CARACAS, Venezuela.- La oposición venezolana anunció que marchará por tres de las principales avenidas del este de Caracas pero hay dudas sobre si podrá lograr una contundente participación que le permita impulsar la realización este año del referendo revocatorio del mandato de Nicolás Maduro.
La marcha convocada para hoy jueves se produce en medio de una creciente incertidumbre ante las denuncias de las autoridades sobre supuestos planes violentos y los señalamientos de persecución de los opositores.
El oficialismo también convocó para el jueves a una movilización en la céntrica avenida Bolívar.
"Esta no es una marcha cualquiera", afirmó el secretario ejecutivo de la alianza opositora Jesús Torrealba. En diálogo con The Associated Press sostuvo que la manifestación marcará el "principio de un proceso de lucha persistente, escalonado" que tiene como objetivo la realización en el corto plazo de la consulta popular.
Al ser consultado sobre las proyecciones de asistencia a la llamada "Toma de Caracas" el dirigente indicó que "no estamos en las condiciones de país para decir cuántos asistirán" pero planteó que esperan lograr una de las "mayores concentraciones" de la historia política. Las tres avenidas donde se realizarán las movilizaciones tienen una capacidad para aglutinar cerca de un millón de personas, según estimaciones de la oposición.
Tras una larga travesía de casi una semana que implicó un recorrido de más de 600 kilómetros, que lo hicieron cruzando selvas a pie durante dos días, navegando en canoas por el río Orinoco, y atravesando carreteras en camiones y autobuses, cerca de centenar de indígenas de las etnias piaroa y jiwi del estado suroriental de Amazonas llegaron este miércoles a la capital para sumarse a la marcha opositora.
"Hicimos este largo camino para exigir que se nos respete y hacer valer nuestros derechos como nativos de Venezuela, los originarios, porque están atropellando nuestros derechos y estamos siendo marginados hoy en día por el gobierno", afirmó la indígena Orfilia Fernández, que pertenece a la etnia jiwi.
Ataviada con un vestido típico de color marrón claro, una pequeña corona adornada con semillas, y los pómulos pintados con figuras geométricas rojas que simbolizan la lucha, Fernández, de 39 años, sostuvo que decidió dejar a sus seis hijos y su pequeña comunidad en la selva del Amazonas para "luchar por un futuro mejor".
"Vine por los presos políticos a ver si los pueden liberar", dijo Miguelina Caballero, una indígena de la etnia piaroa, a través de un intérprete, al explicar que decidió venir a Caracas para protestar por la detención de Javier Infante, un miembro de su comunidad que fue apresado por las autoridades por supuestas irregularidades en las elecciones parlamentarias de diciembre pasado que llevaron al Tribunal Supremo de Justicia a suspender a los tres diputados que fueron electos en Amazonas.
