Aunque la reparación de calzado lleva alrededor de 30 años de ejercerse en El Feo Número, la pandemia llegó para poner a prueba a este negocio que, de no ser por el respaldo con el que cuenta y la amplia clientela que ostenta, se hubiera visto afectado debido a la baja en el flujo de trabajo.
En "La Chanclita", sucursal de este negocio en el Infonavit Primero de Mayo, don Flavio Suárez López, encargado del local, platicó con NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, sobre cómo se vivió el periodo crítico de la contingencia sanitaria que alcanzó a la entidad el pasado mes de marzo, cuando en Oaxaca se impusieron la cuarentena y el confinamiento.
“Pues sí, sí bajó bastante; como la mayoría de gente se guardó, entonces al no salir, al no ir a trabajar, nuestros clientes la mayoría son de oficina, que tienen que salir a trabajar, entonces necesitan reparación. Al no salir, pues ya no hubo reparación, entonces sí nos afectó”, contó el zapatero, que además atestiguó casos de negocios que cerraron a causa de la pandemia.
"Fueron días críticos"
“Ahí enfrente, donde está la tiendita, estaba un negocio de pollo; llegó el cuate este, le invirtió porque puso su anuncio, sus máquinas, dos, tres meses le fue bien y luego vino la pandemia y vio que no había venta. Mejor cerró”, contó don Flavio.
Y es que fueron tan profundos los estragos que dejó la pandemia por coronavirus (COVID-19) en Oaxaca, que incluso hoy en día todavía hay secuelas entre varios sectores de la sociedad, principalmente en el comercio, pues la falta de gente en la calle significó la debacle para muchos negocios.
“Algunos días sí, como dos meses sí fueron bien difíciles, lo que es abril y mayo, se cerraron algunos días que estuvieron críticos, además de los días que sugirió el gobernador, también se cerraron”, aseguró el trabajador, que además hizo hincapié en lo negativo del confinamiento.
“No había con quién presumir los zapatos, más que nada en el trabajo, porque las damas que van a oficina necesitan llevar bien arregladas sus zapatillas y toda la cosa, son nuestras clientas más frecuentes, pero ahora como no salieron, pues no había forma de obtener el trabajo, entonces se escaseó bastante”, mencionó.
En ese sentido, para evitar un incremento en el número de casos en los Valles Centrales, las autoridades implementaron diferentes estrategias que hicieron extensas a los negocios y en las cuales, por supuesto, participó "La Chanclita".
“Vinieron del municipio a decirnos que se tomaran las medidas, que se pusieran gel, el metro y medio de la sana distancia, incluso se aumentó este pedazo para la sana distancia, entonces sí se tomaron algunas medidas, las que nos pidieron”, precisó Suárez López.
Algunos sí, otros no
Durante esta pandemia fueron muchos los negocios que, desafortunadamente, tuvieron que cerrar debido a que no resistieron la falta de clientes, el descenso de su nivel de trabajo o porque fue imposible soportar el pago de una nómina. Como en todo, hubo algunos negocios que se beneficiaron de la situación, mientras que otros no tanto.
“A nosotros sí nos benefició en que la mayoría de gente ya no iba al Centro, entonces se vinieron acá a esta área. Sí llegaron muchos clientes nuevos que no venían, que no eran clientes frecuentes, que iban al Centro, pero ya por la contingencia sanitaria ya no iban, les daba miedo ir lejos y se quedaban acá, entonces nos llegaron muchos clientes nuevos”, narró don Flavio.
Incluso, recordó el zapatero, la zona en la que se ubican les favoreció para la captación de clientes, tal como sucedió hace unos cuantos años. “Llegaron muchos clientes nuevos debido a eso, a que ya no iban para el Centro. Nos pasó lo mismo en el 2006, del problema político, el problema magisterial; esa vez sí fue un beneficio que sí se notó, se dobleteó el trabajo digamos”, aseguró.
Ahora con esos recuerdos en el pasado y con los nuevos retos tras la pandemia como parte del futuro, don Flavio señala que el panorama es poco alentador y prefiere, antes de ser optimista, mirar las cosas con objetividad.
“Yo pienso que va a seguir igual, no creo que haya una mejoría, el otro año que viene pienso que va a estar igual, va a ser lo mismo, porque no es una cuestión de economía sino es una cuestión de salud; entonces la gente prefiere guardarse, no salir. Claro, sí hay trabajo, tampoco nos podemos quejar de que no hay, sí hay, hay para lo necesario”, concluyó.
