Pasar al contenido principal
x

Por necesidad dejamos a la familia: migrantes

Foto(s): Cortesía
Redacción

Con la mirada fija en el autobús que lo espera, el hombre de campo se prepara para dejar atrás por algún tiempo a su familia y a su tierra, que con los años le arrebató la posibilidad de una mejor vida.


Hoy, Gildardo Ambrosio se va por primera vez de Oaxaca en busca de trabajo al norte del país, pero lo hace dejando deudas y con el bolsillo casi vacío, pues tan sólo comprar los boletos representó el primer gran golpe para la familia.


Ante el gasolinazo, el pasaje a los diferentes destinos en México subieron de precio. Para quienes viajan el norte, los costos se elevaron entre 200 y 400 pesos más.


Obligado por la crisis


Con su mochila al hombro, listo para el llamado de abordar, el padre de familia asegura que la difícil situación económica que se recrudeció a partir del primero de enero con el gasolinazo, lo obligó a tomar esta decisión, pues el dinero alcanza menos.


“Ahora no vemos otra opción para salir adelante. Para todo necesitamos dinero, con los hijos en la escuela se necesita más(dinero)”, expresa el hombre, originario de Pochutla, en la Costa oaxaqueña.


El padre de familia, de piel morena, marcada por su trabajo en el campo bajo el sol, emprende el viaje con su hijo mayor de 16 años.


“En el sur del país no hay chance de trabajar y uno desde niño se va dando cuenta que ir pa´l norte es el camino, no´más que es difícil dejar a la familia”, sostiene el campesino de mirada afligida, y quien recalca que al ver la vida tan cara desde su tierra, decidió partir en busca de una mejor vida.




Don Gildardo tiene fe en encontrar pronto un nuevo trabajo.

 


Tan sólo en la compra de boletos, el hombre tuvo que invertir más de tres mil pesos, más un poco de dinero extra que lleva para pasar algunos días, en lo que consigue trabajo en Pesqueira, Sonora, en donde le cuentan que hay empleo como jornaleros.


Para justificar su partida, el padre agrega que en su comunidad ganaba cerca de 120 pesos al día, lo que apenas les alcanzaba para comer.


Duele dejar a la familia


Desde hace 14 años, Romeo Martínez radica en Ensenada, Baja California. En diciembre regresó a Oaxaca para pasar las fiestas de fin de año con sus padres y suegros.


Frente a la partida de los visitantes, la tristeza invade a los abuelos maternos que acompañan a los nietos e hija hasta el último minuto, añorando un próximo y pronto regreso.


El joven padre de familia apunta que no es fácil dejar a sus padres y suegros, más aún cuando las condiciones para tener una calidad de vida razonable se reducen con el alza de todos los productos y las pocas posibilidades de empleos bien pagados.




El oaxaqueño radica en Baja California desde hace 14 años.

 


Romeo lamenta que como hace 14 años, cuando él partió, las condiciones para los paisanos oaxaqueños sean las mismas y que los pueblos se vacíen por la migración en busca de dinero.


Desde la terminal de segunda clase en la capital del estado, Romeo, su esposa y dos hijos se preparan para el viaje de más dos días.


Venir a Oaxaca no fue tan costoso como regresar, sostiene el hombre. Fue durante las vacaciones cuando el gasolinazo los sorprendió y el costo de los boletos se elevaron.


El ticket pasó de mil 800 pesos a dos mil 200 pesos, lo que implicó un gasto de ocho mil 800 pesos; mil 600 pesos más del dinero destinado para la compra de los pasajes de regreso.


En Ensenada, Romeo es jornalero, pero el sueldo le alcanza para vivir bien.


A mandar más para la familia


Bajo la sombra de un árbol, Benjamín y Agustín desayunan antes del viaje. Es su primer viaje al norte del país.


Entusiasmados por el salario que les espera como trabajadores de la construcción, los hombres destapan un traste con camarones secos y abren una bolsa de totopos. Son originarios del Istmo de Tehuantepec y por tres meses radicarán en Sonora.


Ellos no gastaron en la compra de su boleto, pero no se sienten afortunados, pues “afortunado fuera trabajar en tu tierra, cerca de la familia; eso sí sería fortuna”, afirma Benjamín Cruz antes de llevarse a la boca un trozo de tostada con camarones y limón.




Viajan desde el Istmo hasta Sonora en busca de un mejor empleo.

 


El trabajador detalla que por semana de trabajo al menos ganará dos mil pesos, lo que posiblemente ganaría en Oaxaca, pero con jornadas laborales más amplias.


“Con el gasolinazo ya no alcanza el dinero,hay que buscarle. Cien pesos no son nada ahorita”, comenta el otro viajero, Agustín Ríos, quien no puede ocultar la preocupación que le genera alejarse de casa y dejar a la familia.


“Por supuesto que no nos vamos tranquilos, pero aquí sabemos que no vamos a ganar lo mismo”.



Los trabajadores aclaran que el viaje les resulta porque la empresa que los contrató les pagará sus viáticos, por lo que esperan juntar dinero suficiente para enviar a la familia.


El impacto


Trabajadores de las taquillas que van para el occidente y norte del país apuntan que el aumento del pasaje era inevitable ante el gasolinazo.


Aunque están conscientes que el aumento del costo en el servicio que ofrecen golpea a las personas con escasos recursos, mantener los mismos costos que el 2016 no les generaría ganancias.


Los viajes que realizan las líneas de segunda clase, dentro y fuera de la central camionera en la capital del estado, implican trayectos que van de las 15 a las 72 horas de viaje.


Un chofer que se prepara para el viaje, comenta que en su caso debe llenar el tanque de combustible en tres ocasiones. Su destino final es al norte de Baja California Sur y serán tres días de viaje. En cada uno de los casos gastará en promedio nueve mil pesos.


Aumento de tarifas


Oaxaca – Guadalajara: 850 pesos a 950 pesos


A Hermosillo, Sonora: de mil 400 a mil 600 pesos


A San Quintín: mil 800 a 2 mil 300 pesos


Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.