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Monte Albán: agua sucia y escasa que brota de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Una montaña de trastes sucios están acumulados. No han sido lavados porque el agua que llegó del grifo aún está “revoloteada con tierra; si usted viera que parece que sale chocolate de la llave”, expresa Soledad para dibujar la imagen del agua sucia que recibe a través de la red.


Establecida en la parte alta de la colonia Monte Albán, la casa de Soledad, quien llegó a vivir en la zona hace más de dos décadas, es una de las tantas que a pesar de contar con sistema de distribución a través de tubería, no recibe la cantidad y calidad que a sus habitantes les permita realizar las labores básicas de higiene como ducharse, lavar los trastes, la ropa y mantener limpio el excusado.
 


Agua turbia


La distribución hacia esa parte de la capital, demarcada dentro del cinturón de pobreza urbana, se realiza cada ocho días entre 45 minutos a una hora máximo. El tiempo y la cantidad que destina el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO), con dificultades logra llenar dos tambos que juntos no representan ni 500 litros.


 



La colonia Monte Albán está ubicada dentro del cinturón de miseria de la capital. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 


La cantidad, explica Soledad, no es lo más grave que enfrentan, sino lo turbio del agua. Sólo les sirve para lavar ropa de color, siempre y cuando se deje reposar por dos días para que la tierra se asiente.


Aunque el agua que reciben pasa por un proceso de potabilización en las plantas de SAPAO, ésta se contamina durante su distribución a los hogares, ya que el tanque en el que es descarga el agua a través de pipas, está azolvado.


"Llega muy sucia el agua, no la podemos usar para bañarnos, no podemos usarla para lavar trastes, llega muy sucia. Antes de usarla tenemos que colarla para que se limpie un poco, pero si la viera que da lástima", dicen los vecinos.


-Entonces, ¿cómo realizan sus labores diarias?


-Fíjese que tenemos que comprar agua de pipa. Un tinaco de mil 100 litros aquí nos cuesta 120, pero cuando empieza a escasear más, llega hasta 150 y en la zona más alta es más caro todavía. La sufrimos, no se crea. Voy tasando.


-¿Y qué hacen con el agua que les llega sucia?


-Pues la vamos dejando que se asiente, para lavar aunque sea la ropa de color.
 


Doble gasto


Aún con las penurias, el recibo de agua llega puntual cada bimestre con un cobro entre 180 y 210 pesos. “Haya o no haya agua hay que pagar y pues, ni modos”, señala don Jorge, yerno de Soledad.


 



Doña Soledad tiene que colar el agua de la llave para limpiarla un poco. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 


Para las familias, tener acceso al vital líquido representa un doble gasto. Si se hacen cuentas, bimestralmente desembolsan entre 800 y mil pesos, tanto por el servicio entubado como por la compra de pipa.


El gasto es significativo, ya que las familias que habitan en la colonia Monte Albán viven en pobreza. Un diagnóstico realizado por la Conapo sobre la capital del estado y su zona conurbada, indica que en estas zonas, una de los principales problemáticas es la falta de agua, lo cual afecta la sostenibilidad de estos asentamientos humanos.


“Cuando se niega a los ciudadanos el acceso a servicios sociales de infraestructura básica, se considera una violación del gobierno al derecho humano".


De acuerdo con datos, al 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de las 69 mil 266 viviendas que hay en la capital, 17 mil 364 no cuentan con agua entubada, es decir, el 25 por ciento; pero existe otro porcentaje que a pesar de estar conectado a la red de agua potable, recibe el vital líquido de manera irregular y sin la calidad necesaria para su uso humano.


 


Entre protestas y reclamos


La mañana del 2015, don Reynaldo agarró camino hacia Sapao junto con otro grupo de habitantes, para protestar por la falta de suministro. Llevaban un mes sin el servicio, así que en una acción desesperada retuvieron tres camiones urbanos y bloquearon la calle Crespo, además de tomar las oficinas de la dependencia.


 



Don Reynaldo muestra una de las reparaciones que hizo Sapao en una fuga de agua potable. Cascajo y basura protegen la tubería. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 


De aquella manera lograron atención pero temporalmente, afirma Reynaldo. Llegado los meses de abril y mayo, cuando el estiaje se encuentra en su nivel más crítico, el agua puede llegar a escasear más de 15 días. “Así vivimos, un rato nos aguantamos, no decimos nada; pero a veces es necesario gritar para que nos volteen a ver”, indica.

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