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Pánico en el urbano, común el robo a pasajeros

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Los constantes asaltos en el transporte público hicieron del miedo un pasajero permanente. En los últimos cuatro años -según la percepción ciudadana-  el transporte público se volvió uno de los puntos más inseguros. La delincuencia asentó sus reales en todas las rutas, pero gobierna inexorablemente en la que viaja hacia la Cuevita.


Tan sólo las denuncias presentadas por los choferes de esta ruta dan cuenta de al menos 20 asaltos en este año; sin embargo, existe una cifra negra que podría quintuplicar el número de robos cometidos a pasajeros ya que en la mayoría de los casos no se presenta denuncia.


La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (ENVIPE) 2016, revela que después de la extorsión, el asalto en transporte público es el delito con mayor incidencia cometido en Oaxaca.


Asaltos, el pan de cada día


Aquella mañana el Güero salió de su casa apurado. Habría que llegar a las seis de la mañana a la base para poner en ruta el autobús sobre el itinerario que corre de Avenida Ferrocarril hacia Cinco Señores. Con el pie en el acelerador hizo que el autobús bufara por lo bajo y emprendió la jornada que se extiende más de 12 horas.


Había transcurrido más de la mitad del día. A lo lejos dos personas le hicieron la parada. El autobús detuvo su marcha y de inmediato los hombres lo amagaron, de frente con un picahielos y por la espalda con una navaja. Inmovilizado por el filo de la muerte, dejó que los delincuentes tomaran el dinero de la marimba. Unos pocos segundos después la figura de un niño de aproximadamente ocho años abordó con una bolsa para meter el dinero y las pertenencias despojadas a los pasajeros.


A veces -explica el Güero quien lleva más de 15 años como chófer de autobús urbano- es mejor no poner resistencia, "pero depende de la situación, si vemos que es uno y le podemos dar la vuelta, pues nos defendemos, aunque a veces sea peor porque salen los derechos humanos a favor del delincuente. Y si lo dejamos vivo al ratero luego regresan a vengarse. En todos los casos salimos perdiendo".


- ¿Oiga Güero pero no han pedido operativos de vigilancia?


- Ya se han pedido, a nosotros como choferes no nos hacen caso pero las empresas han pedido la seguridad pero no la hay, no llega. Aunque uno quiera llamar después del asalto, no llegan- explica mientras el autobús avanza en coléricos vaivén provocados por los baches de la ciudad.




El 72.4 por ciento de la población se desplaza en transporte público; 39.9 por ciento lo hace en autobús.

 


Blanco de ataque


Sobre la ruta que corre al Rosario, el blanco de ataque de la delincuencia es la comunidad estudiantil. De acuerdo con testimonios de los usuarios del transporte público los asaltantes se suben como cualquier pasajero en las horas con menor aglomeración. Luego de seleccionar de manera rápida a sus víctimas se colocan en el asiento trasero a ellos para amenazarlos con armas punzocortantes.


Generalmente sus víctimas son aquellas que llevan audífonos o celulares a la vista, así como aquellas que viajan en la parte final del autobús.


Aunque hay quienes toman medidas preventivas para evitar ser víctimas de robo, muchas otras pasan por alto los riesgos que implica viajar en el autobús.


"Aquí se dan muchos asaltos sobre todo a los chamacos de secundaria y a las mujeres. Yo inclusive con mi hijo le recomiendo no venir usando los audífonos porque es ahí cuando se atascan. Esta zona y la que va hacia la Cuevita es muy peligrosa porque bajan los cholos a asaltar", expresa otro conductor de ruta.


A la ola de asaltos cometidos en el transporte público además de niños se han sumado mujeres. Los conductores han detectado que ellas operan en grupos de tres o cuatro personas en autobuses con aglomeración. En estos casos una de ellas es utilizada como "carnada". Ella se coloca cercana a su víctima hombre de tal manera que con el roce de su cuerpo distraiga al incauto.


En aquellos casos cuando la víctima se percata del asalto las mujeres finge ser acosadas por el hombre para recibir la ayuda de los pasajeros.


Lorena y Adriana, usuarias del transporte público aseguran que el incremento de asaltos en el transporte público las ha llevado a tomar medidas preventivas como evitar siempre que sea posible viajar sola, no ocupar los asientos alejados al chofer, evitar portar a la vista objetos de valor como celulares, relojes, aretes o cadenas, así como no ir distraídas durante el trayecto.




Ser precavido en el uso del celular en la calle puede hacer la diferencia

 


El mal necesario


El Estudio Usuarios del Transporte Público realizado por el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), aplicado en el país, precisa que el 72.4 por ciento de la población se desplaza en transporte público de los cuales el 39.9 por ciento lo hace en autobús.


El 40.8 por ciento lo ocupa para ir al trabajo, el 29 por ciento para hacer compras del hogar. 13.3 por ciento para ir a la escuela, el 3.9 por ciento para realizar actividades de entretenimiento, 2.8 por ciento para ir al médico, 1.5 por ciento otro, y 6.0 todas las anteriores.


A pesar de las constantes asaltos en autobuses urbanos, la ciudadanía percibe mayor seguridad en éstos que al viajar en taxi.


Delito sobre ruedas


77% de los oaxaqueños se siente inseguro


2 lugar robo en autotransporte en Oaxaca


67% se siente inseguro en el transporte público


30% dejó de tomar un taxi


23% subieron los delitos en 2014

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