"Realizar una actividad a cambio de una remuneración económica no significa que tengas un trabajo digno, independientemente de que la cantidad que recibas te satisfaga. Hay aspectos elementales que tomar en cuenta para afirmar que los derechos laborales de una persona se están respetando, pero eso es lo último en lo que piensa un ciudadano cuando tiene el dinero en sus manos", lamenta el maestro en derecho laboral, Eligio Sosa Flores, en entrevista para NOTICIAS.
En Oaxaca hay 1 millón 652 mil 697 personas con trabajo. Empero, el 80.1 por ciento lo hace de manera informal. Es decir, de este universo, solamente 330 mil 539 oaxaqueños firmaron un contrato cuando comenzaron a laborar y, en teoría, tienen garantizado su día de descanso, prima vacacional, aguinaldo, reparto de utilidades y están dados de alta en seguridad social.
"El firmar un contrato, individual o colectivo, es el primer elemento para hablar de la existencia de una relación laboral. Pero ocurren dos eventualidades aquí: aún con contrato, el empleador puede cometer una violación a los derechos laborales que se desprenden de este documento y, aún sin contrato, los derechos laborales pueden hacerse exigibles"
El abismo laboral
En promedio, 4 mil 581 oaxaqueños perdieron su empleo por mes durante el primer trimestre del 2018. En marzo, 800 dejaron de contar con seguridad social, aguinaldo y demás prestaciones laborales.
Sofía es una joven de 27 años. Trabaja en un negocio particular del centro capitalino. No es su primer empleo, comenzó laborando en una tienda departamental ubicada en la colonia Reforma.
"A que me paguen un salario y a que me den vacaciones", responde cuándo se le pregunta cuáles son sus derechos como trabajadora.
"Tienes derecho a tener un día de descanso y a una semana de vacaciones", opinó Enrique Velasco, de 33 años de edad.
Alejandra tiene 36 años, trabaja de la 8 horas a las 20 horas. Cuenta con 40 minutos para comer. Y forma parte de los 146 mil 561 oaxaqueños que reciben 2 salarios mínimos diarios.
"Flexible" jornada laboral
"Eso de trabajar 8 horas diarias en la mayoría de los trabajos no se respeta, yo lo veo normal. En mi anterior trabajo estaba 9 horas y si me quedaba una más me pagaban algo extra".
Ese "algo extra" que Alejandra cobraba no representaba ni el doble, ni mucho menos el triple de salarios que por ley debieron haberle pagado. Pero no es un tema que sea relevante para ella.
"¿Para qué vas a pelear con los dueños? Una vez que me retrasaron mi pago fui y les reclamé, al final me hicieron esperar el tiempo que quisieron para pagarme, ya días después fue que renuncié."
Como finiquito le otorgaron 1 mil 600 pesos. Alejandra ignoraba que este derecho debió abarcar, por lo menos, lo proporcional a su aguinaldo, vacaciones y prima vacacional.
"La gente sólo quiere ver su paga y los empleadores lo saben. Lamentablemente los niveles de educación en Oaxaca son muy bajos y los índices de pobreza muy altos. De ahí que las personas se conformen con desempeñar una actividad a cambio de una paga precaria y de tiempos muy extendidos. No les interesa tampoco ir más allá. El hecho de que conozcan sus derechos tampoco significa que puedan hacerlos una realidad y eso lo saben", menciona Sosa Flores.
Costosa y laberíntica justicia laboral
Y es que refiere que la justicia en la entidad, ya sea en materia laboral, penal, fiscal, o familiar, es costosa y burocrática.
"Tenemos uno de los sistemas más lentos y corruptos del país. Un procedimiento ante la Junta de Conciliación y Arbitraje puede demorar más de un año. ¿Se puede ganar? Claro que se puede. Y el trabajador resulta favorecido porque se hace justicia. Pero comúnmente, quienes inician un procedimiento son personas que no tienen una gran necesidad de estar laborando", explica.
Señala que las empresas suelen ser las que más violan los derechos laborales del oaxaqueño.
Complicidad oficial
"Oaxaca es tierra fértil para la violación de derechos laborales, que son derechos humanos. El Estado impone una protección feroz. Permite que lleguen empresas a otorgar trabajo y no garanticen los derechos de los ciudadanos, principalmente, la seguridad social."
Pese a todo, explica el jurista, es necesaria la voluntad del trabajador para hacer una realidad la justicia social en la entidad.
"Deben interesarse por conocer sus derechos y hacerlos exigibles, porque lo son. No dejarse. No tener un contrato es una violación a los derechos humanos; no recibir un salario justo por horas extraordinarias es violación a los derechos humanos; no tener un día de descanso es violación a los derechos humanos. Pero si no se actúa jurídicamente, no sirve de nada estar conscientes de que estamos siendo víctimas de estos atropellos", concluyó.
