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Profesor Omar Santos busca preservar tradición de relatos de comunidades

Foto(s): Cortesía
Ana Lilia Pacheco

Una pequeña fogata rompe la oscuridad de una noche en una comunidad de la Mixteca. Alrededor de ella hay adultos, ancianos y niños sentados, quienes comparten historias sobre cómo se fundó su localidad, el por qué del nombre del río o montaña de esa localidad.


Ese es el objetivo de Omar, quien sabe lo importante que es conocer la historia de cada barrio, localidad o municipio de Oaxaca y por ello ha realizado por 16 años actividades y charlas, principalmente con los ancianos, ya que él afirma que cada uno de ellos es una “biblioteca”.



Omar Christian Santos es profesor, pero al ver que las manifestaciones culturales están centralizadas, decidió capacitarse para ser promotor de lectura, gestor cultural y narrador oral, esto con el fin que las comunidades en las que trabaja y su tierra natal, Santiago Tilantongo, en la región de la Mixteca, se acerquen a la lectura y escritura.


Recuerda que históricamente ser indígena era una vergüenza, pues en las escuelas de las comunidades golpeaban a quienes hablaban en su lengua materna, los censuraban y se fueron callando, junto con sus historias y conocimientos, pero ahora quieren recuperarlas.


“Eso provocó que a lo largo de la historia, los pueblos se callaran, que resistieran, pero en estos tiempo se está volviendo muy frágil y esa resistencia necesita apoyo, esfuerzos de los habitantes que hagan la lucha por recuperar o documentar lo que ya saben para las nuevas generaciones puedan conocer las historias”, advierte.


 Las “bibliotecas” se están quemando


El docente resalta que a Oaxaca le sobra cultura, pero hace falta sistematizar, difundirla en papel y promover todo eso para fortalecer la comunidad étnica cultural, “o solo de los habitantes de las comunidades que ya lo tienen arraigado, sino los que salen de ahí como los jóvenes, quienes migran a otras partes del mundo”. 



Lamenta que en ocasiones, al no tener documentada toda esa información de sus lugares de origen, lo van olvidando poco a poco, por lo que asegura que en las comunidades hay una crisis, ya que los que tienen el conocimiento y sabiduría son los ancianos y con su fallecimiento están perdiendo todo.


“Se están perdiendo historias que explican cosas de las comunidades; lo que fueron, son y serán, por ello es que decidí recoger estas voces que están muriendo en la pandemia como en mi comunidad, que recientemente fallecieron cinco personas y cada que muere un anciano, es una biblioteca que se quema”, asegura.


No hay que esperar a otros


Omar señala que antes de que todas las bibliotecas se quemen, deben recolectar todas las tradiciones orales, pues las comunidades no pueden “no podemos esperar a que venga gente externa a decirnos que nos van a ayudar a hacer ese trabajo”. 



“Queremos recoger la sabiduría que también los ancianos están ansiosos de compartir y después darle forma en un texto, imagen, video y difundirlo a través de otras voces, pues de esa manera podemos crear constancia del conocimiento que existe dentro de las montañas”, menciona.


Asegura que platicar con los ancianos es importante porque desde ahí se fortalece como pueblo o estado y los jóvenes pueden entender que se indígena o tener raíces indígenas, por ningún motivo debe ser causa de burla o vergüenza.


“Debe ser algo de orgullo pertenecer a un grupo étnico cultural que son los que están en el estado de Oaxaca y promoverlo en distintas partes”, resalta.


Colecta de historias


El narrador oral ha recorrido comunidades de la región de la Mixteca, entre ellas su natal Santiago Tilantongo, donde ha conversado con niños, ancianos, adultos y recogen sus historias para convertirlo en un texto, a través del método Kamishibai, una forma de contar historias que se originó en los templos budistas.


“Al tener el trabajo final, lo primero que hago es compartirlo primero con ellos para que sepan la riqueza cultural que poseen, que la disfruten, experimenten, critiquen, analicen, dialoguen, para después difundirlo con los pueblos y lugares”, detalla.


Agrega que ese método involucra la narración, texto, imágenes y lo ha hecho en Santa Inés de Zaragoza, donde ellos mismos recogieron las historias para llegar a todas partes, no sólo de la Mixteca sino del mundo.


Para él es importante hacer esta actividad, ya que, afirma, es mucha la influencia de los medios de comunicación y hay niños que tienen acceso a internet, “pero saben más de memes, caricaturas que de historias que ocurren u ocurrieron en sus hogares”.


Además,  al no haber espacios para difundirlo, la única opción que tienen los niños es seguir viendo televisión o accediendo a internet, por lo que Omar Christian Santos crea videos, ilustraciones y PDFs para acercarlos a su historia.


Actualmente, el también docente, trabaja en 10 relatos que se ilustrarán para después compartirlos en redes sociales, carteles, PDFs, memorias USB y en otros formatos, a manera que todos puedan acceder a ellos.


 


¿Qué es kamishibai?


Es una forma de contar historias que se originó en los templos budistas en Japón en el siglo XII, donde los monjes utilizan pergaminos que mezclan imágenes con textos para combinar historias con enseñanzas morales para audiencias mayormente analfabetas. 


 


Trayectoria


16 años lleva Omar recolectando historias de Santiago Tilantongo y Santa Inés de Zaragoza


 


 


"Cada que muere un anciano, es una biblioteca que se quema”.


Omar Christian Santos, Docente.


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