Los profesores dijeron que 30 mil, otras fuentes elevaron la cifra a 100 mil, lo cierto es que la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) volvió a convocar a sus agremiados y marchó con el apoyo de la gente y de organizaciones sociales.
Ya van 10 marchas y contando y la “resistencia” cumple 31 días de movilizaciones, que iniciaron el 15 de mayo, fecha pactada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación para iniciar “la huelga nacional”.
Es 14 de junio del 2016 y se conmemoran diez años del fallido desalojo perpetrado por las fuerzas estatales, durante el sexenio de Ulises Ruiz Ortiz, hoy hay un gobierno de alternancia, pero la protesta sigue.
Los ríos de gente no los encabeza su Secretario General, ni de organización -Rubén Núñez Ginez y Francisco Villalobos Ricárdez- ambos detenidos por la Procuraduría General de la República y recluidos en penales de alta seguridad. Se ha roto el protocolo. Los sustituyen
Lilia Ortiz, representante de Valles Centrales y Adrián García de la Mixteca.
La ruta es del monumento a Juárez en San Sebastián Tutla sobre la carretera federal 190, con rumbo al zócalo de Oaxaca, pero antes, la primer parada es afuera de las instalaciones del IEEPO.
En el mitin los docentes exigen “libertad a los presos políticos -incluido sus líderes-, alto al hostigamiento, que no se aplique la reforma educativa y una mesa de diálogo con el gobierno federal.
Diez minutos dura la denuncia, la marcha continua su recorrido, los profesores acordonan el perímetro, pues hay rumores que los “infiltrados” rondan para hacer desmanes o fichar a los “compas”, señalan.
En la avanzada, “los camaradas de la comisión de seguridad” con diestra habilidad van desviando el tráfico y allanando las calles para que el nutrido contingente se enfile al zócalo.
Una banda de viento toca el “himno venceremos”, mientras metros atrás la banda de guerra “Olimpia”, ordenada y con gallardía militarizada desfila entonando notas del himno nacional, los cohetes se lanzan al aire, quiere ser muestra de que la sección 22 resiste.
Pero esta marcha no es sólo de profesores también hay padres de familia, estudiantes, miembros de organizaciones sociales, colectivos y “el pueblo organizado”, se escucha en el perifoneo de uno de los vehículos que se mezclan entre el multitudinario contingente.
“El Santo Niño APPO” y la Virgen de la Barricada vuelven aparecer, son el estandarte religioso que representa el conflicto social-magisterial del 2006, los docentes gritan consignas mientras avanzan, al llegar al crucero del parque de béisbol Eduardo Vasconcelos un pequeño grupo de encapuchados intenta colarse, pero son frenados por los profesores y les advierten que la movilización es pacífica, los encapuchados se dispersan.
Mientras el frente deja atrás la avenida Héroes de Chapultepec y se incorpora en Avenida Juárez, la retaguardia apenas avanza sobre el IEEPO. “Nos somos uno no somos cien prensa vendida cuéntanos bien”, gritan los profesores cuando se percatan que hay fotógrafos registrando su “megamarcha”.
A diferencia del 2006 la llegada al zócalo ya no es tan efusiva, la mayoría de los docentes ni siquiera se acercan al Kiosco donde se realiza el segundo mitin del día, optan por resguardarse bajo las carpas que desde el 15 de mayo abarrotan el zócalo.
“Retumba mi corazón al escuchar el repicar de los tambores, hoy los maestros no están solos los padres de familia nos integramos a su lucha”, exclama, Adriana Marcelina Linares representante de la Comisión de Padres de Familia y Tutores nombrada por la sección 22.
Tras dedicarle unas palabras de aliento a los mentores, cede el micrófono al siguiente orador y es que hoy están muchos históricos del 2006, pero no está Ginéz, no está Villalobos, sin embargo las bases resisten, el plantón aún sobrevive.
