ZIMATLÁN DE ÁLVAREZ.- A casi nueve años, el ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz junto con el ex director de los Servicios de Salud de Oaxaca, Martín Vásquez Villanueva, colocaron en la localidad la primera piedra de un hospital materno infantil, pero nunca volvió para inaugurarlo.
Se pretendía que su capacidad fuera de seis camas y contara con área de hospitalización, consultorio de medicina preventiva, de salud mental, de estomatología, ginecología y ultrasonido, medicina general, trabajo social, rayos X móvil, así como laboratorio clínico.
La unidad hospitalaria, aseguraron en aquel momento, requería una inversión de 21.3 millones de pesos y estaría terminada a mediados de 2010, pero fue sólo eso, un anuncio. Todo quedó en obra negra.
¿QUÉ SE CONSTRUIRÍA?
Un Hospital Materno Infantil con capacidad para seis camas
CONTARÍA CON:
Área de hospitalización
Consultorio de medicina preventiva, de salud mental, de estomatología, ginecología y
ultrasonido
Medicina general
Trabajo social
Rayos X móvil
Laboratorio clínico
Contraste
Gehová Sánchez Cruz, representante sindical del centro de salud de este municipio de los Valles Centrales, tiene la certeza de que el hospital materno infantil sería un Centro de Salud con Servicios Ampliados (CESSA), pero nunca se dijo cuánto se invirtió ni qué avance se alcanzó.
"Desde el 2010 está abandonado, lo dejaron en obra negra"; se proyectó que tuviera al menos áreas de hospitalización, cirugía, ginecobstétricia y pediatría.
A unos pasos del predio, de lo que sería el hospital materno infantil, se encuentra el centro de salud, que atiende a toda la población y comunidades aledañas.
Ese centro, construído cuatro décadas atrás, presenta ya cuarteaduras y en tiempo de lluvias se filtra el agua, pero sobre todo es insuficiente para el personal y los servicios que ofrece.
"No hay medicamentos ni insumos, no tenemos consultorios suficientes, son sólo cuatro para 25 habitantes de Zimatlán. Si el hospital aledaño se llegara a terminar, sería muy útil para garantizar la salud a la población", insistió.
Una sala de expulsión y área de capacitación en el centro de salud de Zimatlán. FOTO: Mario Jiménez
Hacinamiento
La sala de espera está en el patio de afuera. Una vez adentro del centro, el servicio de somatometria funciona en un espacio reducido, todavía más, por cuatro escritorios.
A la izquierda, un pequeño cubículo se utiliza para la vacunación, contiguo a la farmacia. A la derecha las oficinas administrativas.
Parte del pasillo de los cuatro consultorios sirven como archivo clínico y bodega. Al fondo, un consultorio dental; para el de nutrición y psicología se tuvieron que habilitar dos sanitarios, la estrechez es evidente.
La modernización no ha alcanzado a este espacio, la sala de expulsión remonta décadas atrás y se utiliza al mismo tiempo como área de capacitación o enseñanza; una cama de expulsión, sillas apilables, una pantalla para protector y otros muebles comparten espacio.
Otra diminuta área contigua se utiliza para curación y de inmediato se llega a donde se empezó, el área de vacunación.
Cimientos de una obra que no se concluyó. FOTO: Mario Jiménez
Sin aval de ejidatarios
Entre la maleza, en un predio cercado con malla ciclón, una desgastada lona advierte que esta es propiedad ejidal.
En una plática informal, el presidente municipal, Javier César Barroso Sánchez, señaló que en su momento las autoridades que encabezó Felipe Florián Méndez, aportó lo que le correspondía, pero el Gobierno del Estado ya no.
El ex diputado federal y originario de esta población, Othón Cuevas, recuerda que iniciar la obra sin el consenso de los ejidatarios representó un problema posterior.
"Seguramente el terreno lo ofreció el municipio para que se hiciera la obra, sin reparar en que eran terrenos comunales, en si ese había sido un espacio donde se almacenaba maíz", dijo al ser consultado.
Esa falta de consulta coincidió con "una pésima planeación" de parte de las autoridades estatales en la ejecución de obras de salud:
"Se construyen hospitales para justificar obras, pero con una pésima planeación y sin suficiencia presupuestaria para sostenerlos", si se llegara a terminar "con qué doctores va a atender".
Esa carencia de planeación permite entender porqué "hay muchos elefantes blancos" en la infraestructura de salud, pero aquí ni a eso se llegó.
