a un policía. No es ninguna garantía, porque disponen de una radio patrulla para toda la agencia municipal.


El módulo policial dispuso en algún momento hasta de tres patrullas, pero dos están descompuestas. Cuando se les solicita un servicio de auxilio, pueden ocurrir dos cosas: una, que la patrulla llegue tarde y simplemente no llegue, dice Ana María Santiago Ruiz.
 


De noche, "boca de lobo"


Para Juan Severiano Santiago, caminar en la noche en este sector, resulta un suicidio. Las luminarias están fundidas y la oscuridad es aliada de las bandas de cholos y drogadictos.


 




Las luminarias están fundidas. La oscuridad es aliada de los drogadictos y asaltantes.

 


Algunos padres de familia se auxilian de una lámpara de mano al acudir al encuentro de sus hijos en la parada de autobús. No son pocos los estudiantes de Secundaria y Bachillerato que son asaltados a plena luz del día.


La cancha de la Telesecundaria, que debería ser un espacio para el ejercicio físico, al caer la noche se convierte en refugio de drogadictos y cholos. La cancha carece de alumbrado y las personas, incluidos estudiantes, que transitan en la calle de Guerrero, son asaltadas.
 


Angustioso desabasto


En palabras de la profesora Flora Bautista Santiago, la parte más angustiosa de los más de mil 500 habitantes de las calle de Vicente Guerrero, Manuel Ávila Camacho, Benito Juárez y otras vialidades, es el desabasto de agua entubada, porque de potable no tiene nada.
El servicio de agua es pésimo y caro. Los habitantes de Pueblo Nuevo, parte alta, son los que más pagan por el agua que no llega a sus casas. Estamos hablando de entre 280 y 350 pesos bimestrales.


El agua entubada llega dos veces por semana y a veces parece "chocolate". Es la angustia de todos los días, porque podemos vivir sin luz, pero no sin agua, dice don Francisco Juárez. El agua llega un ratito y tenemos que estar muy alertas para llenar nuestras cubetas.


En época de estiaje, el abasto del elemento es surtido por la los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO), por medio de pipas,  pero el agua es sucia. Los piperos no llegan hasta las partes más altas, a menos que los apoyemos "para el refresco", expone don Francisco Juárez.
 


Vivir en la basura


Herminia Osorio Hernández y María Pérez Gutiérrez exponen que el servicio de recolección de basura es indigno. Antiguamente, el camión recolector de desechos pasaba dos veces por semana, pero ahora tarda hasta una semana.
Es muy incómodo tener la basura hasta ocho días en casa, dice Salomón Ramírez, con domicilio en calle Benito Juárez número 21. A cambio de ese pésimo servicio, el gobierno de Oaxaca de Juárez cobra 150 pesos anuales. Nos lo cobran cuando pagamos el Impuesto Predial.


 




Dinero enterrado. Hay ollas, pero sin red de drenaje.

 


Ollas "de ornato"


Los colonos consignan como un caso curioso, la construcción de dos ollas de drenaje en la calle Manuel Ávila Camacho. Están las obras, pero no las une una red de drenaje.


Los habitantes de Pueblo Nuevo, parte alta, muestran al reportero diversas peticiones entregadas en distintas épocas a autoridades de Oaxaca de Juárez. Estamos hablando de 20 años de estar levantando la mano para que nos tome en cuenta, pero no nos escuchan, coinciden Juan Severiano Santiago, Ana María Santiago Ruiz, María Perez Gutiérrez y Álvaro Martinez.

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