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Pospone Congreso elección en DDHPO

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

En un hecho sin precedentes en la historia del Poder Legislativo, la 64 legislatura decretó un receso de la sesión extraordinaria para elegir al titular de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), al no alcanzar ninguno de los integrantes de la terna electa la mayoría calificada para su designación.


De acuerdo a las boletas emitidas el aspirante José Bernardo Rodríguez Alamilla registró 24 votos, Yésica Sánchez Maya obtuvo 2 votos y José Luis Jiménez López solo uno, en tanto 14 sufragios fueron nulos, por lo que ninguno de los propuestos registró los 28 votos necesarios, dos terceras partes de la cámara, para ser designado presidente del órgano autónomo.


En la sesión fueron electos como integrantes de la terna las personas propuestas por la Comisión Permanente de Derechos Humanos, sin embargo a la hora de votar al defensor ninguno alcanzó los votos necesarios para desempeñar el cargo.


Las negociaciones de los legisladores fueron intensas, sobre todo de la presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Laura Estrada Mauro, quien operó con los integrantes del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) el apoyo para Sánchez Maya; y del coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Avilés Álvarez, que hizo lo propio a favor de Rodríguez Alamilla.


Incluso momentos antes de la votación, la presidenta de la comisión Magaly López Domínguez justificó su voto en contra del dictamen presentado porque “es una burla al pueblo de Oaxaca, a las mujeres y hombres que defienden la esperanza de un cambio, de un México mejor y que solo reciben cuchilladas a favor de los mismos de siempre”.


Expresó que la terna incluía a quien de manera obvia es un candidato impulsado desde el gobierno del estado, “con el fin de mantener una defensoría cómoda, sumisa, incapaz de proteger al pueblo ante los abusos del poder de sus gobernante; no solo eso, para lograrlo se colocó de manera ilegítima a alguien que no es elegible para el cargo, porque José Bernardo Rodríguez Alamilla fue electo el año pasado como consejero ciudadano de la defensoría”.


Sin embargo, cuando la diputada priista Lilia Mendoza Cruz le reprochó no haber tenido la capacidad de conciliar su propuesta con los otros cuatro integrantes de su comisión, respondió que el proceso de elección de la terna fue transparente y abierto. “Es transparente el dictamen”.


Por su parte, el presidente de la mesa directiva César Enrique Morales Niño solicitó también el voto a favor de Sánchez Maya, “porque empoderaría a las mujeres y es necesaria una acción afirmativa a favor de la igualdad entre hombres y mujeres”.


Aunque el diputado priista Jorge Octavio Villacaña Jiménez le recordó que estaba a consideración el dictamen de la comisión en la que se proponía una terna, “por lo que se me hace injusto, inapropiado, inoportuno, que ocupe la tribuna para hacer proselitismo hacia uno de los candidatos”.


Posteriormente Morales Niño, al no alcanzar ninguno de los propuestos los votos necesarios para la designación, remitió el dictamen a la comisión “a fin de realizar lo que proceda” y posteriormente, de manera inexplicable decretó un receso para verificar lo que legalmente procede y, al final, recesó la sesión extraordinaria hasta el próximo viernes a las 10:00 horas, para celebrar la nueva votación.


La representación de la Pasión legislativa


La 64 legislatura adelantó su representación de la Pasión y ayer colgaron a Judas, (Alejandro López Bravo); lloró la Magdalena (Magaly López Domínguez), abandonaron al sacrificado (César Mateos Benítez) y provocaron la primera caída del ungido (Bernardo Rodríguez Alamilla).


El escenario estuvo más pedregoso que El Gólgota y los integrantes del Sanedrín, compuesto por 16 morenistas, rasgaron sus vestiduras ante la blasfemia de no poder elegir a Yésica Sánchez Maya como defensora de los derechos humanos en Oaxaca.


El coordinador de la fracción del PRI, Alejandro Avilés, en el papel de Anás compareció ante el tribunal judío para suplicar por el ungido, pero la plebe exclamó: “¡crucifícale, crucifícale!”.


En tanto Pedro negaba tres veces a su maestro antes de que cantara el gallo. “Lo digo claro: no tengo compromiso con nadie”, aunque el Gato Díaz Sánchez le reprochó: ¿Y Benjamín (Robles Montoya)?


En su papel de Caifás, sumo sacerdote judío, Laura Estrada intentó una y otra vez convencer a los 9 morenistas insumisos de salvar a Sánchez Maya de la flagelación, -aunque llegó acompañada de un pequeño ejército de amazonas-, y votar por su designación como titular del órgano autónomo.


Es más, en determinado momento Estrada Mauro abandonó la reunión que sostenía con los integrantes del Sanedrín en una oficina anexa al salón del pleno, para llevar casi arrastras a Judas Iscariote, a quien acusaron de recibir 30 monedas de oro para traicionar al equipo de la Magdalena.


Sin embargo la comparecencia ante el tribunal judío no prosperó y minutos después con el manto reacomodado López Bravo abandonó el cónclave.


-¿Diputado están entregando billetes?


-Están repartiendo allá adentro. Respondió al tiempo que deslizaba ambas palmas de las manos frente a su pecho, en señal del deslizamiento del dinero.


Antes, al ser cuestionado por los reporteros sobre las acusaciones de traición por parte de sus compañeros de partido, sostenía: dicen que recibí un kilo, pero un kilo de fríjol con gorgojo.


Entonces el oro sustituyó a la oración. “Horacio (Sosa) pónmelo acá (el dinero), pedía el Gato en tanto que separaba la solapa de su caso para mostrar la bolsa de su camisa.


-¿Agarró hueso Marichy? Cuestionó Díaz Sánchez a su compañera del PAN, María de Jesús Mendoza, quien para seguir la broma respondió: ¡Pues sí!


Con el ánimo de evidenciar el supuesto soborno, el diputado de Jalapa de Díaz añadió con sorna: el que mojó, mojó; el que agarro hueso, agarró.


Mientras el ungido subía la pesada cuesta de las escaleras que conducen al salón del pleno, la Madgalena lloraba sus pérdida. “todo ha sido abierto y transparente, pero aquí quieren coronar a un aspirante que no cumple con la ley y Herodes lo quiere imponer, él representa al régimen opresor (romano)”.


Nadie lloró sin embargo al nazareno sacrificado (Mateos Benítez) que también en la víspera renunció a su aspiración con el mismo argumento que la Magdalena: el grupo Herodes quiere apoderarse de la DDPHO. Fue extraño, pero Sánchez Maya, al pie de la cruz, repetía el mismo argumento para justificar por qué no subiría al cielo. “Es Herodes, son los romanos, es el poder imperial”.


Al final ni Anás ni Caifás lograron ponerse de acuerdo sobre a quién coronar, así que urdieron una decisión salomónica, -como buenos judíos-, y dejaron que el ungido sufriera su primera caída antes de subir al cielo.


Solo faltó que como en el texto bíblico, Estrada Mauro convocara al ungido para que respondiera si era el elegido y que Rodríguez Alamilla contestara con la mayor solemnidad: “Lo soy. Y ustedes verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del poder y viniendo con las nubes del cielo”.

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