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Pandemia "secó" balnearios en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

La pandemia representó una etapa de pérdida, en todos los sentidos, para comercios, negocios, turismo, servicios y para centros deportivos. Al ser considerados como un foco de riesgo debido a las congregaciones masivas de gente que se daban en lugares como canchas de futbol, gimnasios o escuelas acuáticas, la actividad tuvo que parar.


Fue en marzo cuando la pandemia por COVID-19 alcanzó a Oaxaca y todo se detuvo; la gente comenzó a confinarse en casa y a cambiar su rutina en el exterior por nuevas actividades al interior de su hogar. Esa medida representó un duro golpe a la economía.


Y aunque el riesgo de algún contagio sigue latente, ahora cualquier actividad se realiza bajo las condiciones que indica la nueva normalidad, por lo cual algunos centros deportivos han tenido que adecuarse y apegarse al uso obligatorio de gel antibacterial, a la desinfección de calzado y el uso de cubrebocas. 


Todo esto se vuelve más estricto si hablamos de un centro de enseñanza acuática, en donde además del considerable número de personas que acude a estos lugares, hay otros factores que podrían representar un mayor riesgo de contagio por COVID-19.


“Estuvimos cerrados tres meses, desde marzo cuando comenzó la pandemia. Luego reabrimos para desinfectar y ya en agosto retomamos otra vez pero con las restricciones. Ahora pues es menos la gente que recibimos porque además de la pandemia ya es fin de año, fechas bajas”, comentó la encargada de una escuela de natación ubicada en Santa Lucía del Camino.


Y es que a diferencia del futbol o el básquetbol, que se practican principalmente al aire libre, la natación es una disciplina que requiere de espacios cerrados o techados, para una mejor práctica por parte de los atletas. Ello conlleva a delimitar espacios y que haya un mayor contacto entre personas; en tiempos de pandemia, eso no es muy correcto. 


“Como que la misma gente todavía no tiene esa confianza de venir otra vez, de tomar clases o de regresar a los cursos. Aunque ya está todo seguro y desinfectado, el temor siempre va a estar”, mencionó la trabajadora del centro acuático.


Aunque no se hablan cantidades exactas, es claro que en estos inmuebles también se registraron pérdidas económicas con el cierre de las instalaciones y la no actividad al interior de ellas. Entre inscripciones, cancelación de eventos, suspensión de competiciones y fin de cursos, la generación de ingresos fue nula.


Adiós al verano


Los centros acuáticos son lugares buscados esencialmente en el verano, una vez que las clases en las escuelas han terminado y los padres desean que sus hijos permanezcan realizando una actividad productiva. La natación es sin duda la mejor opción, debido a los múltiples cursos que se ofrecen, sin embargo, en 2020 nada de eso fue posible. 


“Se cancelaron cursos de verano, obviamente pues eso representa no ingresar dinero porque nadie se inscribe. No hubo por tanto venta de material, de equipo y pues eso ya es perdido”, comentó la responsable, quien también mencionó que durante este receso de fin-inicio de ciclo escolar la pandemia ‘ahogó’ cualquier posibilidad de trabajar.


Ya con las opciones de verano perdidas en los centros acuáticos, el panorama, como en muchos otros sectores, luce poco alentador a 8 meses de distancia del inicio de la pandemia. Es casi fin de año, ‘fechas bajas’ y hay que tomar en cuenta que la gente no se siente segura en ningún lado con el coronavirus rondando por ahí.


“Te digo, estamos trabajando pero pues la verdad no sabemos hasta cuándo vaya a terminar esto. Por nuestra parte pues tenemos listas las instalaciones pero pues falta que la gente se anime, a ver si para el próximo año esto se compone”, concluyó la empleada del centro acuático. 

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