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Política cultural de Oaxaca, entre vodevil y fifí

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

En Oaxaca, tierra de vasta riqueza cultural y artística, en el estricto sentido de la palabra, la cultura y las artes solo se utilizan para divertir a los visitantes y generar recursos que se pierden en las arcas públicas. Por eso la comparecencia de la secretaria de Cultura, Adriana Aguilar Escobar, ante los diputados de la 64 legislatura, solo se redujo a citar cifras, montos y espectáculos.


Un dato pone en evidencia la visión: la Guelaguetza, denominada en la publicidad "fiesta de los pueblos de Oaxaca", tuvo una inversión de 34 millones 500 mil pesos, un espectáculo para turistas nacionales y extranjeros; sin embargo, para las actividades de la Compañía Estatal de Danza Costumbrista se destinaron 6 mil 732 pesos; para el Programa de Apoyo a la Culturas Municipales y Comunitarias se invirtieron 2 millones 500 mil pesos; al programa de Desarrollo Cultural Municipal destinaron 3 millones 150 mil pesos.


En su mundo de farándula y vodevil los funcionarios del área de la cultura y las artes se olvidan de que si en las comunidades indígenas y mestizas de la entidad se pierden la danza, la música, la vestimenta, la comida y su cosmogonía, ya podrán traer a los actores de Televisa para que bailen en el auditorio Guelaguetza.



Porque la cultura, en el modo más sencillo de explicar, es la forma en que viven, piensa, sueñan y creen las personas de las comunidades, no los espectáculos que se presentan en la ciudad capital cada temporada vacacional para diversión de los visitantes.


Todo el presupuesto triplicado por tres o cuatro destinado a la cultura y las artes en la entidad se invierte en la Guelaguetza, pero hasta en este espectáculo los danzantes y músicos son tratados con desprecio y racismo por parte de los organizadores. Mala comida, mal hospedaje, mal transporte a pesar de los millones que cada año se gastan en el show.


Pero hay más. Para el denominado Festival Navideño, la Secretaría de las Culturas destinó 2 millones 500 mil pesos; en cambio para el fomento a la lectura en lenguas indígenas se destinaron 741 mil pesos; para la formación de coros comunitarios, 200 mil pesos; para las casas de cultura y casas del pueblo, 1 millón 560 mil pesos.


Oaxaca y sus cocineras


La diputada por Morena, Magaly López Domínguez evidenció la práctica de abuso de poder de la nueva funcionaria de Cultura: “Antes de llegar al cargo, de secretaria de Cultura, fue directora de Turismo y Economía del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez durante seis meses y en 2007 fue fundadora del grupo de Cocineras Tradicionales de México, y algo que me llama la atención es que en los dos apenas dos meses que lleva en el cargo ya tuvo la oportunidad de financiar la publicación de un libro, que qué extraño, se llama: Oaxaca y sus cocineras tradicionales”.


Añadió que el libro tuvo un costo de 600 mil pesos; es decir, casi nueve veces más de lo que la Secretaría destinó para sostener la Compañía de Danza Contemporánea durante todo un año. Costó más que toda la producción local del Programa Nacional de Teatro Escolar; más que la producción de tres obras de teatro financiadas por esa dependencia, y casi el doble que todo la Muestra Estatal de Teatro.



“Secretaría, le pido tenga un poco de prudencia. En apenas dos meses ya hizo lo que el pueblo de Oaxaca tanto detesta; no secretaria, el cambio no es para lucirse entre sus cuates con el dinero del pueblo, no es para figurar o para cumplir sus proyectos personales; el cargo es cumplir con las responsabilidades que establece la ley”.


La política cultural del gobierno estatal es tan fifí, que gastaron más en traer a los Ángeles Azules, -aquellos que de acuerdo con el gobernador dieron un amplio apoyo a los damnificados del sismo-, que para la conservación y difusión de la cultura y las artes de las comunidades de los 570 municipios de Oaxaca.

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