Aunque la ciudad de Oaxaca de Juárez tiene hoy un esbozo anárquico y sin control, en otro tiempo fue una de las ciudades de mejor trazo del Virreinato de la Nueva España, producto de la planeación de Juan Peláez de Berrio, Teniente del Capitán General y Primer Alcalde Mayor de la Villa de Antequera de Guaxaca, por Cédula Real del Rey Carlos V.
En aquella época, siglo 16, todas sus calles tenían 90 metros de longitud y sus límites eran: al oriente el río Jalatlaco, al poniente la Raya del Marquezado; al norte los terrenos donde tiempo después se construiría el templo y convento de Santo Domingo de Guzmán; y al sur el palacio y plaza de Hernán Cortés, ubicado en las márgenes del Río Atoyac.
Las primeras fundaciones
Datos históricos señalan que la primera fundación de Oaxaca ocurrió en 1486, con la instalación de un destacamento de soldados aztecas, nombrado Huaxyacac -que significa, en náhuatl, “en la loma de los huajes”- el cual, Ahuiltzotl, Emperador de México, mandó poner en las márgenes del Atoyac, para controlar y vigilar al rey zapoteca Cosijoeza, soberano de Zaachila.
En el libro “Las Calles de Oaxaca”, editado por la administración municipal en 2004, se apunta que la segunda fundación de Oaxaca, como “Huaxyacac”, tuvo lugar el 25 de diciembre de 1521, cuando el grupo de expedición español, enviado por Hernán Cortés, ocupó los terrenos del entonces Barrio de Santa Anita, situado en el margen derecho del río Atoyac y sobre la falda septentrional de Monte Albán.
En ese sitio, debajo de la punta de un árbol se celebró la primera misa, a cargo del padre capellán Don Juan Díaz, para los soldados que acompañaban la expedición.
La tercera fundación de lo que hoy conocemos como la ciudad de Oaxaca tuvo lugar el 14 de septiembre de 1526, cuando el Rey Carlos V de España, decreta mediante Cédula Real, la fundación de Huaxyacac, como Villa; sin embargo, esta no llegó a tener efecto, ya que antes de ser recibida, Cortés mandó a desaprobarla.
En el siglo 16 inició el trazo de una de las ciudades más bellas de la Nueva España, la Villa de Antequera
La Villa de Antequera
El 13 de julio de 1529 se funda por cuarta ocasión el vecindario con el nombre de Villa de Antequera de Guaxaca, ante la fe del escribano de Su Majestad, el Rey Carlos V y Juan Peláez de Berrio, es nombrado primer Alcalde Mayor y Teniente de Capitán General de la Villa.
Hasta 1529, de acuerdo con los mapas de calles en el libro “Oaxaca en el Centenario de la Independencia Nacional”, escrito por Andrés Portillo, se refiere que “en el trazado original de la ciudad no existían cabeceras en las calles, todas eran de la misma longitud – 90 metros- y formaban una retícula perfecta”.
El 25 de abril de 1532, la Villa de Antequera fue elevada a rango de ciudad mediante Cédula Real, otorgada por el Rey Carlos V de España, acto que dio paso a la ciudad que trascendió las márgenes del río Atoyac.
El arquitecto Fernando Sánchez Armengol, en su ensayo Comentarios acerca de la Fundación de la Villa de Antequera del Valle de Guaxaca consideraciones críticas, señala que tradicionalmente ha persistido la idea que para el “trazo” de la ciudad se partió de la elección de terrenos deshabitados; según Manuel Toussaint, se habrían elegido “un punto equidistante de los dos ríos que cruzan el valle: el Atoyac y Jalatlaco en sus convexidades más cercanas, y allí limita la plaza de forma cuadrada.(…) no hay cabeceras, las calles son todas de la misma longitud, y tenemos el perfecto damero”.
A partir de la plaza, se habrían ubicado la iglesia, el cabildo y los solares para los primeros pobladores.
Instrucciones precisas
Las instrucciones que recibió Peláez de Berrio de la Audiencia de México eran precisas, debía fundar una villa en la provincia de Guaxaca, en el camino que conducía a Guatemala “…por ser la parte de más población y rica que hay en todo el camino, la qual se llamase villa de antequera e de proveer para ella un juez de residencia capitán y alcalde mayor que tuviese en paz e justizia a los vecinos de la dicha villa provincia (…).”
Para esto, debía encontrar el sitio más apropiado en función del asoleamiento, los vientos, ríos y montañas; además, le recomendaron efectuar el trazo de la villa“(…) con mucha horden y concierto las calles señalando primeramente solares para la yglesia y hospital e casas de cabildo y la vuestra y la de todos los otros vezinos que llevaiz (…)”.
La ciudad fue creciendo y el trazo se fue ampliando
Cuando arribó a Antequera el primer Alcalde Mayor, 1526, el poblado debió contar con una incipiente distribución urbana establecida y entre otras edificaciones menores, la primitiva versión del templo de Santa Catalina, hoy de San Juan de Dios. Al norte de este templo, la plaza de Santa Catalina y al oriente de ésta última, las casas del Marqués.
Los dos solares otorgados al Licenciado Delgadillo, oidor de la audiencia y hermano de Peláez, se ubicaban “junto a la plaza de esta villa, a la parte del poniente que lindan por la una parte con la dicha plaza y por la otra parte con la calle de Tuotlin”.
Los solares asignados al propio Peláez se describen como: “dos solares en cuadra del Sr. Licenciado Delgadillo que han por linderos de la una parte con solares del dicho Sr. Ldo. Delgadillo y por otra parte la plaza de esta villa y la calle de México”. En el contexto actual, estas calles corresponden a 20 de Noviembre e Hidalgo.
El monasterio de Santo Domingo
En actas de la misma fecha, durante la repartición de los solares, se señala: “entre los cuales dieron y señalaron al Monasterio del Señor Santo Domingo de la misma dicha Villa, para que en ellos se haga el dicho Monasterio, doce solares a la larga que comienzan desde una calle donde está el solar de Christóval de Barrios y por la otra parte linda con la calle de Tehuantepeque e con dos calles que atraviezan por los dichos solares y van a dar a otras dos calles principales”.
El historiador Manuel Esparza creía que la calle de Tehuantepeque era la actual de Independencia. Sin embargo, Sánchez Armengol señala que si nos detenemos a analizar el texto, podemos dar otra interpretación a la ubicación real de las calles y el predio. Los solares comenzaban, a la larga, en una calle donde está el solar de Christóval de Barrios, y terminaban en la calle de Tehuantepeque.
La calle de inicio, debió ser la actual primera de Armenta y López. La deTehuantepeque, en el tramo largo de los solares, la que hoy conocemos como primera calle de Melchor Ocampo. Las dos calles que atraviezan por los dichos solares y van a dar a otras dos calles principales debieron ser las desaparecidas actualmente frente a la fachada principal del templo, las que de norte a sur dividían en dos la actual manzana.
La calle de Fiallo, entre Independencia e Hidalgo, se abrió hasta el siglo 19, por lo que los solares abarcaron lo que en la actualidad es una manzana y media.
Subraya que el trazo de la ciudad partió de la plaza de Santa Catalina, ya existente al momento del arribo del Alcalde Mayor. Por ubicarse ésta en terrenos de Cortés, se trasladó el sitio de la nueva Plaza Mayor hacia el norte, en donde sería posible dar cabida, según lo instruido, a la iglesia y a las casas del cabildo.
