A un mes de concluir las administraciones municipales, conductores y vecinos de diversas comunidades de la zona metropolitana perdieron la esperanza de que las autoridades atiendan la añeja demanda de reencarpetar sus calles y avenidas.
Accidentes al por mayor
Las trampas mortales en que se convierten hoyos, topes, alcantarillas, coladeras y zanjas que afectan la carpeta asfáltica es un tema en el que poco se interesaron los presidentes municipales, a pesar de que han sido fuertemente criticados en los distintos medios de comunicación y en las redes sociales.
La justificación permanente fue la falta de recursos y la responsabilidad de las áreas encargadas del Gobierno Estatal, el caso es que dos años se perdieron en el intento de los ciudadanos por exigir respuestas a esa petición.
Severo García Bernal, vecino de Santa María Atzompa, recorre en moto diariamente el tramo hacia su comunidad, cada vez que sale de casa, pide a Dios no caer en un bache.
“Muchos quizá no lo sepan, pero en esta ruta hay muchos accidentes provocados por ese tipo de hundimientos que tiene la carretera; incluso, hace no más de dos meses un vecino se mató cerca de Plaza Bella a consecuencia de la combinación entre la velocidad y una zanja”, dijo García Bernal.
Añadió que ninguna autoridad ha puesto de su parte para corregir las deficiencias de la carpeta asfáltica, mucho menos para impedir circular a altas velocidades y procurar el alumbrado de la zona.
“Yo no manejo a altas velocidades, aún así, por la noche uno viene a un ritmo y, si no nos aprendemos el camino de memoria, en cualquier momento aparece un agujero o una zanja como las que acostumbra a dejar los trabajos de SAPAO y adiós vida”, expuso.
Una avenida a calle en estas condiciones podría ocasionar que los vehículos o motos derrapen. FOTO: Román Carlos Velasco
Topes mal levantados
¡Otro poquito y son cerros!, expresó Guillermo Antúnez al referirse a los topes que colocaron en el tramo carretero que separa al Puente Tecnológico y Plaza Bella, los cuales, además de altos no se distinguen.
Guillermo, que tiene un pequeño local frente a uno de esos obstáculos que deberían servir para la disminución de velocidades, asegura que todos los días hay por lo menos un pequeño percance; lo peor dice, es que ninguna autoridad estatal o municipal de San Jacinto Amilpas o Oaxaca de Juárez hacen algo por pintarlos para que se distingan.
“De por sí la gente no sabe manejar, con facilidad se distraen con el celular o vienen pensando en la inmortalidad del cangrejo, luego este monumento al tope no se nota y pues eso provoca que los vehículos choquen, eso sin contar como se raspan los carros bajos ”, señaló.
Rejillas de desagüe y coladeras mortales
Alicia utiliza por lo menos tres veces al día el servicio de mototaxis para llevar y recoger de la escuela a sus pequeños, siempre paga de más con tal de que el conductor no pase por la Avenida la Paz, donde las rejillas de desagüe pluvial son verdaderas trampas mortíferas.
Y sí, a simple vista, se nota el desgaste de las mismas, la posibilidad de que cualquiera de ellas se desprenda no está lejana, incluso la llanta frontal de los mototaxis de pronto se atora en algunas de las canaletas.
“Mi vida y la de mis hijos no tienen precio, prefiero gastar un poco más porque esperar que las arreglen es más desgastante. Candidatos y presidentes van y vienen y nunca lo resuelven, terminan echándole la bolita al estado y este a los municipios, total que es un cuento de nunca acabar”, comentó.
Ciclistas, motociclistas y hasta peatones suelen ser víctimas de los defectos de calles y avenidas. Montones de tierra, coladeras, socavones, levantamiento o destrozo del material con que se cubren las calles y hundimientos, están a la orden del día en todas partes.
Jorge Benítez y Martha, su esposa, dan testimonio de cómo el “cajete” que dejan a las coladeras representa peligro para los transeúntes.
“Aquí nada más en la esquina de Independencia y Cinco de Mayo, si te descuidas al pasar la calle, mínimo te tuerces un pie, ya nos tocó ver cómo caía una persona de la tercera edad porque se rompió la piedra del piso, lo malo es que las curaciones no las paga el gobierno que es responsable de las malas condiciones de las aceras”, manifestaron.
Puntualizaron que ya ni siquiera tienen esperanza de que mejoren las condiciones de las calles, pues con la llegada de los nuevos gobiernos deberán esperar a que definan sus prioridades,
