Con angustia, desesperación y el miedo de perder a su hija o hijo porque el tratamiento contra el cáncer se interrumpe por falta de medicamento en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña Doctor Guillermo Zárate Mijangos, un grupo de madres y padres recurrieron a la protesta para demandar atención de las autoridades.
Ayer, después de las 8:00 de la mañana interrumpieron la circulación vial en la carretera federal 175, a la altura del entronque que conduce al aeropuerto internacional Benito Juárez que se ubica en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán.
“No venimos a pelear o a dejar en mal a nadie, solo a pedir que agarren el caso con seriedad y nos empiecen a apoyar con los tratamientos para que nuestros hijos no tengan recaída”, afirmó Ixchel Herrera.
Como madre de Ana, una niña de 8 años que desde hace año y medio trata de superar el cáncer, sabe bien que el Hospital sobrevive con donaciones de fundaciones.
Cuando el medicamento falta, “entramos en una angustia, en desesperación o miedo de perder a nuestros hijos”, sobre todo porque su economía “va al día”, está devastada por deudas o han vendido las pocas cosas que poseen “porque los medicamentos que tenemos que conseguir son caros”.
Que en Huajuapan de León no exista un hospital donde Ana pueda recibir su tratamiento oncológico hace que Ixchel se mude por temporadas cerca del hospital e incluso pida ayuda de su mamá Estela para que pudiera ayudarle a cuidar un poquito a su hija, en un intento de encontrar trabajo.
Las carencias y dificultades que enfrentan las familias con un niño o niña con cáncer son muy similares, pero con sus particularidades, como Gil Carmona de Santos Reyes Nopala, cuyo hijo Kevin de 15 años enfrenta leucemia linfoblástica aguda desde el 27 de enero de este año, pero también una bacteria en su pulmón que le hace requerir voriconazol, un medicamento que cuesta 12 mil 911 pesos
“Solo nos han dado 4 cajas y media, la última vez que tuvo cita con el infectólogo nos dijo que lo va a necesitar tomar un año o tres años”, expresa con preocupación.
No viajó desde la región de la Costa para protestar, sino coincidió que lleva días en el hospital para el tratamiento de quimioterapia y no se quiso quedar sin expresar la impotencia de sentir que las autoridades no tienen el interés de prevenir defunciones de niñas, niños o adolescentes que viven con cáncer.
Lizeth Reyes Hernández también llegó a protestar, pero con su hija Taemis de cuatro años de edad, quien hace año y medio comenzó con su tratamiento. Desde el pasado 30 de octubre vino de San Juan Bautista Tuxtepec al hospital y de nuevo se encontró con la necesidad de costear o conseguir medicamentos para que su hija no recaiga.
Desde esa fecha también llegó Inés Ambrosio Ambrosio de Santa María Tonameca para que su hijo Hugo, de nueve años, pueda continuar con su tratamiento.
Si vender tamales o aguas de sabor apenas le permite juntar para el pasaje, no podría juntar para los medicamentos que en el Hospital de la Niñez escasean.
Elena García, cuyo hijo Alexis vive a sus cuatro años con cáncer, ha participado en reuniones con autoridades estatales y el gobierno Federal. Incluso ha encarado al gobernador Alejandro Murat para hacer la situación.
“Cuando vino al Hospital a inaugurar el área de infectología dijo que iba a llegar un trailer con medicamento”, pero nada.
