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Plazuela del Sagrario pierde su esplendor

Foto(s): Cortesía
Redacción

Vendedores informales que se apoderaron de la plazuela del Sagrario Metropolitano convirtieron este espacio en un verdadero tianguis. En poco tiempo pasaron de instalar sencillos puestos de ropa típica a unos más aparatosos, desde donde ya exhiben prendas en maniquíes.


La sombra de los jóvenes macuiles en ese jardín, ubicado frente al edificio central de Derecho de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), cobijan a una veintena de comerciantes que permanecen en la vía pública hasta por 12 horas, y que en días de festejos prolongan su estancia.


Esta plazuela se suma a la lista de espacios públicos “tomados” por vendedores ambulantes con la tolerancia de las autoridades municipales o estatales.


“Esto conduce al caos, se dirige a la anarquía y a la ley del más fuerte”, expresó Jorge Bueno Sánchez, cronista de la ciudad de Oaxaca de Juárez, luego de mencionar que ese tipo de hechos también ha provocado una profunda tristeza entre los nativos de la Verde Antequera.


Autoridades limitadas


El analista aseveró que existen grupos de poder que retan a las autoridades, la que a su vez está limitada por organismos de derechos humanos que les impide actuar para liberar todos los espacios que le pertenecen a la ciudadanía.


Bueno Sánchez explicó que no es falta de interés de las autoridades, sino que estos grupos se aprovechan de los estatutos que en su momento quedaron establecidos para la protección de los derechos humanos de quienes veían en peligro su integridad.


"Ahora –agregó– las autoridades no actúan porque los organismo le amputaron el uso de la fuerza, no se puede afectar a nadie que destruye el patrimonio, que afecta a su vez el derecho de los ciudadanos.”


Centro vedado


Alrededor del Sagrario Metropolitano el olor a orina es inevitable; la belleza de la cantera de las jardineras de la plazuela se pierde bajo el cúmulo de suciedad. A ello se le añade un cerco policial que impide la llegada de otros vendedores, pero que al mismo tiempo resguarda a los que ya están.


“Ya no se puede apreciar como antes la ciudad, el centro está vedado para quienes desean disfrutar del Centro Histórico”, comentó el historiador respecto a la invasión de vendedores en la vía pública en varias calles .


El cronista menciona que el zócalo, la Alameda de León y otros parques de la ciudad eran espacios para la convivencia familiar y con amigos.


“Los viejos se sentaban en los portales mientras los niños gozaban de jugar en la Plaza de la Constitución”, relató.


“Las plazas que se instalaban en esos espacios se combatieron con la construcción de los mercados 20 de Noviembre y Benito Juárez; sin embargo, todo aquel orden que se logró con el paso del tiempo se ha perdido con los nuevos grupos”, refirió.

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