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"Me gusta trabajar honradamente", Pablo González describe su rutina como vendedor de muebles

Foto(s): Cortesía
Alexei García

“Pues sí, se cansa uno, pero a mi me gusta trabajar honradamente y ganarme el dinero con mi sudor". Se llama Pablo González, jamás fue a la escuela, ni siquiera al kinder. Nació en Ciudad Mendoza, Veracruz, pero reside actualmente en los Valles Centrales de Oaxaca. Su herramienta de trabajo: un diablito, su producto: muebles de madera; su trabajo: vender.


Su historia es como la de millones de mexicanos, de padres humildes que apenas tenían para comer y que trabajaban en el campo. A los 10 años comenzó a laborar, pero a pesar de lo difícil que ha sido su vida, no pierde la sonrisa y principalmente, el entusiasmo. 



"Pues ahorita traigo poco, pero yo siempre me cargo más de 100 kilos; traigo nueve piezas cargando en el diablito". Sus manos y su espalda ya están acostumbradas a "jalar", pero eso no significa que no sienta dolor. Cuando le toca una subida, pierde la respiración por instantes. “Se siente la subida, le digo, pero pues no me rajo, ahí estamos echándole ganas". 


Su vida, un eterno caminar


Pablo González ha sido un migrante, caminar es su constante. Ha trabajado en el Estado de México, específicamente en San Cristóbal Ecatepec; Veracruz; Villahermosa, Tabasco; Celaya, Guanajuato; y ahora la ciudad de Oaxaca de Juárez. Pareciera que su destino es transitar, de un lugar a otro, todo para obtener el sustento de su familia. 



Tiene cuatro hijos, tres niñas y un varón. Junto con su esposa, que se dedica a las labores del hogar, han enfrentado las condiciones económicas adversas para quienes no cuentan con estudios, pero jamás pierden la esperanza. 


“Quisiera que ellos no sufrieran, que tuvieran algún trabajo más, o sea donde ganen mejor que yo, porque la verdad aquí sí se sufre", esboza un sonrisa. Platica sobre los días lluviosos, debe salir a trabajar, de lo contrario no hay recursos, no hay comida. 


“Cuando nos agarra la lluvia, o tenemos que estar por ahí parados en la lluvia, se maltratan (los muebles), si se moja se hace feo y pues tratamos que no se moje, ahí llevo mis plásticos y ya tapo, igual ahí me meto abajo del diablito y ahí estoy hasta que pasa el agua"; pero tampoco un día templado es garantía.


Jornada laboral que no garantiza ingresos 


Puede empezar desde las siete de la mañana y terminar su jornada hasta las nueve de la noche, pero eso no le garantiza la venta de algún mueble.


“De hecho yo ahorita llevó tres días sin vender… no me rajo, porque hay otros trabajos más fáciles, pero pues la verdad yo no, a mí me gusta chingarle, con mi sudor y ganarme un centavo honestamente, honradamente".



Cuando Pablo González tiene un buen día gana de 200 a 300 pesos, pero cuando le va mal gana de 50 a 70 pesos. Existen dos tipos de vendedores de muebles de madera en las calles, aquellos que tienen su negocio propio y se dedican a promocionarlos en las calles, y los que únicamente venden la mercancía, no se les paga el día, obtienen una comisión por las ventas. 


 El recorrido de Pablo González 


Su camino comienza en San Martín, toma el diablito cargado de muebles y llega hasta la colonia Reforma, Volcanes, Donají e incluso San Luis Beltrán. El camino de ida es el más difícil, pues es de subida; el regreso para Pablo González es más tranquilo.



Al comentar sobre sus comidas, indica que su patrón le da el desayuno, pero en la tarde sólo puede comprar un pan y en caso de tener dinero, una torta, “para aguantar el hambre, nada más para aguantar porque no podemos comer más".


La pandemia, un duro golpe a sus ingresos


Sobre las consecuencias de la pandemia de COVID-19 en su trabajo, indica que antes de la propagación del SARS-CoV-2, le iba mejor, pues vendía "otro poquito". Esta etapa de emergencia sanitaria “sí nos ha afectado bastante, a veces vendemos una pieza, a veces nada, a veces tres días no vendemos, hasta cinco días no vendemos nada“. 


Calcula que en Oaxaca hay 150 personas que se dedican a vender muebles en las calles. “Hay ando y cualquier cosa que quieran, un mueble, estoy para servirles, igual hacemos sobre pedido, sobre medida. Mi número 951-1511-493", finaliza. Retoma su diablito y prosigue su trayecto, sin perder los ánimos y con una sonrisa en el rostro bajo el sol del mediodía.


 


El oficio


100


Kilos o más lleva cargando en su diablito 


10 


Años tenía cuando comenzó a trabajar


$200-$300


Gana en un buen día


$50- $70


Gana en un mal día


7:00 am a 9:00 pm


Es su jornada laboral 


 


“Pues sí se cansa uno, pero a mi me gusta trabajar honradamente, honradamente y ganarme el dinero, pero con mi sudor".


Pablo González, vendedor ambulante de muebles



 


“Se siente la subida, le digo, pero pues no me rajo, ahí le estamos echándole ganas".


Pablo González, vendedor ambulante de muebles.



 


“Hay ando y cualquier cosa que quieran, un mueble, estoy para servirles, igual hacemos sobre pedido, sobre medida. Mi número 951-1511-493".


Pablo González, vendedor ambulante de muebles.


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