El próximo 27 de mayo se cumple un año del incendio que consumió el patrimonio de más de 150 locatarios de la zona de artesanías del Mercado de Abasto, en la capital oaxaqueña; y desde entonces han tenido que enfrentarse a distintos obstáculos como el recuperar su mercancía, obtener créditos, actualizar sus papeles y obtener un espacio para vender mientras se reconstruye la zona.
Uno de estos casos es el de don Felipe, quien comparte que el local con el que cuenta era de otro concesionario, por lo que actualmente ha tratado de regularizarse, pero debido a los trámites ha sido difícil.
Señala que su principal preocupación es que al término de la construcción de los locales, no pueda recuperar el suyo, ya que ha escuchado rumores que eso podía pasar.
Agrega que en esa misma situación se encuentran otros cinco de sus compañeros locatarios, quienes afirman que es más complicada su situación, debido a que no pertenecen a ninguna organización de comerciantes.
Don Felipe resalta que incluso tiene compañeros locatarios que perdieron sus papeles el día del incendio, por lo que ha sido más complicado este año, pues no pueden comprobar que son locatarios.
En consecuencia, no han podido ser beneficiados con algunos apoyos que han dado el municipio capitalino y el gobierno del estado, pues los papeles de pertenencia es lo primero que les han solicitado.
Pocos cambian de lugar
A pesar de que fueron más de 150 los afectados por el incendio, no todos han regresado a laborar en los espacios que se les han ofrecido, debido a que temen no tener ventas y les falta dinero para proteger su espacio.
Hilda Pérez, comerciante de canastos, relata que en agosto del año pasado se reubicaron en la misma zona en la que ocurrió el siniestro, pero tuvieron que adecuar los espacios con láminas y maderas para tener locales temporales.
Ahí permanecieron hasta marzo de 2021, cuando se anunció la reconstrucción de la zona afectada, por lo que actualmente se ubican en una calle paralela al Periférico, cerca del puente amarillo; no obstante, sólo 80 comerciantes están ahí laborando.
“Muchos no tienen dinero para comprar los materiales para hacer los locales, ni tienen a la persona que se los haga, por eso decidieron no instalarse, pues también tienen miedo de dejar sus cosas”, abunda.
Por ello, se instalaron personas que ya tenían previamente sus locales hechos y pudieron trasladarlos a esta calle que se ha convertido en un pasillo de artesanías, venta de ropa, entre otros productos.
“Aquí estamos vendiendo de todo; no estamos clasificados como donde es nuestro lugar y básicamente estamos como al principio que se creó esa zona; tenemos que empezar de cero”, relata.
Mejoran ventas
Don Josué, quien también vende canastos, afirma que en ese espacio están vendiendo un poco más de lo que estaban acostumbrados, gracias a la ubicación que actualmente tienen.
“Se vende poco, pero es diario”, afirma.
Aunque era una zona en la que circulaban taxis foráneos, se ha convertido en el espacio en el que estarán por alrededor de seis meses, hasta que se termine la reconstrucción del lugar en el que han vendido por más de 20 años.
“Estamos esperando que nos digan que ya podemos regresar, pero ahorita creo que nos ubicaron en un buen espacio donde nos ve la gente, nos encuentra rápido y al comprar, ayuda a que nosotros y nuestros productores nos recuperemos”, afirma.
Los locatarios afirman que no importa la espera, pero quieren que al regreso a la zona, tengan mejores condiciones para trabajar y tener sus espacios, además de que no vuelva a ocurrir un evento semejante.
“Ya casi es un año y han pasado muchas cosas, pero ahorita sólo queremos que ya estén listos nuestros lugares y comenzar desde cero”, declaran los comerciantes.




